Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE El sitio de Stalingrado fue el punto de inflexión que anunció la derrota de Hitler. En España, en aquella época, no obstante, aún se creía que el Ejército alemán era invencible los rusos que pronto restablecerán la navegación por el Volga; sin embargo hay que suponer que poco después del deshielo se reanude la victoriosa ofensiva hacia la gran arteria de la URSS. Finalmente, si los rusos hiciesen progresos en la cuenca minera e industrial del Donetz, los alemanes y sus aliados destruirían todo lo utilizable por el enemigo. En cuanto al restablecimiento de San Petersburgo, las directas con Moscú siguen cortadas y sólo funciona la línea de Vologda, que hace un enorme rodeo para enlazar las dos capitales. Lo expuesto hará ver que entre las exageraciones de propaganda y la estricta realidad, la diferencia es demasiado marcada para que se encallen las voces de pesimismo. ABC, Madrid, 27 de enero de 1943 nen lugar. África vuelve a ser, pues, un Continente distinto al europeo, y tenga la importancia estratégica que tenga, no constituye, ni mucho menos, el frente del día. Rusia, en cambio, sí. La tenaz resistencia de los alemanes y de sus aliados da carácter popular a la epopeya, y- -hecho curioso que demuestra hasta qué punto puede ser influenciable la opinión popular- -aunque los soldados que combaten en el Ladoga, en el Cáucaso o en Ilmen, no se diferencien nada, en lo que a valor se refiere, de los que se juegan la vida entre las ruinas de Stalingrado, es ésta la ciudad presente en todas las imaginaciones. El parte de hoy reconoce la gran superioridad de los contingentes que atacan la antigua Zarystin, para cuya sonada reconquista el Ejercito Rojo ha dispuesto lo mejor de sus efectivos. Los mandos germanos- -es la explicación general- -no quieren aferrarse a posiciones fijas, y los vaivenes en dicho sector se deben a motivos estratégicos. Encerrados en sus posiciones erizos -variedad con fortín y alambradas del célebre y desesperado cuadro de nuestra infantería- los ejércitos del Reich combaten día y noche contra las oleadas enemigas que, no obstante quedar verdaderamente deshechas ante los parapetos, se renuevan sin descanso. Los tanques apoyan la acción comunista en gran número y, como el Boersen Zeitung escribía esta mañana, no es raro encontrar en un sector de cuatro kilómetros de anchura, cuarenta o cincuenta carros destruidos. Nuestros soldados- -era otra de las frases- -combaten contra los monstruos de acero, y cuando logran derrotarlos, derrotan también a la infantería, que avanza protegida por ellos. Muchos son destruidos en la lucha cuerpo a cuerpo. Y, aunque uno imagine difícilmente un cuerpo a cuerpo con un tanque, no cabe dudar de que la frase resulta gráfica. A estas dificultades de tipo militar se añaden- -refiriéndonos ya a todo el frente del Este- -las dificultades del clima. La temperatura en Rusia- -comunica la Prensa de la mañana- -ha descendido en algunos sectores hasta los cincuenta grados bajo cero. El suelo helado no permite aquí excavar las zanjas, y los trozos de metralla rechazados por él, multi- ABC Heroísmo La lucha en el frente del Este ha hecho volver las miradas al escenario principal de la guerra. Si toda la línea de choque con Rusia no se encendiese en disputados combates, la retirada de Rommel, que de nuevo retrocede metódicamente, hubiese, sin duda, animado los comentarios. Pero, pese a que el Mariscal del Desierto se adentra hacia Túnez más de lo pensado, las gentes sólo se paran a la consideración de los acontecimientos que, por tierras rusas, tie- Los ejércitos del Reich combaten día y noche contra las oleadas enemigas que, no obstante quedar deshechas ante los parapetos, se renuevan sin descanso Hasta el pan debe someterse al calor de las llamas para que, reblandecido por el fuego, pueda calmar el apetito del combatiente. La costumbre de los rusos al frío es su ventaja plican su mortífera acción. El frío lo ocupa todo, dificulta las comunicaciones al congelar el aceite y la esencia, inutiliza los Morse y hasta el pan- -la comida de tradicional resistencia- -debe someterse al calor de las llamas para que, reblandecido por el fuego, pueda calmar el apetito del combatiente. Las maniobras se llevan a cabo con lentitud y el Mando debe elaborar sus planes muy ampliamente, desdeñando los detalles, pues por las dificultades antedichas no pueden combinarse en un momento dado, como cuando el termómetro no impone su dictadura. Por otra parte, los rusos están acostumbrados al frío, y ésta es su ventaja y la razón de su eficacia en las ofensivas invernales. Sin embargo, Alemania se mantiene. Si nosotros escribimos todo lo anterior es porque siempre debe conocerse la realidad y porque, además, no ha decaído nuestra confianza en la última y definitiva derrota bolchevique. Hoy Stalingrado- -dejando aparte matices políticos- -es un símbolo. Si sus condiciones de lucha son difíciles y si acaso difícil el sol de su victoria se oculte tras nubes heladas, siempre quedará el heroísmo de sus defensores. Y los héroes son los que forjan, a precio de sangre, el esplendor glorioso de los triunfos finales. Manuel Pombo Angulo, La Vanguardia Española, Barcelona, 28 de enero de 1943