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11 5 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Arte mayor POR MANUEL FRANCISCO REINA. POETA La España de la copla Más allá de folclóricas y faralaes, la copla es un arte que entronca con el cante jondo y con lo más auténtico de la canción popular. Un arte emparentado con Falla, Lorca y toda la generación del 27, que nada tiene que ver con la España de la pandereta uando se cumple en este año un siglo del nacimiento de dos de las figuras más importantes de la copla, Rafael de León y Miguel de Molina, uno el gran autor de las letras más significativas del género y el otro el intérprete masculino más singular, protagonistas que encarnarían las luces y sombras, la tragedia de la España que reflejan sus canciones, mucho se escribe y discrepa de este género musical enraizado en las más profundas tradiciones literarias hispánicas, pero poco con profundidad. Mientras se pergeña un documental con este mismo título- La España de la copla -producido por Canal Sur y dirigido por Emilio Ruiz Barrachina, cada día aparecen datos nuevos, como los aportados por la biografía de Miguel de Molina, Botín de Guerra o la autobiografía menos conocida del escritor argentino de ascendencia andaluza Salvador Valverde, que iluminan aspectos desconocidos y sorprendentes de lo que supuso la copla durante la República y, luego, la penosa Guerra Civil y la tremebunda posguerra. Denostada por muchos, admirada por otros, el desconocimiento y el desprecio de lo que se ignora llevó a parte de la intelectualidad contemporánea a tachar de franquista un género que, en realidad, era la primera canción protesta española y de denuncia de muchas injusticias y desigualdades aunque no se enteraran los miopes censores del Régimen. Por explicar algunas peculiaridades de la copla, decir que a finales del XIX tanto la Generación del 98 como el Modernismo van a contribuir al nacimiento del género musical de la copla. Fundamental será Antonio Machado Álvarez, Demófilo padre de los hermanos Antonio y Manuel Machado, a los que inculcará el amor por la tradición oral y la música flamenca. Influido por el krausismo, que impregnara desde la Institución Libre de Ense- C ñanza a todo el 27, se decide a investigar sobre las tradiciones musicales y poéticas españolas, desde su cátedra de Sevilla, que le ayuda a entender el verdadero sentido del folclorismo, es decir, del estudio del folclore, que etimológicamente significa el alma de los pueblos tan alejado del sentido peyorativo que iría impregnando el término en la deriva histórica, relacionándolo con la España de la pandereta En este ambiente están también involucrados músicos como Manuel de Falla, Isaac Albéniz, Enrique Granados, Pau Casals, que se implican totalmente en tales estudios e incluyen temas, canciones, ritmos, en sus propias composiciones sinfónicas. Falla incluirá baile flamenco en El amor brujo a cargo de la bailaora Antonia Mercé y un jovencísimo Miguel de Molina que debutó como bailarín en esta obra, y no como cantante; también irá por el Sacromonte y Granada, con su amigo y discípulo Federico García Lorca, recogiendo canciones y tradiciones que luego éste plasmará en libros como Romancero gitano o Poema del Cante Jondo así como en muchas de sus piezas teatrales, canciones como la tarara o el vito que forma parte del acervo popular y tradicional y que llegó a cantar, incluso en Nueva York, la cantaora Encarnación López, junto con canciones y poemas de Federico de inspiración oral. Muchos flamencos se negaron a aceptar que la copla estuviese emparentada con el cante jondo y, sin embargo, desde sus inicios, reputados intelectuales, como el propio padre de los Machado, grandes músicos como Falla o Granados, y prácticamente toda la Generación del 27, con Lorca y Alberti a la cabeza, demuestran que su revitalización y puesta en valor están unidas. Es más, en muchas de las grandes coplas, los arreglos musicales y sus compa- Falla, Albéniz, Granados ses son los mismo que los de los grandes palos flamencos: zambras, soleares, peteneras, alegrías, tarantos, tangos, bulerías, etcétera. La diferenciación del género de la copla viene marcada por la exigencia de que en ella tiene que haber una exposición, un nudo y un desenlace. No en vano el nombre de copla proviene de la palabra latina cópula que significa unión o lazo Nace así un género que se convierte en una especie de novela cantada. Su abolengo literario tiene, a pesar de la juventud del género musical, una genealogía tan centenaria como el flamenco, ya que la copla es un género poético de arte menor en octosíl a- Su abolengo literario tiene una genealogía tan centenaria como el flamenco. Es un género que ya utilizaron el Marqués de Santillana o el propio Jorge Manrique