Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
11 5 08 EN PORTADA Israel Un mundo en un país POR LAURA LÓPEZ CARO JERUSALÉN eligión, memoria histórica y un profundo sentimiento nacional. Son los tres únicos denominadores comunes posibles que, 60 años después de la creación del Estado de Israel, han cohesionado a la diversa y vibrante sociedad judía. Desde que el movimiento sionista transformó en el siglo XIX el concepto del regreso a la patria ancestral en un modo de vida, y el Estado lo tradujo en ley otorgando la ciudadanía a todo judío que quisiera establecerse en el país, la llegada de olas inmigratorias, la superposición de comunidades venidas de todos los puntos del planeta, no ha parado. La aliyá la peregrinación a la Tierra de Israel, sigue viva. Supervivientes del Holocausto, inmigrantes judíos del norte de África y de Oriente Próximo se sumaron tras la Independencia a la población pionera ya establecida- -sin olvidar a los 550.000 árabes que permanecieron en Israel- -cambiando la textura de la sociedad. La incorporación de judíos venidos del mundo occidental, Iberoamérica y la gran avalancha tras la caída de la URSS multiplicarían la complejidad de un caleidoscopio de culturas e intereses no siempre compatibles, no siempre feliz. Estas son algunas de sus historias. R glés y fue durante 30 años guía turístico. Ha regresado 34 veces a Auschwitz, en cuyas cámaras de gas murieron sus padres y sus hermanas Perla, Lucha y Bienvenida. No guarda rencor por la pobre acogida que tuvo en esta su Tierra Prometida. Al contrario, proclama que no hay otro país en el mundo en el que yo quiera o pueda vivir. Amo vivir, y siento que Jerusalén es mi casa En Israel viven hoy 250.000 supervivientes del Holocausto. En 2007, el Ministerio de Asuntos Sociales reconoció que sólo un tercio de ellos recibe ayuda estatal. El Gobierno les aumentó en 14 euros las pensiones después de que 3.000 de ellos se manifestaran en Jerusalén pidiendo perdón por haber sobrevivido COLONO Rachel Saperstein Nuestra preciosa tierra fue regalada a nuestros mortales enemigos... Gush Kativ (Gaza) es el símbolo del coraje. Debemos decir nunca más... ¡Hay que volver a Gush Kativ! POLA TALPALATSKY Inmigrante rusa Cuando los inmigrantes rusos empezaron a venir a Israel tras la caída del comunismo en 1990, la cantidad de ingenieros y científicos por cada 10.000 habitantes en el Estado judío pronto superó a la media de EE. UU. Llegaron matemáticos, físicos, geólogos y músicos cualificados como para crear tres orquestas filarmónicas. Sin embargo, el Gobierno no recibió a sus nuevos hijos con discursos oficiales, flores y cantos en el aeropuerto. Quizás eran demasiados. Sólo en el primer año aterrizaron 100.000 judíos ex soviéticos. Quizás demasiado apolíticos y asionistas. Muchos habrían preferido Norteamérica para emprender una nueva vida, pero tuvieron que viajar a Israel a falta de algo mejor, preocupados sólo por encontrar trabajo y una realidad más digna que en la URSS. Hoy son 1,2 millones repartidos por todo el país. Procedente de Moscú, la familia Talpalatsky sí se trasladó en 1994 a la próspera Herzliya movida por el sentimiento nacionalista de la aliya Pola tenía 15 años y ni idea de hebreo. Sus padres- -biólogo y profesora universitaria- -regresarían a Rusia cinco años después. Pero ella decidió hacer el servicio militar y quedarse. A pesar de los chistes de mal gusto que tuvo que soportar sobre ruso, igual a mafioso; rusa igual a puta Descubrió, dice, un país de gente encantadora en el que la realidad es muy dura pero donde ya ha decidido que nacerán sus hijos y servirán en el Ejército Como el 50 de los inmigrantes de los países de la ex Unión Soviética con título superior, Pola- -gra- JACKIE HENDELI Superviviente del Holocausto Jackie no se atrevió a ponerse en manga corta durante sus primeros doce años en Israel. El número 115.003 que le tatuaron en el brazo en el campo de concentración de Auschwitz- Birkenau, como a otros 55.000 convecinos suyos de Salónica, le avergonzaba. Los israelíes no entendían lo que era el Holocausto recuerda. En 1948 llegó a Haifa para luchar en la Guerra de la Independencia, tras haber sido liberado en 1945 por los británicos del horror de Bergen- Belsen. Allí vistió un pijama dos años y dos semanas a 17 grados bajo cero Y estuvo a un paso de morir. No contó su secreto a nadie. Hasta que en 1960 trajeron a Eichmann de Argentina evoca remitiéndose al criminal nazi juzgado y condenado a la horca en Tel Aviv. Aquél capítulo empezó a convertir en héroes a los 500.000 supervivientes del Holocausto. Pero el conocimiento público de la tragedia de los supervivientes no cambió su vida. Hendeli vivió seis años en un garaje prestado. En aquel tiempo no había ayudas, si acaso nos daban una tienda de campaña Salió adelante porque hablaba alemán, francés e in- duada en filología eslava, máster en relaciones internacionales, perfecta en el uso del hebreo, ruso, inglés, francés y con nociones de rumano y español- -trabaja como guarda de seguridad en un edificio. Es temporal y gano dinero para hacer el doctorado resuelve rápida, para despejar cualquier duda engañosa: Moscú me daba muchas oportunidades, pertenezco a una familia de académicos, no me fui de allí porque me sintiera mal. Me quedé en Israel porque aquí me siento bien Y Pola no solo habla, se emociona. Me admira esta juventud capaz de vivir y de morir por algo realmente grande como es un país asevera, sin ocultar su fascinación por el Ejército. El Ministerio de Integración israelí anunció en 2007 que 100.000 rusos habían regresado a su país de origen. Yo no me marcho- -remacha- yo soy parte de Israel Aquí viven hoy 250.000 supervivientes del Holocausto. Se les aumentó en 14 euros las pensiones después de que se manifestaran pidiendo perdón por haber sobrevivido NEHEMÍA ENYI Pionero Cada piedra, cada vestigio en esta tierra habla hebreo y habla de