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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE tol, y con ellos Sinatra encontró su nuevo camino: el swing vocal, y ahí se convirtió en el gran maestro. Supo cantar como nadie las penas del corazón. Sus avatares con su segunda esposa, Ava Gardner, se vieron reflejados en un álbum histórico: In the wee small hours de 1955. Era el primer disco autobiográfico de la historia de la música. Una colección de canciones en las que Frank Sinatra desnudaba sus sentimientos, sus temores, sus preocupaciones. En el cine no le quedó más remedio que olvidar su pasado taquillero y luchar por un papel secundario y mal pagado en De aquí a la eternidad Por fortuna para él, su trabajo en la película, como el soldado Maggio, le valió el Oscar al mejor actor de reparto y Hollywood volvió a abrirle los brazos. Sinatra estaba recuperado para la causa. Con arreglos de Nelson Riddle y Billy May creó el swing vocal y llenó el mundo de elegantes melodías con arreglos robustos y flexibles a la vez: Fly me to the moon Witchcraft Love is the tender trap Learnin the blues Nice n easy y todo el repertorio de Cole Porter o Rodgers and Hart, quedaron inmortalizados en su voz. Al comenzar los sesenta, y con más confianza en sus posibilidades, decidió romper con la Capitol y lanzarse a un desafío inédito: crear su propio sello discográfico, Reprise, donde encontraron también acomodo sus amigos del rat pack como Dean Martin o Sammy Davis Jr. En su nuevo sello, con absoluta libertad creadora, ya cincuentón, se atrevió a plantar cara a los jóvenes triunfadores de la década ye- yé. Y les dejó recado con números uno como Strangers in the night o My way a la vez que acrecentaba su leyenda. Fue también cuando se atrevió a hacer discos completos con la orquesta de Duke Ellington, la de Count Basie y organizar ese dúo lleno de magia y equilibrio que titularon Francis Albert Sinatra y Antonio Carlos Jobim Cuenta uno de los asistentes a aquella grabación que el silencio era tan respetuoso, que de haber caído al suelo la hoja de una partitura, hubiera sonado a estruendo. No hablemos de amores y separaciones, de escándalos y triunfos. Bástenos saber que el viejo de los ojos azules, como tituló uno de sus propios álbumes, era toda una leyenda en los cincuenta y logró la difícil misión de aumentar ese prestigio hasta morir en plena gloria, rodeado de la admiración del mundo, que no se ha apagado en estos diez años transcurridos sin su voz. Soldado Maggio Frank Sinatra en su época de esplendor. TCM