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16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE Fue la primera canción protesta española, denuncia de muchas desigualdades e injusticias por más que haya sido denostada por quienes desdeñan lo que ignoran bos o heptasílabos, que utilizaron autores como el Marqués de Santillana, a finales del siglo XIV o el propio Jorge Manrique y su famosa obra poética que, no en vano, sino por la forma métrica, son llamadas Coplas por la muerte de su padre Las grandes ciudades españolas experimentan en los años veinte y treinta cierta bonanza económica que se traduce en cafés, fiestas, casinos y lugares de esparcimiento intelectual, afectivo y artístico. En estos ambientes cosmopolitas, donde las cupletistas se mezclan con poetas y filósofos, con políticos y bailaoras, con militares y toreros, la copla, prestigiada literariamente, va a encontrar sus primeros soportes musicales en el flamenco, cantado por Carmen Amaya desde el famoso Colmao de Villa Rosa, aunque su primera gran baza es el pasodoble, que se populariza rápid a mente desde sus orígenes Fiestas y casinos valencianos, y da lugar a las primeras grandes coplas. El primer pasodoble de éxito, en realidad una copla, es Suspiros de España de Antonio Álvarez Alonso, que se estrena en 1902, y al que le pone letra su amigo José Antonio Álvarez, que se sabe con precisión que lo estrenó la banda de la Marina de Cartagena el día del Corpus de ese año, y que se convertiría en lema de los exiliados después de la Guerra Civil. Los lugares de encuentro serán los cafés de marineros y cafés cantantes, donde al son de canciones, cuplés, habaneras y las primeras coplas, se reunían los jóvenes creadores y daban rienda suelta a sus inquietudes, rondados por posibilidades menos pacatas. Hay allí espectáculos de flamenco, coplas, números cómicos, rapsodas, y toda clase de atracciones. Algunos de los más conocidos fueron el Café de Chinitas de Málaga con su famosa pensión, por donde pasaron desde Lorca a Alberti, Picasso o Rafael de León. Otros fueron el Café de Oriente de Barcelona, El Café de la Bizcocha en Cádiz, El Corral de la Pacheca, antiguo corral de comedias del siglo XVI de la calle del Príncipe de Madrid, o los famosos Café de Levante gaditano y el Nuevo café de Levante de Madrid, donde se mezclaba toda la fauna del flamenco, la copla y la intelectualidad, y del que decía Valle- Inclán: El Café de Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos o tres universidades y academias Sorprenderá a muchos lo aquí escrito, no directamente relacionado con las peinetas, los faralaes y las historias de folclóricas. La copla guarda esencias de siglos, además de ser telón de fondo de tragedias de más de un siglo de la historia reciente de España y de haber sido uno de los pocos elementos que tenían en común y escuchaban las desventuradas y enfrentadas dos Españas Tal vez por esa razón la copla se identifique tanto con el alma de fiesta y tragedia española, y fuese lapidaria la letra de la primera copla conocida, Suspiros de España como si fuera una alegoría de este género musical unido a sus historia, cuando dice: Tierra gloriosa de mi querer tierra bendita de perfume y pasión España en toda flor a tus pies suspira un corazón. Ay de mi, pena mortal porque me alejo España de ti porque me arrancan de mi rosal como una premonición cantada de todos los pesares y los exilios. Un género musical vivo, preñado de vida, un ser vivo en sí, con mucha cuerda todavía y mucho que contar y desentrañar. De las dos Españas Miguel de Molina, uno de los más grandes de la copla. El cantante que popularizó La bien pagá y Ojos Verdes, entre otras inolvidables composiciones ABC