Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
34- 35 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Echarse el hacha al bolso eyendo las cochinadas de ese médico acusado de abusos sexuales a sus pacientes, me dan ganas de agarrar el hacha que no llevo, plantarme en su consulta y partirle la cara en daditos. Supongo que es un encabronamiento similar al de esas personas que oyen las tertulias de la radio, leen a sus columnistas favoritos para saber qué piensan (para saber qué piensan los dos) y se van encendiendo como el Endeavour a punto de despegar de Cabo Cañaveral. Momento en que desenfundan los dedos y dejan sus encantadoras opiniones en algún blog u otra vía de escape dos punto cero. Hablaba el tío en el juicio, excusándose, de la carga erótica que puede generarse en una consulta. La carga erótica. Amárrame los pavos. Me he acordado de un episodio de El ala oeste de la séptima temporada. Están en un ascensor Leo McGarry (John Spencer al borde de la muerte, aunque no lo sabía) y Annabeth Schott (la pequeña gran Kristin Chenoweth) Él se presenta a vicepresidente de Matt Santos y ella es su asistente, su todo. Leo le dice si cenan juntos y ella se lo agradece pero no. Por la tensión. ¿Qué tensión? se pregunta él estupefacto cuando la rubia diminuta se va. Con esa cara de what the fucking? que Spencer bordaba. La misma cara que he puesto yo aunque a mí no me salga tan bien. ¿Qué carga erótica? A no ser que se refiera a la que ese médico soporta cada vez que una mujer entra en su consulta. El muy marrano. Una paciente que fue con problemas de cervicales aseguraba que le tocó la zona genital (cervical, genital, qué más da) y que le introdujo los dedos en la vagina. Lo mismo estaba investigando nuevas técnicas. ¿No extrajeron hace poco en el Clinic de Barcelona un riñón cance- L Nieta de Ingrid Bergman, hija de Isabella Rosellini, Elettra alterna su actividad como modelo con ecocausas miento facial con terapia celular o la mesoterapia facial con vitaminas y ácido hialurónico. Lo mejor fue que después de las explicaciones se ofreció una cata de jamón pata negra que cortó el recientemente nombrado embajador del jamón en el mundo, Florencio Sanchidrián, que dio todo un recital con el cuchillo descubriendo los siete sabores del pata negra. La pena es que el pata negra que no se pueda inyectar como antiarrugas. Quien todavía no necesita pasar por el bisturí es la modelo Elettra Rossellini, una mujer comprometida con la ecología hasta el punto de que aprovecha sus apellidos para publicitar todo aquello que ayude al medio ambiente. Esta semana pasó por Madrid invitada por la marca Lexus para apoyar su tecnología Hybrid Drive. A sus 25 años, la nieta de Ingrid Bergman e hija de Isabella Rossellini, colabora con Carbonfund, una organización sin ánimo de lucro que busca reducir el cambio climático a base de energías renovables y proyectos de reforestación. Feliz con su novio de hace siete meses pero sin ningún plan de comprometerse más, Elettra sabe que tiene los días contados en la moda y de ahí que ahora se disponga a es- ABC zano, Begoña Aranguren, Cari Lapique, Carmen Posadas y Carmen Lomana, entre otras, se sumaron a tudiar una carrera relacionada con la naturaleza. También comprometida con todo lo hace y feliz por la buena acogida de su último libro Diario de una cuarentona embarazada la periodista Marta Robles se dio un baño de amigas durante la cenahomenaje que le organizaron en El Rincón de Goya con motivo del Premio ECI las Mujeres y el Vino. Miriam Díaz Aroca, Mabel Lo- una jornada que resultó diferente, divertida y entrañable. También apetecible fue la final del III Campeonato de mus por la Concordia a beneficio de la Fundación Numen para jóvenes y niños con parálisis cerebral. La esposa de las encargadas de repartir los trofeos de este torneo que contó con la colaboración de más de cien personalidades de la política y la sociedad. Fabiola confirmó su ilusión con su nuevo embarazo y habló maravillas sobre su hijo Quique que cada día les regala una alegría. Aunque tenían pensado esperar un poco para su segundo hijo, Fabiola y Bertín están encantados con la sorpresa Bertín Osborne, Fabiola Martínez junto con Natalia Figueroa fueron roso a través de la vagina? Aunque la zona cervical queda un poco lejos de la entrepierna, concretamente en el cuello (y no en el uterino, en el de más arriba) Otra paciente contaba que acudió para ser tratada del hombro y que el tío insistía en darle masajes en las tetas. Y que luego (ejercicios respiratorios los llamaba) la colocó en un taburete, él se puso detrás y digamos que entre el culo de la señora y el paquete del tiparraco no cabía el bigote de una gamba. Me admiran esas mujeres que van y denuncian las cosas que les hacen. Y van a un juicio. Y su nombre aparece publicado en los periódicos. Hace un mes, Rosa Montero escribió un artículo a propósito de Habíamos ganado la guerra (Bruguera) las memorias de Esther Tusquets. A propósito de las mujeres manoseadas en los cines, los tranvías o los metros. Tanto en la generación de Tusquets como en la de Montero. A los cines y al transporte público cabría añadir los manoseos en las consultas médicas. Podrá parecer que son casos aislados, cómo te atreves, pero no lo son tanto. Tengo una teoría absurda. Ahí va. Si me ha pasado a mí es que es común. Y me refiero a cosas menores, como el podólogo que insiste en auscultarte el pecho (quítate el jersey) o el dentista imaginativamente lúbrico con sus dedos y otras partes animadas de su cuerpo que nunca, vaya, tienen una enfermera al lado. Las enfermeras y ayudantes están para ser testigos de nada. Sería impensable ahora esa escena del primer episodio de Mad Men donde un ginecólogo de 1960 (fumando, pero eso es lo de menos) examina solo a la paciente, además de decirle que como abuse y se acueste con muchos hombres le va a quitar las píldoras anticonceptivas que ha ido a pedirle (recién sacadas del horno) Sólo por ese comentario, hoy lo llevaría a juicio cualquier señora de Wisconsin. Por supuesto que algunas tías se han vuelto locas. Y probablemente lleven razón tanto Camille Paglia como Doris Lessing. La primera, cuando ironizaba con la ola de violaciones en las citas depende de las mujeres comprender que hay una fuerza peligrosa en la sexualidad masculina, en la fuerza de la naturaleza, y, de una vez por todas, que es por el bien de la especie La segunda, cuando decía que la preocupación de finales del siglo XX por el abuso sexual a niños es un movimiento histérico de masas (a ella le había tocado que la tocara su padre) Vale. Pero también conviene que nos echemos el hacha al bolso. Mancha más que una pistola pero no necesita permiso de armas.