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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE estás segundo o tercero en el mercado, de colocarte el primero! Douglas McEncroe, un australiano pionero en España del desarrollo de liderazgo, recuerda cómo durante la Gran Depresión, el presidente norteamericano Franklin Delano Roosevelt daba esperanza diciendo a su país la única cosa de que tenemos que tener miedo, es del miedo en sí Con esta frase, según el consultor, Roosevelt puso el foco en una cosa interna sobre la cual tenemos el control. Porque los problemas externos se pueden superar con soluciones económicas y en su caso, grandes proyectos de infraestructura, que llevan su tiempo, pero lo interno, como el miedo, se puede superar hoy mismo. Es muy importante- -insiste- -que los que ejercen el liderazgo transmitan esperanza. Se pueden generar pequeñas victorias y celebrarlas tras la conquista de pequeños proyectos a corto plazo que el líder ha sabido proponer como objetivos alcanzables. Es el sabor del éxito y la sonrisa ante la crisis que sirve de motor para vencerla Porque como sostiene Eduardo Jáuregui, profesor de Psicología de la Saint Louis University y autor junto a Jesús Fernández de Alta diversión. Los beneficios del humor en el trabajo (Alienta Editorial) de la crisis no se sale sólo con humor, pero con humor, podemos sobrellevar mejor la crisis, de hecho, -cuenta- -es una de las herramientas básicas que podemos usar los seres humanos en las situaciones en las que no hay nada más que hacer. Viktor Frankl, psiquiatra superviviente de los campos de concentración, escribió sobre la experiencia de no sucumbir al infierno y qué era lo que le permitía salir adelante. Hablaba mucho de la importancia del sentido del humor, hasta el punto de que él mismo hizo un pacto con uno de sus compañeros de trabajos forzados para que cada día se contaran una anécdota divertida para no morir psicológicamente. O Hilda Weissman que llegó a organizar espectáculos cómicos dentro del campo de concentración y luego los recordaba como lo mejor que había hecho en su vida al procurar que aquellas víctimas se olvidaran de su situación por unos momentos. Esto, evidentemente, son casos extremos. Por eso, para empezar hay que poner la crisis en perspectiva ya que vivimos en el primer mundo, con todas las comodidades, mientras en África se mueren de hambre. ¿De qué crisis hablamos? Hasta los mismos banqueros han tirado del humor para sortear el bache y según me cuentan en la celebración del año nuevo se deseaban feliz 2009, como si 2008 no fuera a existir, aunque a lo mejor tendrían que haber dicho 2010 ¡Feliz 2011! El bálsamo de la perspectiva Empresas organizadoras de eventos hacen su agosto insuflando ánimo a los directivos para que no cunda la carcoma del desánimo produce en la medida en que hay claridad de objetivos, trato digno y cercanía. Otra cosa es el ¡hala, a reírse! y a ponerse una nariz de payaso, toda una chorrada, con perdón, fruto de una vuelta al paternalismo que trata a los profesionales como a niños. Si las cosas están serias, hay que ponerse serio, pero no caer en el desfallecimiento. Crisis al final significa crecer pero a un ritmo menor y en ésta lo que está cambiando es el modelo de negocio. Ha dicho Pilar Gómez- Acebo que estamos ante una crisis humana con consecuencias empresariales, y creo que tiene razón. Hay que pensar que en los últimos cuatro años de las 500.000 empresas que se han creado en España más de la mitad eran constructoras y más que empresas la mayoría eran negocietes. En nuestro país no hay un problema de emprendedores sino de empresas. Hay mucho emprendedor pícaro, pero no empresarios de verdad, de los que deberíamos tener más. Y como tercer aspecto a la hora de abordar esta situación hay que tener en cuenta que el verdadero problema de nuestra economía es el de la baja productividad, porque trabajamos muchísimas horas y rinden muy poco, algo que en un 60 se debe a la mala calidad directiva. Frente a esta situación es una noticia extraordinaria que cada vez haya más mujeres dirigiendo porque lo hacéis con un estilo distinto. Las mujeres que dirigen, léase las lauras molero rosas garcía o patricias abril de este mundo, no sólo dirigen sino que lideran, y esa es la cuestión. Se necesitan grandes líderes para sortear obstáculos y superar crisis Cubeiro, que acaba de publicar Liderazgo, empresa y deporte (Edit. Lid) y El Jardín de Babel (Gestión 2000) propone para no sucumbir en la depresión, lanzarse a no estar con gente que no merece la pena, porque ésta no va a sobrevivir. Tener jefes valientes, que se atrevan a atraer talento y a proponer productos innovadores precisamente cuando la tendencia general es no hacer nada y estarse quieto; que no pierdan la serenidad y se adapten con tranquilidad; que hagan una gran esfuerzo para explicar las cosas muy bien, reiteradamente, porque las compañías necesitan que llegue a los clientes su imagen positiva para que éstos las sigan; que sean optimistas, que no es sino poder explicar el presente y el futuro de una manera positiva, aprendiendo de los errores y de los aciertos, pero sin caer en la euforia ni en la disforia, y encarar el futuro con esperanza. Ahora sabemos que los optimistas viven una media de 12 años más que los pesimistas, y aunque sólo sea por eso merece la pena intentarlo. Rojas Marcos incluso añade que entre dos candidatos políticos siempre gana el más optimista, y he visto hace unos días cómo el candidato norteamericano John MacCain hacía un esfuerzo tremendo en la CNN por explicar positivamente cómo se puede ayudar a las familias a salir adelante. Y por último, es el tiempo de la misericordia, de la empatía y de tratar lo mejor posible al prójimo. Paradójicamente, en la crisis se justifican los despidos, los cierres, y es el momento de apostar por las personas que lo merecen, por el talento, porque eso será lo que nos impulse. Diría que es darle la vuelta al calcetín. Claro que todo esto es muy fácil de decir, pero luego están las emociones que tienden al aislacionismo, la negatividad... ¡Ahora que es el momento, si Un optimista vive 12 años más que un pesimista, y aunque sea sólo por eso, merece la pena. Rojas Marcos dice incluso que entre dos candidatos siempre pierde el agorero