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1 6 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Unos guerrilleros de las FARC aprovechan un momento de descanso para comer FARC Malos tiempos para el terror (Viene de la página anterior) Hierro que creían en las mismas cifras que habían fabricado, los mandamases de las FARC piensan que van ganando. Se percibe ese sentimiento en las decenas de correos electrónicos y documentos encontrados en los ordenadores de Raúl Reyes, muerto en el bombardeo de su campamento en Ecuador por parte de tropas colombianas hace dos meses. Para las autoridades, la información hallada en esos portátiles es invaluable. Nunca habían tenido la oportunidad de conocer en detalle cómo se comunican los miembros del Secretariado ni sus pensamientos más íntimos. Allí Marulanda, Cano y compañía comparten impresiones de la realidad nacional- -que las elecciones locales son prueba de la ilegitimidad del régimen que el presidente Álvaro Uribe va mal, etcétera- Pero a pesar del optimismo que buscan inculcarse unos a otros, es también evidente en sus correos que las cosas han cambiado. Que hay más deserciones, que las comunicaciones son difíciles, que han perdido la iniciativa militar. El ímpetu que llevaban al final de los 90 y a principios de este siglo se frenó en seco. Los ataques contra bases del Ejército, la destrucción de pueblos enteros y los secuestros masivos en carreteras- -su modus operandi preferido- -son hoy prácticamente inexistentes. En 2000 decían haber pasado de la guerra de guerrillas a la guerra de movimientos. Casi saboreaban las mieles del poder, hasta crearon un partido político clandestino: el movimiento bolivariano por la Nueva Colombia. En esa época, según una encuesta de Ga- llup, más del 50 por ciento de los colombianos pensaban que era posible que la guerrilla triunfara. Hoy son muy pocos los que vislumbran ese escenario. Se habla más del fin de las FARC que de la eventual revolución fariana El escenario no podía ser más critico para esta guerrilla; en menos de un año perdió a ocho dirigentes de su estado mayor y a tres de su Politburó. cuestro del hoy canciller Fernando Araújo. Las bajas no fueron la única señal de que no todo andaba bien en las FARC. El fiasco de la liberación de niño Emmanuel- -que la guerrilla había prometido entregar a Hugo Chávez pero que resultó estar en manos de una entidad de bienestar del Estado- -demostró que la comunicación entre el Secretariado y sus comandantes menores ya no fluía como antes. Y llegó marzo y ocurrió lo impensable: en un mes murieron tres miembros de la cúpula. Con la desaparición de Raúl Reyes, las FARC perdieron a su canciller el hombre que los mantenía conectados con el mundo externo y que servía de secretario técnico ad hoc de la dirigencia guerrillero. Con el asesinato de Iván Ríos por uno de sus propios hombres, la guerrilla fue golpeada doblemente; por un lado, Ríos era el más joven del Secretariado y, por otro, las FARC nunca se imaginaban que alguien de su guardia pretoriana traicionaría a su jefe. Desde hace años se esperaba el fallecimiento de Marulanda. Como decimos en Colombia, hasta las malas hierbas mueren eventualmente. El problema para las FARC es que ocurrió en el peor momento y eso explica en parte por qué tardaron tanto en informar del deceso de su máximo dirigente. También es significativo que el anuncio de la noticia lo hiciera Timochenko otro miembro del Secretariado, y no Cano, el nuevo jefe supremo. En otra época tal vez hubiera sido diferente. Las FARC andaban tan tranquilas que podían hacer reuniones en persona de todo el Secretariado. Hoy ya no es tan fácil. El riesgo ha aumentado considerablemente como lo ilustran los operativos contra JJ, Acacio, Caballero, Reyes y Ríos. El mismo Marulanda, dicen fuentes militares, fue blanco de bombardeos en sus últimos días en este mundo. A pesar de los innegables avances, el presidente Uribe es el primero en pedir cautela. La culebra aún sigue viva repite una y otra vez. Hay quienes ven en la llegada de Alfonso Cano una posible apertura. Es del ala política, dicen, y no de la militar. Se equivocan en su análisis: no por ser político significa que sea pacífico- -tiene más de 100 órdenes de captura por homicidio y secuestro- -ni que sea menos intransigente. ¿Será posible hacer la paz con un hombre cuyo pensamiento se asemeja a la de esos soldados japoneses que aparecieron hace unos años y que seguían peleando la Segunda Guerra Mundial? Pronóstico reservado. Hasta las malas hierbas mueren Punto de inflexión La mala racha comenzó en abril de 2007. La fuerza aérea colombiana localizó y bombardeó el campamento de Carlos Antonio Losada, un ex negociador en las conversaciones de paz de Pastrana y el encargado por la guerrilla de llevar el terror a las ciudades. Aunque Losada no fue capturado, se encontraron varios ordenadores y discos USB. También llamó la atención que las tropas llegaran hasta el campamento de un importante cabecilla; había sido considerado un imposible militar. Un mes después, fue muerto alias JJ, el hombre que había secuestrado a los diputados del Valle en abril 2002. Aunque ambos golpes fueron importantes, la opinión pública sólo se dio cuenta de que las cosas estaban cambiando cuando se supo de la muerte de alias el Negro Acacio y alias Martín Caballero en septiembre y octubre. Acacio era conocido por ser el más narcotraficante de las FARC y Caballero fue el guerrillero responsable del se- Los mandamases piensan que van ganando. Pero en los correos interceptados se habla también de deserciones, de dificultad en las comunicaciones, de pérdida de iniciativa...