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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE PIONERO Nehemía Enyi Igual que yo tengo un búnker debajo de mi casa para salvarme, Israel es el búnker de todos los judíos del mundo, nuestra única garantía Pesach Rosen SECRETARIO DE KIBUTZ El kibutz es un lugar de vida feliz, solidaridad y contacto con la naturaleza. Mi sitio es Israel, aunque las jóvenes generaciones pierdan los valores con el consumismo y el amor al dinero Gustavo Surazki RABINO Israel debe admitir a todos los judíos. No estoy de acuerdo con que se prohiba comer hametz (productos con levadura) en Pesaj... no parece que ésa sea la función de un Estado moderno la historia de Israel. Los viejos ortodoxos se pasaban rezando día y noche por volver a Sión, a Israel, pero mis antepasados vinieron aquí a construir: como dijo Hertzl, no a esperar a Dios, sino a ayudar a Dios luchando, para que los judíos regresaran a esta tierra que siempre nos perteneció El discurso de Nehemía Enyi desprende aún hoy, a sus 75 años, buenas dosis del idealismo grandilocuente de los que habitaban en Palestina antes de 1948 y- -según sus palabras- -tuvieron que combatir, primero a los británicos, y luego a los árabes para la fundación del Estado de Israel. Eran los pioneros Medio millón cuando se declaró la Independencia. Entonces el joven Nehemía tenía 16 años, y se quedó aislado en una escuela de Kfar Haroe, aunque luego consiguió alistarse en la Brigada Golani para pelear en la guerra de los Seis Días y en la del Yom Kippur. Nehemía concibe Israel como el único espacio de seguridad para los judíos. Igual que yo tengo un búnker debajo de mi casa para salvarme, Israel es el búnker de todos los judíos del mundo, nuestra única garantía Física y psicológicamente, a lo largo de la historia hemos sido perseguidos porque éramos extranjeros en todas partes... seres sin tierra explica, confiado, desde la terraza de su casa que planea sobre la colina de Armon ha- Natsiv donde tenía su sede el Mandato Británico que partió Palestina como si fuera Salomón Descendiente de una vieja familia ortodoxa de remotos orígenes argelinos, instalada en Jerusalén cuando los otomanos el padre de Nehemía participó de aquel característico espíritu emprendedor de los pioneros al construir en 1926 una casa que luego daría lugar a la comunidad- que no kibutz precisa- -de Beit Gan. Su tío- -presume- -fue el primero que enseñó la Cábala en la ciudad de Safed, y su abuelo gastó buena parte de su fortuna en ayudar a centenares de judíos a llegar a la Tierra Prometida. Dios le ordenó hacerlo, y lo hizo por religión y por ideología No lejos de su residencia, el Muro de hormigón separa como una cicatriz Israel de Cisjordania. Nehemía lo mira sin demasiado interés. Nosotros no queríamos una guerra, ni esa valla, pero son ellos, los árabes, los que no aceptan las reglas de la ONU. Mira- -añade condescendiente- -yo creo que debe haber dos Estados en este pequeño lugar, pero creo que no será posible... y nos va a costar luchar contra todo el islam RACHEL SAPERSTEIN Ex colono en Gaza La última vez que la organización israelí Peace Now contabilizó el número de colonos le salieron 270.000, repartidos en 122 asentamientos en territorios ocupados en Cisjordania. En el cómputo, y muy a su pesar, no figuraba Rachel Saperstein. Ella, como otros 8.000 colonos, fue evacuada por la fuerza de Gaza cuando Ariel Sharon ordenó el desmantelamiento de las 17 colonias judías que allí había. Nos echaron, a nosotros que nos aferramos a la tierra, a nosotros, que la defendimos de los asesinos árabes lamenta esta fuerte activista. Como muchos de sus vecinos expulsados, Rachel habita desde entonces en lo que ella llama el campo de refugiados de Nitven, a muy pocos kilómetros de Gaza. Claro que ella no dice Gaza, porque para los colonos esa tierra se llama Gush Kativ, y pertenecería al Gran Israel que Rachel vino a construir cuando se trasladó desde Nueva York hace 39 años. Nuestra preciosa tierra fue regalada a nuestros mortales enemigos En la casa prefabricada que le fue asignada tras la evacuación, Saperstein espera hace casi 3 años a que el Gobierno le ceda una nueva tierra para instalarse, y que ella ya ha decidido que será en un solar junto a la palestina Hebrón. Por supuesto, al este de la Línea Verde. Mi marido perdió un brazo en la guerra del Yom Kippur, mi hija fue herida en un ataque terrorista, y nunca abrimos la boca... permanecimos en silencio y orgullosos de nuestro privilegio de vivir en nuestra tierra mastica las pa (Pasa a la página siguiente)