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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE AUSTRIA ESLOVENIA Liubliana Rijeka Pula HUNGRÍA N Zagreb SERBIA C R O A C I A Osijek BOSNIA Y Zadar H E R Z E G O V I N A Sarajevo Split ITALIA Mar Adriático Km 100 0 Dubrobnik MONTENEGRO Podgorica EUROPA Pistas Donde dormir. El Hotel Palace, abierto en el 1907, es aún uno de los más elegantes. Telf. 01 48 14 611. www. palace. hr Qué ver. Zagreb ofrece innumerables posibilidades culturales: museos, galerías y teatros. También es un escenario permanente de eventos al aire libre. Entre ellos, la Muestra Folklórica Estival en Zagreb, la Muestra Floral y el Festival de los Globos. Imprescindible la visita al Jardín Botánico. Turismo de Croacia: www. croatia. hr telf. 91 781 55 14 Los cafés y terrazas de la capital siempre están llenos de una animada población a la que le encantan las tertulias obra del arquitecto Herman Bollé. Allí descansan artistas, políticos y luchadores por la libertad muchos de ellos recordados por solemnes esculturas de piedra o bronce. Y nunca ha de morir quien sigue vivo en la memoria y ha quedado plasmado con mano artística reza el proverbio. Otro punto ineludible es el Museo de Mimara, en la Plaza de Roosevelt, que contiene una de las colecciones de arte más ricas de Europa, donación del coleccionista, pintor y restaurador Ante Topic Mimara. Un tesoro cultural con más de tres mil piezas de gran valor artístico, desde obras clásicas hasta objetos del antiguo Egipto. Cae la noche. Llega la hora bruja de Zagreb. Es el momento de coger el pequeño tranvía Uspinjaca de visitar la Torre de Lotrscak- -desde donde se contempla una panorámica espectacular- -y de subir a la Ciudad Alta para observar la luz rojiza del ocaso iluminando con suavidad los tejados rojos y negros de la ciudad. Sentarse en el acogedor restaurante Pod Grickim Topom y sabo- Mucho arte Vendedora de setas en el mercado de Dolac brió el arroyo y nació la calle Tkalcic, donde hoy se respira un ambiente jovial y se degusta la gastronomía croata en establecimientos como Ivica i Marica tan acogedor con su aspecto de Casita de Chocolate de cuento. La calle más larga de Zagreb es Ilica, repleta de tiendas, pastelerías, restaurantes y edificios del siglo XIX De allí se vuelve al punto de encuentro zagrebí, la Plaza de Josip Jelacic- -el Ban (virrey) croata ante la corte húngara- donde la juventud se reúne a los pies del caballo del Ban para mirar el mundo con gesto resabiado. Unos son morenos, de ojos azabache y piel oliva, otros tienen la mirada turquesa, los pómulos salientes, los rasgos eslavos. Los hay muy rubios, pelirrojos, castaños. Una mezcla cosmopolita resultado de la variedad de gentes que han hecho el Zagreb de hoy. Galería, museo de arquitectura y escultura, parque maravilloso... y uno de los cementerios más hermosos del mundo. Todo eso, y mucho más es Mirogoj. Al llegar impresionan las arcadas cubiertas de hiedra y las cúpulas azuladas, Galería, museo de arquitectura y escultura, parque y uno de los cementerios más bellos del mundo. Todo eso, y más, es Mirogoj, última morada de artistas y prohombres rear un excelente vino croata con especialidades de la tierra; croquetas de paté, pavo con pasta casera, carne con salsa dálmata, pescado a la plancha, risotto de gambas y calamares servido en conchas marinas. Y de postre, crepes de fresas con helado. Abajo quedan el bullicio, el tráfico... y el trauma auditivo del cañonazo que, siguiendo una añeja tradición, anuncia el mediodía desde la Torre Lotrscak. En la Ciudad Alta, se hace presente el ambiente romántico de otros tiempos. Se presienten las calesas, el taconeo de las botas y los secretos a la luz de las velas junto a la Iglesia de San Marcos, del siglo XIII, con su impar tejado multicolor cuyos mosaicos representan los escudos de Croacia, Dalmacia y Eslovenia a un lado, y el de Zagreb al otro. O en el antiguo convento de los jesuitas transformado en museo que guarda celosa la escultura del pescador de serpientes centenario testigo de jugosos pasajes de la cotidianidad zagrebí. Para que la jornada sea perfecta, deberíamos terminar la noche asistiendo a una opera en el Teatro Nacional Croata que inauguró el Emperador Francisco José. ¡Qué empiece la función! dijo. Y la función no ha parado desde entonces entre los bastidores del edificio neobarroco. Zagreb guarda mucho más de lo que a primera vista pueda parecer.