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1 6 08 EN PORTADA La Fiesta Por la puerta grande de Europa cos de clarines y timbales por los distintos rincones de Europa. Las notas de la música callada del toreo anuncian un cartel de excepción: toreros y ganaderos se citan en Bruselas los próximos días 4 y 5 de junio. La sala Menuhin del Parlamento Europeo se vestirá de luces para acoger la exposición Entre el hombre y el toro que divulgará los valores culturales, ecológicos y económicos de la tauromaquia en una sede política en la que hasta ahora lo que proliferaban eran los lobbies antitaurinos. Sin complejos, la denominada Mesa del Toro- -que aglutina a toreros, ganaderos, empresarios, veterinarios, parlamentarios y aficionados- -expondrá ante Europa sus inquebrantables argumentos en defensa de la Fiesta. El colombiano César Rincón, el valenciano Enrique Ponce, el madrileño El Juli y el francés Sebastián Castella se encargarán de la faena. Los taurinos se plantarán en el anillo del aula, acondicionada a modo de ruedo, para exhibir en corto y por derecho, con verónicas y naturales, la riqueza de una fiesta de profundas raíces mediterráneas en la que el toro ha sido objeto de culto desde tiempos remotos. El ambiente puede ser hostil, pero nuestro objetivo es poner una pica de paz en Flandes asegura el parlamentario Luis de Grandes, alma de la muestra. La Fiesta de los toros, la más culta del mundo (García Lorca dixit) ha sido ensalzada por poetas, escritores, pintores, músicos, escultores y artistas. La corrida ha atrapado el corazón del pueblo ibérico y de miles de extranjeros. La sombra de la piel de toro es alargada como la del ciprés de Delibes. Sólo al balcón de Las Ventas, catedral taurómaca, se asoman cada temporada espectado- E LA ECONOMÍA DEL TORO 2.500 millones de euros anuales generados 1.200 empresas ganaderas 130.000 hembras en reproducción 17.000 festejos celebrados 3.700.000 jornadas de trabajo 378 plazas fijas 60 millones de espectadores de los cinco continentes res con carné alemán, italiano, ruso, chino, japonés, estadounidense... Nadie permanece impasible ante la emoción del valor desnudo de un hombre que se juega la vida para crear obras de arte frente a un toro de lidia, cuyo instinto bravo es embestir. Y lo más importante: sin el rito de la corrida, el toro bravo se extinguiría. Que la pasión por el toreo es un fenómeno de alcance mundial es un hecho probado por la proliferación de peñas taurinas en el mundo entero. Ha llegado la afición hasta la ciudad del Empire State, donde un Club Taurino de Nueva York congrega a 150 aficionados que practican el toreo casi a escondidas en los jardines de Central Park. Uno de ellos hace de toro y el otro torea al natural. Pero ésta es una historia sobre cómo el toreo se dispone a saltar prejuicios y fanatismos y a conquistar Europa. Y sin viajar tan lejos, aquí, en el Viejo Continente, descubrimos que las peñas se multiplican taurinas desde Portugal a la gélida Suecia. Club taurino de Londres Si alguien cree que la Europa del Norte está contra la Fiesta, se equivoca. La afición también prospera, por ejemplo, en el flemático Reino Unido. Unos 350 aficionados forman el Club Taurino de Londres (CTL) creado en 1959. En Gran Bretaña somos más que quienes se manifiestan contra la Fiesta, pero ellos son más ruidosos afirma el vicepresidente del CTL, Brian Harding, que estos días está en Madrid para no per- derse San Isidro. Como él, otros entusiastas ingleses del toreo se han desplazado a la capital española para asistir a las corridas. Veo unas 40 al año, pero hay quienes van hasta a cien dice. A Brian, el interés por los toros le vino tras casarse con una española, pero muchos aficionados no tenían ningún contacto directo con España antes de sentirse atraídos por la tauromaquia. En el caso de Bryan Strange, hubo primero una simpatía general hacia la cultura e historia española. Sólo hace cinco años asistió a su primera corrida. Numerosos miembros del CTL han entrado en contacto con el mundo de los toros al leer un libro, en concreto el de Hemingway, y luego han ido a una plaza para tener ellos mismos la experiencia El elemento de riesgo, como el que veía en las carreras de coches, es el que de niño cautivó a Tristan Wood, director de La Divisa la revista bimensual del CTL, editada en inglés, pues la mayor parte de sus destinatarios desconocen el castellano, aunque dominan la terminología taurina. Tristan viaja tres o cuatro veces al año a España para ver corridas, siempre que le deja su familia, en la que él es el único amante del arte del toreo. Ser aficionado en un entorno poco proclive a la Fiesta entraña Tratamos de mostrar a los niños lo que hay detrás del toreo. La belleza de la vida en el campo del toro, las ganaderías... una visión ecológica explica el portugués Pedro Faria ABC