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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Historia de dos faenas 6. Por estatuarios El comienzo de otra gran obra Comenzó la faena a su segundo enemigo por estatuarios. Pies clavados, la figura erguida, el mentón hundido sobre el pecho y la muleta a merced del viento. La escena, un puente trágico como definía Zabala de la Serna en su crónica abecedaria. Y otra vez Las Ventas que rugen para no cesar en la admiración de quien lo estaba dando todo sobre la arena porque no quería dejarse nada dentro. Veinticuatro mil almas unidas en comunión admiraban el valor de un torero y, sobre todo, esperaban anhelantes otra faena sin igual. 5. La estocada Triunfo a sangre y fuego No había otra opción. La hora de la verdad había llegado para un José Tomás con la plaza entregada. No podía dejar su obra inacabada. No se lo hubiera perdonado nunca. Aunque lo escrito sobre la arena era ya mucho y bueno, el epílogo no podía ser más que una estocada. Y se perfiló, y se tiró entre los pitones para dejar la espada arriba, como si el cuerpo le hubiese abandonado. Fue la rúbrica para alcanzar la gloria. 7. Entrega José Tomás se crece Entrega sin límite, la satisfacción de un torero pleno de gallardía, de hombría, de arte. José Tomás se recrea en su obra, se viene arriba, se crece, se reafirma ante los astifinos pitones de un toro al que había dominado, con el que había alcanzado cotas de toreo sublime. Y le ofrece otra vez su cuerpo. El engaño a la espalda en señal inequívoca de triunfo. Estaba acariciando el cielo de Madrid.