Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
11 5 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Vergüenza ¿Dónde están Mladic y Karadzic? Hace 13 años que Occidente busca a los caudillos de la sangría bosnia, ¿o no? Eficaz no ha sido la persecución. Aunque los presuntos criminales de guerra cuentan con fuertes complicidades en su tierra POR RAMIRO VILLAPADIERNA ENVIADO ESPECIAL A FOCA Y PALE (BOSNIA) FOTO: REUTERS o hace tanto que la limusina negra de Karadzic, con la matrícula 001, pasaba imperturbable por los controles de carretera de la OTAN. Hace mucho menos que Mladic era periódicamente visto en restaurantes de Belgrado. Hoy parece que se los tragó la tierra. Y partir en su busca, por las inhóspitas frondas del sur de Bosnia, es darse con aldeas sordas, puertas cerradas, miradas iracundas, a lo sumo palabras desafiantes trufadas de amenazas. Si la mayor potencia mundial no puede encontrar a Bin Laden, ¿cómo vamos a encontrar a Karadzic? aduce con esa especie de airado recochineo balcánico el ministro serbio de Defensa, Dragan Sutanovac. Por ahí siguen Radovan Karadzic y Ratko Mladic, caudillos de la mayor sangría en suelo europeo desde 1945, acusados de genocidio y crímenes contra la humanidad Por ahí andan. Hace 16 años los vecinos serbios de Foca violaron, asesinaron, quemaron y deportaron a vecinos musulmanes, mayoría en esta ciudad hoy fantasmal. La mezquita, la más antigua del Balcán, es desde entonces una ruina. Nadie responderá ni una pregunta y en el bar no sirven al extranjero. Es como preguntar en las euskotabernas de Rentería que qué piensan de De Juana Chaos y si saben del paradero de Josu Ternera. Es la tierra de Karadzic, el psiquiatra y poeta ocasional que dirigió la rebelión serbobosnia. Nació ahí arriba, entre las nieblas de Petnjica, y decidió vengar su zafiedad montañesa con la destrucción de Sarajevo. Por la llamada vieja Herzegovina, una comarca ruda e inhóspita, Karadzic se mueve al parecer de noche, de casa en casa, de convento en convento, a lo largo de N una laberinto de sendas y torrenteras, cubiertas por un manto de bosques y el silencio amigo. Del remoto paraje dicen los locales que es una vukojebina donde los lobos se retiran para la coyunda. A Celebici, la última aldea colgada en la montaña antes de Monenegro, no hay quien llegue sin ser antes avistado en lontananza. Los dueños de la única tienda, Tomana y Slavko, retan: Ésta es nuestra tierra, la conocemos como nadie y nadie nos puede conquistar aquí Cruzando a Montenegro, en Niksic, vive la madre de Karadzic, de 84 años, que como toda madre está muy orgullosa de su hijo, aunque le da pena esta gran injusticia Jovanka, que habla a ratos con la foto de su hijos sobre el televisor, insiste: A mí nunca me dio un problema, siempre tuvo palabras humanas y se portó bien con los demás Mladic y Karadzic parecen protegidos por una extensa red de veteranos juramentados nos explican en la redacción de Dani en Sarajevo. El primero, custodiado por sus leales y por el clan de Knin, oculto a menudo en Han Pijesak. Y el segundo, guardado por un comando de entre 78 y 85 hombres y financiado por una red de familiares y empresarios locales. Sus cuentas se han estado pagando con créditos a empresas serbias ficticias, contrabando de drogas, tabaco, cedés piratas y el negocio de la serrería, protegido hasta sus desavenencias por los Lukic, uno el carnicero de Visegrad y, el otro, un ministro de Defensa en Serbia. A lo que se añade la largamente negada y por fin admitida cooperación de En la ciudad de Foca preguntar por ellos es como inquirir en las euskotabernas de Rentería si conocen el paradero de Josu Ternera o que qué piensan de De Juana