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18- 19 D 7 LOS DOMINGOS DE al Systema: no entraba en el puzzle d sueños. El mismo Bayarri dicto q nadie dbia d ser infeliz. Los ordnadores no tenian intuicion y no habia q otorgarsela. Lo q no sabia es q el Systema comnzaba a controlar a su controlador. Krlos d Gante, heredero dl imperio d su madre, Juana d Kstilla, a ls 2 la 2 dl Atlantico, gracias a su abuela, la Reina Isabel la Ktolik, fue proclamado Rey d Kstilla y Aragon en 1516. Tras la herencia d su abuelo paterno, Maximiliano d Austria, el primer monark español d la Ksa d Austria se convirtio en el soberano poderoso d Europa ante la tumba d Krlomagno. Señor d ls reinos d Kstilla, Aragon, Sicilia, Nuevas Indias y dl Imperio aleman, dirijio 6 gerras contra Francia: en la 1 hizo prisionero al rey frances, Francisco 1; en la 2 al mismisimo Papa, Clemnte 7. Batallas sangrientas contra ls herejes protestantes hasta q tuvo q admitir la libertad relijiosa en la Europa q qria construir; luchas sin cuartel contra ls infieles dl imperio Otomano, su señor, Soliman el Magnifico, y su peor enemigo en ls mares: Barbarroja. Solo su hijo Felipe 2, nacido en lo q se conocio como Valladolid, o Valledeolit, llegaria a alknzar su podr. Y aun Pero no acudio a tantos kmpos d batalla como el. Felipe 2 no olio tanta sangre como Krlos 1 y 5. Ejercitos d millares d hombres ar- ma 2 con alfanjes, ballestas, lanzas, arkbuces, kñones y kballos. Un podr militar iniwalable durante siglos y aprovechado dspues x su hijo, el rey vallisoletano, xa crear el imperio sobre el q nunk se ponia el sol. Unas milicias agresivas q mantenian unida la nacion, y a raya tanto a ls herejes luteranos como a ls infieles musulmanes: no persegian sembrar paz, sino miedo. Francia, Florencia, Venecia, Tunez, Roma, belgas, turcos gritaban a coro ¡Muerte a los españoles! pero el emperador ls silencio con moles d 40.000, d 60.000 fieras henchidas d rabia; con 100, con 300 naves d gerra atestadas d marinos, remeros y huestes bombardeando balas rojas d hierro fundido con polvora d ira. EN CASTELLANO ANTIGUO (Al. ¿Qué traes en el morral q huele q apesta? (Ro. Me mandaron al mercado del Malcozinado à por unas pieças. (Al. ¿Es q no sabe la tu señora q en esa calle no proveen carne de res, sino cadáveres de animales? El maestro à penas me había mirado de soslayo quando aparecí e el ambiente entero se masticaba impregnado de olor à nogal fresco, ansí q no acierto de q guisa pudo adivinar q llevaba carne putrefacta para la comida del servizio. À mí me daba igual: nunca me llegaba ningún trozo entre los garbanços e las almortas, q en la mi casa (e supongo q en la de los demás, porque si en la mía cuecen habas, en el resto, à calderadas) los pajes disponíamos de licençia para meter la cuchara en la olla detrás de los mayores, incluidas las mujeres. Ansí q para quando el veedor, el botillero, el repostero de estrados, el repostero de la plata, el comprador, el despensero, el repartidor, el escribano de raciones, las camareras, las dueñas enlutadas e los escuderos habían hecho la digestiõ, los chicos e los esclavos repartíamos lo poco q quedaba. Se juntaba la hambre con las ganas de comer. (Ro. Vine corriendo. Ansí tendré un rato para Vuestra Merçed. (Al. ¿Grande? (Ro. De seguida he de llegarme hasta el conçejo à pagar los impuestos de las velas e los jabones, con trecho para plantarme en la casa para la lectura e la scriptura, q los miércoles acude el doctor Zúñiga e tenemos q Krlos d Gante, heredero dl imperio d su madre, Juana d Kstilla, a ls 2 la 2 dl Atlantico, gracias a su abuela, la Reina Isabel la Ktolik, fue proclamado Rey Teníade la barba de al menos dos semanas, unas púas más blancas q negras e bien apretadas. Se me antojó q con su mentõ bien podrían lijarse las tallas... constar todos los pajes. (Al. Eso está bien. Aprende las letras e prontamente los números. Me miró por vez primera de arriba à abajo e en seguida siguió desbrozando la madera. (Al. Pero yo ando atareado. He de vaciar la pieza con cuidado, q está la médula poco seca e me barrunto q va à rajarse. Sentado sobre un tajo alto e con los pies en un escabel, el maestro no levantaba la vista del mazo e del escoplo, ahuecando à virutas el pelote ovalado q apoyaba en el tablero e sujetaba entre el codo izquierdo e el pecho. Teníade la barba de al menos dos semanas, unas púas más blancas q negras e bien apretadas. Se me antojó q con su mentõ bien podrían lijarse las tallas antes de aplicarlas el yeso para pintarlas con bol e pan de oro. (Ro. ¿Entonçes? Pregunté incómodo. Había conseguido escaparme e por el presente se me cambiaban los designios: me quedaría sin mis veynte e cinco maravedís. Dio enfadado un golpe en la mesa con el mazo, rebotaron las espiras retorçidas, el polvo e las astillitas, e gritó à alguien q no supe identificar: (Al. ¡Anda à ver si la del tronco del almacén está más seca! ¡Aquesto se rajará en quanto la mire un poco fuerte! ¡Inútiles! ¡Os dije q tallarais la madera de Soria! Pero como había q apartar la otra, ¡había q apartar la otra! ¡La otra! ¡Inútiles! ¡Gandules!