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D 7 4 5 08 Es una autoridad mundial en psicología del consumo, disciplina de la que imparte clases en el Instituto Tecnológico de Massachussets, lo que no impide que si un experimento se lo exige haga de camarero y sirva unas rondas de cerveza. Cree que nuestras decisiones son irracionales, en contra de lo que piensan los economistas y nosotros mismos. Avalado por varios premios Nobel, es autor de Las trampas del deseo (Ed. Ariel) un ameno ensayo (se ha comparado su humor, su buen humor, con el de Woody Allen) pero de un rigor propio de la institución donde trabaja. Pasen y lean, pero mucho cuidado con su tarjeta de crédito. GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Dan Ariely PROFESOR DE PSICOLOGÍA DEL CONSUMO EN EL INSTITUTO TECNOLÓGICO DE MASSACHUSSETS Económicamente, los pequeños robos cotidianos son desastrosos MANUEL DE LA FUENTE- -Su libro viene recomendado por varios premios Nobel, pero en cuanto al conocimiento de la economía la gente de a pie sigue en números rojos- -Este libro trata de la naturaleza humana, del día a día, de cuando vamos de compras, de nuestros amores, de nuestras decisiones. En ese sentido, escribí el libro para mi madre, que es como decir para todo el mundo. -Afirma que no damos una cuando decidimos. -La gente piensa que somos racionales, pero a menudo vemos a las personas comportarse de forma absolutamente irracional. Cuando los economistas y los gobiernos toman decisiones siempre asumen que la gente es racional y desde ese punto de vista muchas de estas decisiones están equivocadas porque no es así. ¿Tener tantas opciones mejora nuestra calidad de vida? -En la Antigüedad, la gente humilde sabía que no podía salir de pobre y por eso no trabajaba de más. Hoy en día, podemos comprar muchas pequeñas cosas que pueden hacer más feliz nuestro día a día, pero ello nos obliga a trabajar mucho más y nos lleva a cometer más errores al elegir y nos puede obligar a endeudarnos peligrosamente. -También insinúa que la sociedad está llena de tramposos. -Sí, personas buenas, normales y corrientes, hacen continuamente pequeñas trampas y no por ello se sienten estafadores, y la sociedad se tapa los ojos. Hay poca gente que roba mucho, y hay mucha gente que roba poquito y eso, en términos económicos y a largo plazo, es mucho peor. -Dice que la gente a la que se le recuerdan los Diez Mandamientos es menos tramposa. ¿Vivíamos mejor cuando éramos temerosos de Dios? -Creer en Dios viene con un pack de otras cosas, como la honestidad. Es necesario tener un código ético de comportamiento. La ética tiene un rol muy importante en la economía. Si no se El día de los tramposos Hay un chiste israelí muy ilustrativo sobre la cuestión de las personas que hacen trampas cotidianamente: un niño llega a su casa con una nota del profesor de su colegio para su padre porque el niño ha robado un lápiz en clase. Entonces, el papá se muestra muy enfadado y le dice, así no te hemos enseñado y educado... además, si necesitas un lapicero, dímelo, y yo te traigo veinte de mi trabajo CHEMA BARROSO cree en la honestidad de la gente, la economía se destruye. -Se nos habla a todas horas de la bondad del mercado y la competencia. Pero cuando una compañía sube el precio de un producto sus competidoras no lo bajan, sino todo lo contrario. -La competencia sería magnífica en un mundo en el que todos fuésemos racionales, pero si dejas a la gente libre no necesariamente va a hacer las cosas bien. Para conducir un coche hay que atenerse a unas reglas específicas. Sin embargo, se asume que las decisiones son racionales aunque el día a día no proporciona evidencias de ello. Más bien al contrario. ¿Seguimos siendo un mono más o menos listo listo? -Los seres humanos somos fantásticos, hacemos muchas cosas buenas e inteligentes. Aprendemos idiomas, jugamos al ajedrez, al fútbol, escribimos poesía, somos capaces de cosas geniales, pero la racionalidad no es una de ellas, precisamente. ¿El mito de que la tristeza y la depresión llevan a abusar de la tarjeta de crédito es real? -Ir de compras es una forma de ganar control, y eso refuerza la autoconfianza de la gente, la fortalece anímicamente. -Siempre me ha llamado la inscripción en los billetes de dólar: En Dios confiamos -En Estados Unidos a Dios se le mezcla con todo, hasta en la final de la Liga de Fútbol Americano, no sólo con el dinero. Al hilo de esto, hay algo curioso, hemos comprobado que la gente es más reticente a robar dinero en metálico, en efectivo, que a robar pequeñas cositas que tienen mucho más valor económico del que parece. -Proudhom afirmaba que la propiedad es un robo. ¿Tras el fracaso del socialismo real volverá el hombre a soñar con una sociedad igualitaria? ¿Si lo hiciéramos, el mundo sería mejor? ¿Estaría la gente dispuesta a retroceder a ese tipo de sociedad? -Usted es israelí, conoce los kibutz. ¿Funcionaron? -Funcionaron muy bien durante bastante tiempo, porque era un socialismo a pequeña escala, con gran unión entre la gente. ¿No hay ni siquiera una aldea gala del socialismo? -La familia sí es una sociedad socialista: no existe la plusvalía y no funciona como una empresa. mdelafuente abc. es