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18 5 08 EN PORTADA En el monasterio de Chaukhtatgyi, donde antes había unos 600 monjes, ahora quedan menos de la mitad tras la Revuelta Azafrán Birmania Una dictadura kafkiana TEXTO Y FOTOS: PABLO DÍEZ ENVIADO ESPECIAL A RANGÚN ay pocos lugares tan hermosos y acogedores como Birmania y en los que, sin embargo, su pueblo viva tan mal y esté tan ansioso por emigrar a otro país. Es la gran paradoja de Myanmar (nombre oficial de esta paupérrima nación del Sureste Asiático) que para los turistas es un paraíso, pero para sus habitantes es un infierno. La culpa no sólo la tiene el ciclón Nargis que se ha cobrado más de 60.000 muertos y desaparecidos y ha dejado a dos millones de personas sin hogar, sino el Gobierno de la Junta militar. Su vileza llega hasta tal punto que está dispuesto a dejar morir a decenas de miles de personas restringiendo la ayuda internacional para que la llegada de cooperantes extranjeros no altere su régimen autoritario. Desde 1962, cuando el general Ne Win dio un golpe de Estado, Birmania está dirigida por una dictadura. En 1988, las multitudinarias protestas contra su régimen se cobraron 3.000 muertos, pero derrocaron al tirano. Una Junta militar tomó el poder y prometió elecciones en 1990, pero anuló el resultado y su ganadora, la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, fue confinada bajo arresto domiciliario. En su casa de la avenida de la Universidad de Rangún, rodeada por la Policía, la líder de la Liga Nacional para la Democracia (LND) conocida como la Dama ha pasado 12 de los últimos 18 años. Mientras, el general Than Shwe, un zafio y supersticioso H cartero aficionado a la guerra psicológica, a las torturas y a la astrología, se ha erigido como el hombre fuerte del país y, a pesar de que podría sufrir un cáncer terminal, se aferra al poder sin que nadie le haga sombra. En los últimos 46 años, los militares han convertido a Birmania, una de las naciones más florecientes de Asia tras independizarse del Reino Unido en 1948, en uno de los Estados más pobres, opresivos y herméticos del mundo. En los 60, su producción de arroz llegaba a los 4 millones de toneladas pero, debido a la nacionalización de la economía impuesta por la vía birmana al socialismo de Ne Win, las cosechas menguaron hasta las 500.000 previstas para este año, que se verán reducidas por el ciclón. Cuando la Junta militar volvió en los 90 a la economía de mercado, ya era tarde. Además, el país debía hacer frente a las sanciones impuestas por EE. UU. y la UE contra el Gobierno debido a sus violaciones de los derechos humanos. En algunos aspectos como la sanidad, la situación es tan dramática que, según un informe de la Organización Mundial de la Salud, Birmania tenía en 2002 el segundo peor sistema médico del planeta después de Sierra Leona. Entre el 70 y el 90 por ciento de sus 57 millones de habitantes vive con menos de dos euros al día. Es el caso de Bo Bo Aung, un niño de doce años que rebusca entre la Volveremos a tomar las calles en cuanto tengamos una oportunidad nos susurra un monje. Cuando vuelvan los demás de sus pueblos, nos manifestaremos todos basura en el vertedero de Dagom Sur, a las afueras de Rangún. Preferiría ir al colegio pero vengo aquí desde las seis de la mañana hasta las cinco de la tarde porque mi familia, que trabaja sacando arena del río, es muy pobre explica a ABC el pequeño, que recibe sólo 20 kyiats (1 céntimo de euro) por cada botella de plástico. Su situación no es mucho peor que la de la mayoría de los birmanos, quienes viven en cabañas de bambú en medio de arrozales donde aran la tierra con sus bueyes. Precisamente, los campesinos han sido los principales damnificados por el ciclón Nargis que les ha arrebatado lo poco que tenían al borrar pueblos enteros del mapa en el delta del río Irrawaddy. En esta zona se concentran, además, el 5 por ciento de la población y el grueso de su producción arrocera, cuya escasez durante los próximos meses no sólo amenaza con incrementar los precios, sino también con poner a