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1 6 08 EN PORTADA La Fiesta Por la puerta grande de Europa (Viene de la página anterior) compatriotas, se centra en tres puntos. Para empezar: Yo amo al toro- -dice- Le tengo respeto y admiración A partir de ahí, aclara que el toro bravo es un privilegiado: Vive una vida feliz, libre y larga en comparación con las reses que van al matadero. Y concluye asegurando que en la plaza el toro no sufre tanto como podría parecer. Claro que esto es muy difícil de explicar- -señala con desaliento- Lo más difícil, por muy verdad que sea La peña de Sourissau, una de las múltiples que pueblan el sur de Francia, fue creada hace diez años y, en la actualidad, agrupa a más de noventa aficionados que organizan tientas y salidas al campo. La asociación fue creada de forma espontánea en el ambiente taurófilo de Nimes, donde el antiguo anfiteatro romano oficia en la actualidad de plaza de toros. Club Taurino de Milán Más allá de Francia, la siembra de la afición se extiende a insospechadas capitales. En el industrioso norte de Italia, fue fundado hace ya 24 años el Club Taurino de Milán. Al principio, sus miembros preferían no hacer públicas sus señas por miedo a que algún fanático antitaurino les hiciera la vida imposible. En principio, Italia no parecía un campo muy propicio. En el presente, sin embargo, ya han comprobado que no es para tanto. Son una sociedad abierta, cuyos miembros han aprendido a explicar el toreo con paciencia, sin forzar la mano y recordando su grandeza. Así lo cuenta Amadeo Riva, miembro del Club Taurino de Milán desde hace ya 24 años, prácticamente desde que se fundó después de que un grupo de italianos que hacían turismo en España quedaran deslumbrados por el color, la música y la emoción de la Fiesta cuando se experimenta en vivo. Ahora son ya más de setenta socios, distribuidos entre Milán, Roma y Trieste, que editan la revista El Coso y entregan cada año el premio A la Emoción Desde su experiencia de defensor sin complejos de la Fiesta, Riva señala que para predicar al europeo medio la virtud del toreo, además de paciencia, hay que insistir en que el público no acude a la plaza con el deseo de gozar con la sangre Ni mucho menos. A lo que asiste el aficionado en la plaza, puntualiza, es a una lid entre entre la fiera y el hombre de coraje Un combate que ha ido evolucionando desde el espectáculo de riesgo al arte y que, con el paso de los siglos, ha conseguido crear una raza del toro bravo genuina, destinada a vivir el rito de la lucha del hombre contra el animal que se funde en arte, tradición, espíritu En el más puro clasicismo europeo. Porque la Fiesta- -tal y como argumentarán los representantes del toreo ante la Eurocámara- -no comienza a la lorquiana hora de las cinco en punto de la tarde. La Fiesta arranca en las dehesas, que ocupan una extensión de 540.000 hectáreas y son el refugio de una flora y fauna que sobreviven gracias a ellas. El campo bravo, uno de los mejores ejemplos de bosque sostenible, es un inmenso paraíso natural que ha atraído al mismísimo Nicolas Sarkozy. La Fiesta, el segundo espectáculo de masas después del fútbol, consigue que cada año más de 60 millones de espectadores de los cinco continentes acudan a una plaza. Las cifras que se mueven en torno al sector taurino hablan por sí solas: 2.500 millones de euros anuales generados por la actividad taurina; 1.200 empresas ganaderas especializadas en la cría de lidia y 130.000 hembras en reproducción cada año; 17.000 festejos celebrados; 3.700.000 jornadas de trabajo; 378 plazas fijas y 2.950 eventuales, con millones de localidades vendidas en 5.600 municipios. ¿Alguien da más? Ha llegado la hora de la verdad: el toreo bien podría pasar a ser denominado Fiesta Europea. Ya lo cuenta el mito olímpico: la princesa fenicia Europa llegó a Creta a lomos de un toro ensabanado, que era en realidad Zeus disfrazado para secuestrar a la muchacha. Desde entonces, el toro ha estado presente en todos los hitos de la civilización europea: desde la tauromaquia cretense a la actual Afición que colma tarde a tarde el coso eterno en el que se desarrolla la Fiesta. Informe elaborado con la colaboración de Emili J. Blasco (Londres) Juan Pedro Quiñonero (París) Belén Rodrigo (Lisboa) y Rosario Pérez (Madrid) La Fiesta, el segundo espectáculo de masas después del fútbol, consigue que cada año más de 60 millones de espectadores de los cinco continentes acudan a una plaza Los hombres del campo bravo cuidan con esmero a los toros, reyes en el paraíso de la dehesa DÍAZ JAPÓN