Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Jackie Hendeli SUPERVIVIENTE DEL HOLOCAUSTO Los israelíes no entendían lo que fue el Holocausto... Pero no hay otro país en el mundo en el que quiera vivir. Jerusalén es mi casa el Mandato Británico, apostó por la creación del Estado judío Fue después de la guerra por la independencia que en su niñez sufrió durmiendo noches enteras en los bajos de un edificio en construcción que hacía de refugio. La comunidad sefardí, descendientes de los judíos que vivieron en la Península Ibérica hasta 1492, fue en aquellos momentos uno de los principales pilares del recién nacido Estado, junto a los veteranos askenazis, a los que luego se sumarían los inmigrantes judíos del norte de África y de Oriente Próximo. No obstante, Haim- -doctor en Historia por la Universidad de Tel Aviv- -lamenta que el apoyo al liderazgo de entonces, los esfuerzos militares, económicos y sociales no se tradujeran en una incorporación de los sefardíes a la primera línea política, como sí ocurrió con los sionistas de Europa Occidental y Oriental Sólo en 1977, con la victoria del Likud, los sefardíes ocuparían puestos en el Gobierno, los sindicatos o el Parlamento Hoy, los sefardíes no hablamos de discriminación... hay otros problemas Perfectamente organizados, vertebrados en asociaciones- -algunas muy vinculadas con España- orgullosos de su identidad y de la lengua de Cervantes como su más rica herencia, los sefardíes se ocupan de la ayuda a desempleados o de la integración de nuevos inmigrantes, como los etíopes. Miramos al futuro con la memoria atrás y la esperanza delante resume Abraham Haim. sus ideales, a pesar de que las jóvenes generaciones pierdan los valores con el consumismo, el amor al dinero y el hedonismo Pacifista, mantiene un admirable discurso de conciliación con los palestinos, pese a que en enero, un francotirador de Hamás mató a un joven voluntario ecuatoriano- -cristiano- -que arreglaba una acequia en el kibutz. El último estudio exhaustivo reveló que en 2004 sólo 116.000 personas habitaban en 266 kibutzim, el 2,1 de la población israelí. IBRAHIM DAWUD Palestino israelí Una cosa es ser árabe israelí. Cuando en 1948 los británicos partieron la Palestina histórica en dos, 750.000 árabes se exiliaron, pero otros 160.000 permanecieron en sus casas, dentro del Estado de Israel. Sus descendientes son hoy 1,3 millones, un 20 de la población. Pueden votar, no hacen la mili -lo que les impide conseguir créditos o empleos públicos- -ni casarse con palestinos de los Territorios Ocupados. Pero otra cosa es ser palestino con documento de identidad israelí. Como Ibrahim Dawud, que en 1964 nació en Jerusalén Este bajo dominio jordano, territorios que tres años después sería anexionado por Israel en la Guerra de los Seis Días. Su tarjeta azul le da derecho a vivir en Israel, pero no a votar ni a tener un pasaporte de dicha nacionalidad. La madre de Ibrahim se marchó con sus seis hijos a EE. UU. Todos regresaban cada año a renovar la tarjeta para no perderla. En 1987, en la Primera Intifada, Ibrahim dejó la Universidad de Michigan y regresó a Jerusalén, pero para quedarse. Los palestinos vivimos como perros en campos de refugiados, caminamos entre basuras y comemos pan gracias a la ONU, pero decidí que tenía que hacer de mi vida un compromiso político, porque los israelíes no se van a salir con la suya Padre de tres hijas, empresario- -su familia posee el hotel Monte de los Olivos -y licenciado universitario, resume que Israel se esfuerza por diseñar una política del puño de hierro para hacer a los palestinos la vida insoportable. Es casi imposible tener un negocio en Jerusalén este, las leyes, los impuestos... están orientados a que fracase... igual que cuando llegaron a Palestina con sus excavadoras a aplastar nuestros pueblos y cementerios. Pero no se saldrán con la suya repite. Según un estudio de la Universidad de Haifa, el 70 de los judíos de Israel cree que los árabes son una amenaza para la seguridad y el 60 quiere que el Gobierno les anime a irse. PESACH ROSEN Secretario de un Kibutz Ya no corren buenos tiempos para los kibutz. El legendario movimiento de granjas colectivas, el viejo buque insignia del sionismo, es hoy en Israel una reliquia. Dicen que los kibbutznik arando sus campos, trazaron las fronteras del que sería el Estado hebreo. Pero la privatización en 2007 del primero de ellos mostró cómo aquellas cooperativas de igualdad sucumbirían ante el empuje del mercado global. No Ein Hashlosha En este kibutz limítrofe con Gaza, sus 300 miembros siguen compartiendo servicios, teléfono, coches, bicicletas, una pequeña fábrica de artículos de librería y asignación mensual para gastos de bolsillo de unos 74 euros. Todos entregan a la comunidad su salario íntegro. Su secretario, Pesach Rosen, que llegó a Israel desde Argentina en 1956, lo sabe muy bien. Para él, el kibutz es aún un oasis de vida feliz, solidaridad y contacto con la naturaleza Su sitio en el mundo. Siempre dentro de Israel, país que- -asegura- -responde a vadura) en Pesaj... no parece que esa sea la función de un Estado moderno replica, preguntado por la actitud de las sectas que se han levantado en armas contra las nuevas disposiciones que han liberalizado los usos alimentarios en la Pascua. Rabino de la sinagoga de Netzaj Israel, observa el sabbat y las tradiciones, y se refiere al Estado judío como un milagro, con toda su complejidad con el que se siente comprometido. Es partidario de la paz con los palestinos dentro de la solución de dos Estados El inconveniente es que en Israel hay una minoría en contra- -lamenta, sin mencionar que en ese grupo destacan sobre todo sectas religiosas judías ortodoxas- -y entre los palestinos una mayoría que lo rechaza... ABRAHAM HAIM Sefardí Abraham Haim todavía se emociona cuando recuerda la noche en que salió junto a su madre y su hermana a la Plaza de Sión de Jerusalén para celebrar con cánticos y bailes la resolución 181 de la ONU, que el 29 de noviembre de 1947 consagraba la partición de Palestina. Tenía sólo cinco años, pero ya sentía que aquél era un gran día para su comunidad sefardí, que desde el final de la Segunda Guerra Mundial y durante La comunidad argentina en Israel cuenta con 70.000 miembros, que han suscitado una curiosa pasión por el español. Aquí no es raro que te saluden como porteños