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18 5 08 VIAJES Guía Cómo llegar. La compañía Royal Air Maroc (www. airmaroc. com) vuela de Madrid a Bamako, vía Casablanca. Otra opción es volar con Air France (www. airfrance. com) vía París. Aunque quizá la fórmula más recomendable y barata sea utilizar los servicios de una mayorista, como Catai Tours (www. catai. es) Dónde alojarse. En Bamako, el Hotel Salam (www. salamhotelbamako. com) ofrece todo el confort que pueda encontrarse en cualquier hotel de su categoría. En Mopti, los bungalows alrededor de la piscina del Kanaga Hotel (www. bambara. com) Dónde comer. En Bamako, el restaurante Santoro ofrece una sorprendente variedad de exquisitos platos étnicos. En Mopti, la terraza del Bar Bozo, asomándose al puerto y al río. Pese a su pobreza, estas gentes irradian una alegría desconcertante, conmovedora ABC País Dogón El secreto de Mali (Viene de la página anterior) en múltiples puntos a media altura. Antes de la llegada de los dogón, vivían allí los tellem, un misterioso pueblo de pigmeos cazadores que habían construido sus moradas en la pared de la falla. Se supone que para acceder a sus viviendas utilizaban lianas hechas con corteza de baobab, pero los dogón los tenían por hombres capaces de volar y alcanzar sus arriscadas moradas de un solo salto. Los tellem desaparecieron un buen día, tras la llegada de los dogón, sin que nadie sepa a ciencia cierta a dónde dirigieron sus pasos. Desde entonces, los nuevos moradores utilizan aquellas oquedades para depositar a sus muertos. Nadie que llegue aquí puede resistir la tentación de trepar hasta alguna de las aldeas. La más próxima es Banani. El camino serpentea agónicamente, ladera arriba, por una estrecha torrentera de grandes piedras, reconvertida en sendero ocasional. Hay que sudar la gota gorda bajo un sol de justicia para llegar al paraíso. Las primeras cabañas de barro (ginna) aparecen construidas en terrazas. Todas son idénticas, con muchas pequeñas estancias para el jefe de familia, sus esposas e hijos, granero, almacén y establo, todas dispuestas de forma que simbolizan el cuerpo humano. Los graneros constituyen, quizá, la más peculiar de las construcciones dogón, ya que tienen una base cuadrada que se estrecha piramidalmente a medida que asciende hasta quedar rematada por un techo de paja que recuerda el sombrero de una bruja. Sin embargo, el más espacio libre entre el suelo y el techo no pasa del metro veinte, lo que obliga a los ancianos a permanecer sentados todo el tiempo. Los dogón sostienen que así se aplacan los enardecimientos súbitos que impulsan a la gente a levantarse y gesticular cuando discute. Entre tanta geometría poliédrica, sorprende un curioso edificio circular, denominado casa de las mujeres en el que todas las féminas de la comunidad deben permanecer recluidas el tiempo que dure su menstruación, ya que se consideran impuras durante ese período. Esas estancias, de techo muy bajo, se emplean también como paritorios ocasionales, donde la parturienta ha de permanecer aislada de cualquier otro miembro de la tribu. Por razones que nadie supo explicarme, muchos de esos recintos están decorados con figuras de barro de ambos sexos, en las que destacan unos enormes genitales adornados con auténtico vello púbico. Otra singularidad. Hoy, los dogón son una rara reliquia antropológica de la que dio cumplida cuenta al mundo el francés André Griaule en su libro El dios del agua He de confesar que nunca antes había encontrado un pueblo igual, tan genuino, tan sorprendido de la atención que despierta, tan ajeno a las cosas de este loco mundo. Visitarlo es un privilegio para cualquier viajero. Valen la pena los sudores y tribulaciones que se han de pasar hasta llegar aquí. El País Dogón, con su grandeza geográfica y antropológica, con su paisaje y paisanaje, es uno de esos lugares que uno nunca olvidará. La casa de las mujeres El jefe y sus esposas Son más altas las máscaras de los danzantes que quienes las portan importante de los edificios comunales es la toguna, o casa de la palabra especie de parlamento donde se reúnen los ancianos de la tribu. La toguna de Banani consta de una plataforma cuadrada y un techo plano de palitroques cuidadosamente entrelazados en capas, que puede tener más de dos metros de espesor, sujeto por ocho recias columnas de piedra. Lo más curioso es que el En la casa de la palabra el techo bajo obliga a los ancianos a permanecer sentados. Así se aplacan los enardecimientos que impulsan a levantarse cuando se discute