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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE compañeros para hacerles más pasajera la condena relata Lu Maw en la casa de la familia en Mandalay. Ubicada en los números 80- 81 de la calle 39, dicha vivienda es el escenario donde cada noche actúan para los turistas extranjeros. Aunque el Gobierno vetó a los Hemanos del Bigote para el público birmano y prohibió que fueran contratados, les permite que sigan representando sus números en inglés para los extranjeros. Así lo hicieron el tiempo que Par Par Lay estuvo en el campo de trabajos forzados, del que fue liberado en julio de 2001 a los cinco años y siete meses, y así lo continúan haciendo cada día a partir de las ocho y media de la tarde. Su actuación, en la que participan otros miembros de la familia como las hermanas y esposas de los cómicos, se basa en el a- nyeint una forma de teatro tradicional birmano que combina el vodevil, la sátira, la danza y la música con escenas de humor de la vida cotidiana. Los mosquitos sólo pican a los turistas, y no a los birmanos, porque temen infectarse de sida dice Lu Maw entre las risas del público. Aunque los Hermanos del Bigote repasan la actualidad birmana, desde la inflación galopante hasta los apagones, el principal blanco de sus críticas es la Junta militar. En este país, plagado de chivatos y policías de paisano a los que los cómicos llaman los KGB tales bromas serían motivo de una nueva condena a trabajos forzados. Pero lo que salvó a los Hermanos del Bigote tras su nueva presentación ante el público fue que, en 1996, aparecieron en la guía de viajes Lonely Planet y, desde entonces, se han convertido en celebridades internacionales. De hecho, el caso de Par Par Lay aparece mencionado en la película Un niño grande About a boy protagonizada por Hugh Grant. Sin embargo, ni siquiera la fama ha conseguido librarlos del acoso del régimen, que el 25 de septiembre del año pasado volvió a apresar a Par Par Lay por unirse a las manifestaciones de los monjes budistas durante la Revuelta Azafrán Estuve dos semanas entre rejas, pero no tengo miedo se enorgullece el cómico, de 60 años, junto a la silla que ocupó Aung San Suu Kyi cuando vino a Mandalay para asistir a su actuación el 27 de junio de 2002. Durante la última vez que estuvo en libertad, la Dama aprovechó para olvidarse de los problemas que sufre su país y reírse un rato, un delito muy serio en la Birmania de los generales. ¿A quién pican los mosquitos? Par Par Lay y Lu Maw, dos de los Hermanos del bigote, el grupo de cómicos perseguido por la Junta por sus chistes sobre el Gobierno Donde reír es delito Los hermanos del bigote seis años en un cruel presidio por sus mordaces chistes sobre la Junta militar TEXTO Y FOTO: P. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL A MANDALAY (BIRMANIA) Son el grupo de cómicos más famoso de Birmania y, también, el más perseguido, ya que desde el año 1996 están vetados para el público nacional. Uno de los humoristas de la compañía ha pasado más de n birmano con caries va al dentista en Tailandia. Cuando el médico comprueba de lo que se trata, le pregunta: ¿Por qué ha venido desde tan lejos sólo para esto? ¿No hay dentistas en su país? Sí responde el birmano, pero allí no podemos abrir la boca Chistes como éste le han costado más de seis años en la cárcel a Par Par Lay, uno de los componentes de Los Hermanos del Bigote Moustache Brothers los cómicos más famosos de Birmania y también los más perseguidos por la Junta militar que dirige esta paupérrima y aislada nación del Sureste Asiático. Con más de treinta años de experiencia y tres generaciones de humoristas en su familia, Par U Par Lay, su hermano Lu Maw y su primo Lu Zaw empezaron a tener problemas con el régimen en 1996. Para celebrar el Día de la Independencia el 4 de junio, actuamos en Yangón (Rangún) ante 2.000 personas, entre ellas la líder opositora Aung San Suu Kyi, que entonces no estaba bajo arresto domiciliario explica a ABC Lu Maw, quien señala que Par Par Lay ya pasó seis meses entre rejas en 1990 después de que los militares anularan las elecciones. Pero, tras la representación ante la Premio Nobel de la Paz, un símbolo de la lucha por la democracia en Birmania, al humorista no le esperaban seis meses en prisión, sino siete años. Condenado por el vago delito de subversión contra el Estado Par Par Lay fue enviado a un campo de trabajos forzados en Kachin, al norte del país. Picando piedra de sol a sol con grilletes en los tobillos, sometido a brutales torturas, expuesto a enfermedades como la malaria y subsistiendo a base de bazofia y agua turbia, los militares creían que la sentencia le serviría para tomarse las cosas más en serio. Pero ni las vejaciones ni las muertes de otros presos consiguieron arrebatarle la sonrisa a Par Par Lay, que actuaba ante sus Actuación para los presos Par Par Lay fue enviado a un campo de trabajos forzados, condenado a picar piedra de sol a sol, sometido a brutales torturas y a subsistir a base de bazofia y agua turbia