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18 5 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Ante la crisis Sonría, por favor POR VIRGINIA RÓDENAS FOTO: ALBERTO SAIZ Abocados a la depresión económica, la experiencia enseña que este contratiempo pueda volverse una oportunidad. ¿Por qué no estar entre los supervivientes? Se necesita valentía y buen humor El humor es, sencillamente, una posición frente a la vida (Wenceslao Fernández Flórez) onfirmado- -si es que se albergaba la menor duda- la depresión (económica) nos acorrala. Tras los pases eufemísticos de Pedro Solbes para capear la realidad- problemas de liquidez turbulencias financieras ajustes en la bolsa corrección de los mercados -lo único cierto es que estamos ante una crisis de similares proporciones a la monumental del 29. Con esa rotundidad lo proclamaban el pasado miércoles el ex presidente del Gobierno Felipe González y el ex director gerente del Fondo Monetario Internacional Rodrigo Rato, para los que aún no hemos tocado fondo. De su consenso volvió entonces a nuestra memoria cinematográfica el pesimismo de la tragedia de los desposeídos por la desaceleración -que diría nuestro vicepresidente económico- como aquella mísera y polvorienta familia Joad de Las uvas de la ira -Steinbeck pasado por el tamiz de John Ford- que lucha por sobrevivir (sin apenas conseguirlo) a las devastadoras consecuencias de la Gran Depresión norteamericana, o la lección optimista de James J. Braddock, Cinderella Man el boxeador de segunda fila que arrastrado por la misma penuria que asoló los años treinta supo lanzar inesperadamente un crochet devastador y proclamarse, en medio de tanta desesperanza, insólito campeón de los pesos pesados. He ahí dos impresiones diametralmente opuestas de situaciones límite sobre las que las últimas tendencias han puesto los puntos sobre las íes: el optimista ve una respuesta para cada problema y el pesimista un problema en cada respuesta. O como dice el empresario José Luis Izquierdo, que para eso es el Mago More ¿por qué no convertir las dificultades en oportunidades? Muchos ya lo hacen. C Frutas Dioni o el empeño de hacer feliz al empleado Dionisio Horrillo, propietario de la distribuidora guipuzcoana Frutas Dioni y de la cadena de tiendas La huerta del país tiene el empeño personal, como ha confesado a D 7, de hacer felices a sus empleados para que no se vayan a la competencia y trabajen mejor. Y no sólo: las mismas fórmulas de camaradería, complicidad y humor que emplea con sus trabajadores las dirige hacia los clientes para los que no hay albarán sin chiste ni tienda sin concurso. Premiado y reconocido por tanto trabajo- -asegura que el esfuerzo por hacer feliz a los demás es ímprobo- -la labor de zapa empieza por él mismo: Es contagioso. Si yo estoy bien los demás también. Y eso que tengo mis cosas como todo el mundo pero ¿de qué vale estar amargado? El buen humor no es una varita mágica, pero merece la pena. Ya que tenemos que trabajar, hagámoslo contentos Conferenciante por medio mundo, su filosofía gana cada día puñado de adeptos. De hecho, Divertia Smile Company (www. divertia. es) el negocio de Izquierdo volcado en la organización de eventos y en hacer del humor un medio de comunicación en el seno de las empresas, nunca había tenido tanto trabajo. Lo que le ha llevado a escribir Enhorabuena, estamos en crisis una reflexión en la que explico- -dice a D 7- -que hay que ser optimistas. Todas las empresas que nos dedicamos a esto estamos en un momento buenísimo. Se demanda un cambio de actitud: las cosas son como son, pues vamos a afrontarlas de otra manera. En las épocas de depresión económica, como en las guerras, siempre hay alguien que se forra. El presidente mundial de Kodak me dijo una vez siempre hay alguien que va a sacar provecho de tu hundimiento, así que en vez de que te abrume el pesimismo pensando que te vas a arruinar, aprovéchate tú y busca el negocio alternativo Es el momento de que surjan muchos negocios y otros se vayan al garete. El mensaje es ponte las pilas y piensa, porque la crisis es para todos No sé si el optimismo es la única tabla de salvación, pero sí he comprobado que de una sesión en la que impera el humor la gente sale con mayor autoestima, con ganas de comerse el mundo. O sea, nos hundimos, como el Titanic, pero al menos llevémonos todos los Oscar Por ejemplo. Ante una convención de comerciales a los que van a bajar los incentivos- -me dice el Mago More démosle una vuelta de tuerca y, lejos de ocultar la situación, digámoslo y hagámoslo con humor, el mejor antídoto contra las fricciones. Ahora estoy preparando una chirigota con directivos mediante la cual van a contar a su gente toda la película, para que los trabajadores vean que el jefe está mucho más implicado, es más humano, que hace suyo el problema y que, lejos de ocultarlo, lo presenta con una herramienta fantástica ¿No irán a decirles con la cuchufleta que van todos a la calle? pregunto. No, pero es cierto que estamos en crisis y hay que ser optimistas. Al final, sobrevivirán los fuertes, ¡pues tratemos de ser nosotros! Yo digo, si se te quema el coche, antes de llorar, aprovecha las llamas para hacer una barbacoa ¿Acaso puede haber algo más nocivo que un cóctel de depresión y pesimismo aliñado con un buen chorreón de desánimo? Los más optimistas hablan de parálisis como efecto inmediato tras la ingestión de esa mezcla. Hay que desterrar el derrotismo para vencer a la crisis. No en vano, el profesor Juan Carlos Cubeiro, socio director de Eurotalent y uno de los mayores expertos españoles en talento, liderazgo y coaching subraya que el clima laboral impacta en un 44 de los resultados de negocio y que en éste incide sobre todo, además del humor, el entendimiento. Que haya un buen ambiente- -apostilla- -depende del jefe en un 70 y esto se La losa de un mal jefe Si se te quema el coche, antes de llorar, aprovecha las llamas para hacer una barbacoa. Sí, nos hundimos como el Titanic, pero, al menos, ganemos todos los Oscar