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25 5 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Símbolos y cada vez que un militante de su talla se desmarca la gente del PP sufre una convulsión emocional y política. Esta crónica será vieja cuando llegue a sus manos, en el PP ocurren cosas tan seguidas- -extremadamente serias y traumáticas en la mayoría de los casos- -que no hay tiempo para respirar entre titular y titular. El miércoles por la noche parecía seguro que se concretaba la candidatura de Juan Costa, a la mañana del día siguiente la cosa ya no estaba tan clara, y al hacerse pública la noticia de que Ortega Lara se daba de baja del partido, de nuevo cobraba cuerpo la segunda lista Así no hay manera de predecir el futuro ni de acertar a la hora de identificar el papel que juega cada uno en esta historia que algunos consideran desmoronamiento de un partido, aunque otros piensan que Rajoy dará marcha atrás en algunos de los graves errores cometidos y las aguas volverán a su cauce. No hay conspiración, pero tiene razón Rajoy cuando denuncia que desde fuera del partido hay personas- -periodistas, pongamos las cosas claras- -que están jugando a moverle la silla. Pero un líder político debe tener entidad suficiente para anular las maniobras que se pergeñan fuera de su casa, para responder con indiferencia a los predicadores mañaneros, para encoger los hombros ante los medios de comunicación que promocionan abiertamente a quien le puede hacer más daño en las urnas. Lo hemos dicho hasta la saciedad en los últimos días: en el PP ha faltado cariño para afrontar los días amargos de la derrota. Ese cariño que Acebes utilizó tan bien en sus años de coordinador primero y secretario general des- A cebes es un símbolo, María también, y Ortega Lara, pués. Desde fuera se le ha puesto a parir en todos los idiomas, pero solo la gente del PP sabe valorar los esfuerzos que hizo para apagar fuegos, suavizar tensiones, poner punto final a rencillas y poner a trabajar a quienes se habían dejado ir por el desánimo. Fracasó en Valencia, de nada sirvieron sus gestiones para acercar a Zaplana y Camps, ahí intervenían cuestiones personales que no arreglaba ni el mejor de los secre- I. GIL Rajoy encontró el viernes un tono medianamente ilusionante. Lo que no se sabe es si es demasiado tarde tarios generales, pero es seguro que en estas fechas de sobresalto continuo, Acebes habría enderezado muchas cosas que se han torcido irremediablemente. Con Angel, María no se habría ido, dicen en el PP. Pero también Acebes, incómodo por lo que estaba viviendo, por lo que estaba sufriendo, decidió renunciar a ejercer como secretario general hasta el congreso. Sabía que no iba a continuar en el cargo y lo aceptaba, pero las cosas se podían haber hecho de otra manera, con una despedida emocionada de Rajoy en el congreso, con frases de afecto y reconocimiento y el aplauso- -porque iba a haber aplauso, y también lágrimas- -de los que le han considerado un gran secretario general a pesar de las envenenadas lanzas externas. Pero la falta de complicidad tras la derrota y la falta de gestos de afecto, le llevaron a anunciar lo que anunció. Lo de Acebes ha sido grave, lo de María San Gil una catástrofe, lo de Ortega Lara demoledor. Aparentemente Rajoy ha encontrado un tono medianamente ilusionante en las últimas horas y se ha puesto en contacto con personas con las que no hablaba desde hacía meses. Lo que no se sabe es si es demasiado tarde o aún está a tiempo de recuperar terreno y a algunos de sus mejores colaboradores, ahora sin función que ejercer y sin que ninguno de los que le hacen la ola a Rajoy se dignen dirigirles la palabra. La situación, por insostenible, solo puede arreglarla Rajoy. Ganas, dicen, no le faltan; pero es necesario que además de ganas tome decisiones y corrija los males en los que ha caído. Como decía un dirigente del PP han hecho falta dos siglos para construir un gran partido de centro derecha en España: ¿se va a venir todo abajo en dos meses?