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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE morra que, tal y como cuenta Roberto Saviano en su novela Gomorra ha estado importando durante décadas toneladas de deshechos desde el Norte rico e industrial. Hasta que la población- -alertada por un aumento en el número de enfermedades de cáncer- -dijo basta y se negó a dejar que se construyeran más vertederos. Ahora no hay donde eliminar la basura que se acumula dantescamente en las calles cuando no es exportada a Alemania y otros países. Con un impulso de optimismo, no obstante, y desde un punto de vista muy empresarial como es de esperar en él, Alsano nos habla de la basura como de una posible fuente de ingresos, como de un tesoro. Si las cosas se hacen bien- -matiza- la basura es una gran riqueza porque siempre habrá desperdicios, y si te ocupas de su reciclaje, ahí hay un gran negocio, aunque, claro, antes hay que mentalizar a la población Entre el paquete de medidas anunciadas para poner punto final a la crisis, Berlusconi anunció la creación de clases de educación para el reciclaje en las escuelas. Más vale tarde que nunca. De hecho ya hay mucha gente en Nápoles que intenta reciclar por su cuenta, como Roberto, un pensionista de setenta años que, concienciado de que en las manos de la gente de hoy está el futuro de sus nietos procura deshacerse de su basura de la forma más racional posible. El problema es que apenas hay contenedores para basuras diferenciadas, explica al tiempo que nos narra una anécdota: Resulta- -inicia el relato en un buen italiano marcado por algún que otro desliz napolitano- -que un día cojo la bolsa con el vidrio que una vez a la semana llevo a tirar con el coche, ya que el contenedor está muy lejos, junto a los consulados y residencias oficiales. Paso con el coche y no veo el contenedor, y pienso que estoy viejo y que mi vista no es lo que era. Vuelvo a pasar una segunda y hasta una tercera vez y nada. Hasta que el policía que vigilaba una de esas residencias se me acerca y, mirando con desconfianza las botellas vacías, como si yo fuera un vil delincuente, me pregunta que qué hacia y a dónde iba. Cuando se lo dije, sin dar crédito a tanta molestia como me estaba tomando para tirar la basura, me dice que el contenedor ha sido trasladado todavía más lejos La crisis de los desperdicios ha provocado un extraño efecto en Nápoles. La gente ahora recicla mucho más, no se derrocha. Y es que nadie olvida que, de no resol (Pasa a la página siguiente) Educación para el reciclaje AFP Un caminante se tapa la nariz al pasar junto a una hoguera de residuos AFP ra puede parecer una idea descabellada, pero hay gente para todo y, aquí, les aseguro que en estos días había turistas que se fotografiaban con fruición junto a un cúmulo de desperdicios. Con sus calles empinadas, su fortaleza, el castillo en medio del mar y el carácter afable de su gente, Nápoles tiene mucho que ofrecer... pero en otras circunstancias. Lo sabe muy bien el director del Instituto Cervantes de Nápoles, José Vicente Quirante, un enamorado de la ciudad. A mí me encanta. Fui yo quien decidió venir aquí, y me apasiona explica, entristecido por el escándalo de una suciedad que se ha convertido en nueva imagen y emblema de una capital que entre basuras y Camorra no levanta cabeza: El ciudadano de a pie ha soportado más de lo humanamente soportable. Es como para mandar la basura a los políticos afirma. Ha sido difícil vivir así, sobre todo durante los días en que empezaba a hacer calor y el olor era insoportable relata, al tiempo que señala cómo en el centro cultural español se detecta un claro descenso en el número de asistentes a sus actividades: La gente, obviamente, tiene otros problemas en los que pensar Nápoles es una tierra caótica. Contiene el caos de todas las ciudades portuarias, un caos bello que se acompasa al humano ritmo de la gente. Pero esta melodía caótica la interrumpe ahora una confusión del caos que provoca un profunda depresión en sus habitantes, y que fuerza que la mirada de todo el mundo se vuelva con estupor hacia una ciudad en la que da la impresión de que el Estado ha estado ausente durante un largo tiempo. Es un caos producto de una ininterrumpida sucesión de escándalos que tienen a la mafia napolitana en su origen. Y que golpea con especial dureza al pequeño empresario. Habla Emilio Alsano, presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios de Nápoles: Todo lo que está sucediendo genera una deseconomía en la ciudad, que es resultado no sólo de una reducción de ventas o de la dificultad por la que atraviese tal o cual sector, sino por la imagen que damos En su opinión, el debate sobre la seguridad- -centrado durante estos días en torno a la inmigración ilegal- -es importante porque cuanto más seguro se siente uno, más competitivas son las empresas Pero lo primero es lo primero. Y antes que nada hay que resolver qué hacer con unas basuras que, al margen de los periodos de espejismo provocados por las reuniones del Gabinete, pueden volverse a apilar escandalosamente en las calles. Basuras, seguridad y mafia, por otro lado, son realidades que aquí se dan la mano. La invasión de desperdicios que aqueja a la ciudad tiene lugar en un sector económico controlado por la Ca- Cuando Berlusconi anuncia mano dura, no hace más que cumplir lo que los italianos esperan de él. Ante el desgobierno, quieren un claro cambio de rumbo Si se hacen bien las cosas, la basura puede ser una gran riqueza porque siempre habrá desperdicios sentencia el presidente de los pequeños empresarios de Nápoles