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D 7 11 5 08 Esta británica menuda, nerviosa, risueña, de discurso veloz y apasionado es una de las directoras de teatro español más celebrada de los últimos tiempos. Tamzin Townsend ha encajado en este país de una manera asombrosa, como si aquí hubiera encontrado su verdadero molde. Hija de un escritor y de una profesora de interpretación, formada en la Universidad de Kent, la escena es su casa y su alimento. Llegó a Barcelona cuando la fiebre del 92 abría puertas y ventanas a todo lo nuevo. Y empezó a encadenar un éxito tras otro. El método Grönholm Palabras encadenadas Gorda Dónde pongo la cabeza Seis lecciones de baile para seis semanas o Carnaval además de varios títulos de William Shakespeare, engrosan la nómina de sus éxitos GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Tamzin Townsend DIRECTORA TEATRAL ISABEL GUTIÉRREZ- ¿Cómo es que una inglesa como usted se instaló aquí nada menos que para dirigir teatro? -Fue algo imprevisto. Tenía 22 años cuando un buen día mi novio me dijo que quería viajar a España. La verdad es que yo prefería Tailandia o Checoslovaquia, pero le dije: ¡Vale! Él quería ir a Madrid y yo, a Barcelona. ¿Por qué? por la playa. Mira tú que superficial. Gané yo, marchamos a Barcelona y después la vida nos separó. Había estudiado dirección teatral, así que allí decidí dedicarme a lo mío. Me ofrecieron una obra, la hice, fue un éxito y hasta hoy. ¡Qué raro! ¿Por qué raro? -Porque mi familia nunca tuvo interés hacia España, ni siquiera yo era buena con los idiomas. Pero aquí estoy, con mi día a día, con mis hijas... ¡Hasta sueño en español! Decides una cosa en un minuto y, ¡pum! ahí está la vida. Como decía John Lennon, la vida es lo que pasa cuando estás haciendo otros planes. -Jordi Galcerán, autor con el que usted tiene una especial afinidad (véase El método Grönholm o Carnaval asegura que la única forma de dotar de sentido a la vida es convertirla en relato ¿Está de acuerdo? -Bueno, yo soy muy Capricornio. Necesito tener todo organizado, hago listas, intento llevar las cosas en una línea clara, planifico, lo apunto todo... Trato de saber qué es lo que debo hacer. Pero siempre puede surgir algo que no controlas, y eso da miedo. ¿Como qué? -Soy muy mala pasajera de avión, y mire que viajo. ¿Por qué no me gusta el avión? Porque no lo conduzco. Estás en la fila 21 B y ni siquiera sabes qué cara tiene la persona que te está llevando. ¿Y cómo encaja una mujer tan controladora en nuestra imprevisión y nuestro caos? -Aquí me siento cómoda, me siento bien. Los españoles son muy abiertos, muy curiosos... Nunca volvería a Inglaterra. España es mi país. Sólo hay una co- Ya soy más de Málaga que de Cambridge rección, intento contar bien la obra. Porque cuando voy al teatro y no me cuentan bien lo que veo, ¡me cojo un cabreo! Quiero saber todo, no quiero que me engañen ni que me oculten información... ¿En qué tipo de obra se siente más cómoda? -Me gusta la comedia ácida, irónica, crítica, realista, contemporánea... Yo me río mucho, así que todo lo que hago debe poseer una dosis muy alta de humor. Hay que reír, hay que pasarlo bien. ¡Qué bien suena una carcajada! ¿Cómo se saca adelante una obra en la que no cree? -Sufriendo, como cuando te encuentras con cualquier problema en la vida. Con imaginación, buscando soluciones por todas partes, improvisando. Pero eso no me ha sucedido en los últimos tiempos. Tanto con El método Grönholm como con Carnaval siempre estaba esperando el problema, pero nunca llegaba. Y me decía: ¡No puede ser! Carnaval su último trabajo, un thriller en el que se desarrolla una contrarreloj para salvar la vida de un niño, se articula en torno al miedo. -Existe, sobre todo, el miedo a la pérdida, la desaparición o el asesinato de un hijo. Esto está pasando: Madeleine, Mari Luz... Yo también tengo hijos y me horroriza tanto. Es lo peor. Es terrible pensar que no puedes protegerlos. ¿Vivimos menos libres por el miedo? -Sí. Cuando era pequeña jugaba con amigos en la calle, en el parque... Bastaba con decirle a mi madre que me iba y adiós. Ahora no dejo a mis hijas ir solas a la tienda de debajo de mi casa. Eso es miedo. Eso nos hace menos libres. Siento nostalgia hacia otra forma de vivir, pero me preocupa la seguridad. -Una triunfadora como usted, ¿cómo pasa página de un éxito? -Yo paso página sin ningún problema: preparo la obra, se estrena, te das dos besos con los compañeros y adiós. Así de claro. Estoy muy orgullosa de lo que he hecho, pero eso ya queda atrás. Palabras mayores Me siento muy identificada y muy próxima a Jordi Galcerán, Neil LaBute, Yolanda García Serrano... Y, obviamente, Shakespeare, aunque son palabras mayores. Cada vez que hago una producción de Shakespeare, pierdo la cabeza. Y es que cada una de sus obras es como un bufet libre. En ellas hay todo lo que puedes y deseas comer; pero si pretendes devorarlo todo, acabas vomitando. Con Shakespeare hay que tener una línea muy clara, no se debe llegar a los postres. Es difícil. A veces, siento que me ahogo con el respeto que le tengo ANGEL DE ANTONIO sa que no soporto: que me imiten. ¿Por qué? porque yo me siento de aquí y si me imitan, es como si quisieran situarme fuera. No me gusta verme como una extranjera. Ya me dicen que soy más de Málaga que de Cambridge. -Y como directora teatral, ¿cómo se contempla a sí misma? -Desde el punto de vista de la di-