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18 5 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política La quinta del chupete l menos ya han reconocido que tienen un problema, qsufren una crisis y que hay que poner toda la carne en el asador para superar la situación. El problema está ahora en que se equivocan al mirar a María San Gil como si ella fuera la responsable del desaguisado. San Gil no ha cambiado su discurso. Cosa distinta es que ese discurso pueda ser válido para la nueva etapa que afronta el PP, pero llamarla desleal como la han llamado, o irresponsable, como la han llamado, o marioneta que cumple las instrucciones de Jaime Mayor, es una injusticia que no tiene nombre. Si Rajoy pensaba que María iba a apostatar de lo que ha defendido siempre, es que no conoce a esa brava mujer que se ha roto el alma, como el resto de sus compañeros, vascos sin excepción, por defender sus ideas contra viento y marea, y ante vientos y mareas muy fuertes, mortales. Si Rajoy pensaba que iba a decir sí buana a Lasalle, es que entonces tienen razón los que dicen que Rajoy no conoce su partido. Es lógico que Rajoy sufra el golpe de haber perdido unas elecciones que creía ganadas. Lógico que se sienta desanimado los primeros días, sin ganas de compartir emociones, encerrado en sí mismo. Es incluso comprensible. Pero tras los primeros días de duelo, un político de garra coge el toro por los cuernos y se pone a trabajar para recuperar terreno, repartir ánimo y sacar fuerzas de donde sea para dar fuerza a los demás. Y, desde luego, reparte cariño, que es lo que necesitan los perdedores en las horas bajas. Sin embargo, los pasos que ha dado han ido en sentido contrario. Cariño poco, por no decir ninguno. Conversación y análisis en profundidad, menos. Y, encima, A promociona a quienes le han bailado el agua durante la legislatura anterior exhibiendo títulos importantes ganados por oposición, pero que de política saben lo justo, por no decir nada, aunque hacen informes estupendos y acuden a algunas tertulias de radio y televisión en las que exhiben verbo brillante. Soraya, que se ha curtido en política en estos últimos cuatro años y vale más de lo que parece, va a ser engullida por María San Gil no ha cambiado su discurso. Asunto diferente es que sea válido para la nueva etapa del PP un equipo de dirección parlamentario en el que solo Alfonso Alonso y Arturo García Tizón saben lo que se traen entre manos. Rajoy entiende la necesaria renovación como la promoción a los primeros puestos de una quinta del chupete que no hay por donde cogerla, mientras relega hasta situaciones impensables, incomprensibles y en algunos casos humillante, a lo mejor que hay en el partido. Personas a las que debería poner en un monumento, porque están demostrando una lealtad absoluta a las siglas e incluso a su persona, sin recibir más que silencio e imposiciones por parte de novatillos de tres al cuarto que presumen de no se sabe qué, porque a nadie se le escapa que esos informes que tanto gustan a Rajoy las más de las veces los han pedido a ex ministros de Aznar o, directamente, los han encontrado buceando en las entrañas de google. Y a todas estas, Zapatero pisando fuerte aunque no tiene motivos para hacerlo. Ya ni siquiera puede esgrimir nuestras estadísticas de crecimiento frente a las europeas, porque incluso esas cifras se han quedado atrás respecto a las de nuestros compañeros de la Unión Europea. El engaño ha sido monumental, y para hacerlo creíble no se tomaron medidas para pelear contra la crisis económica. Y así nos va, estamos en pleno valle de lágrimas. Aunque para lágrimas, las sufridas con el asesinato de Juan Manuel Piñuel. Por respeto a su memoria, a su sacrificio, hagamos el esfuerzo de rechazar el análisis de por qué ahora, por qué una casa cuartel, por qué a unos días de la visita de Ibarretxe a Moncloa. No hay análisis que valga: los etarras matan porque son unos miserables.