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4 5 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Albert Hofmann Mis viajes con Jünger El LSD no sólo forma parte de la cultura juvenil de los años 60. Más allá de Leary, Kesey, Kerouac o Marcuse, ya estaban Aldous Huxley o Cary Grant. Por encima y mucho tiempo antes, el capitán Ernst Jünger POR TULIO DEMICHELI FOTO: REUTERS ilvia Meucci, la directora de Siruela, al comunicarle la muerte de Albert Hofmann, descubridor del LSD, invitó a ABC a cenar con Franco Volpi, el filósofo italiano que hace poco publicaba en su casa, junto con el periodista Antonio Gnoli, El dios de los ácidos. Conversaciones con Albert Hofmann. Años antes ya había aparecido la extensa entrevista que ambos le hicieran a Ernst Jünger, titulada Los titanes venideros, en Península y luego, en Quinteto. En fin, Volpi pasaba el jueves velozmente por Madrid rumbo a México. ¿Por qué unir a Hofmann con el autor, soldado y pensador alemán? Porque eran grandes amigos y compañeros de viaje Este periodista les recuerda durante el otoño de 1989, al mismo tiempo que se derrumbaba el Muro de Berlín, cuando la UPV investía a Jünger doctor honoris causa en Bilbao. Daba gloria ver a los dos ancianos- -el alemán contaba 94, el suizo 83- -zascandilear por los pasillos del hotel intercambiando confidencias. Jünger, que se alojaba en la tercera planta, nunca usaba el ascensor: En Wilflingen- -la localidad suaba donde residía- -no paro en todo el día y, además, doy largas caminatas por el bosque respondía a quienes se asombraban de su gran vitalidad. Murió en 1998 a los 103 años, mientras que Hofmann le ha seguido casi a la misma edad: cumplidos 102 de viaje terrenal. A eso de las nueve, Madrid vacío por el primer puente de mayo, ya compartíamos mesa pagana, sobre cuyo mantel Franco Volpi habría de convocar a sus amigos ausentes. Vi por última vez a Hofmann hace unas semanas, en Suiza. Estaba bien. A primeros de enero participó en un congreso en Basilea. Es verdad que le costaba hablar, aunque siempre hablaba muy, muy despacio... Pero seguía conduciendo muy bien. La verdad es que... bastante rápido. Hasta daba miedo lo bien que cu- S lebreaba por esas montañas Bebe un sorbo de vino y añade: Hofmann era, sobre todo, un gran científico. En 1929 colaboraba con Arthur Stoll, fundador y director de Sandoz, en busca de cardiotónicos. Después comenzó a estudiar el cornezuelo del centeno, hongo del que Stoll había aislado la ergotamina, utilizada como hemostático y para combatir las migrañas. A mediados de los años 30, primero trabajó con los profesores Walter Kreiss y Erwin Wiedemann, y ya luego, a solas; fruto de aquellos trabajos fue la síntesis de la metergina, a partir de la ergobasina, que es uno de los fármacos más utilizados para las hemorragias puerperales Luego Hofmann prosiguió la búsqueda de un cardiotónico, ahora a partir de sus dietilamidas, porque acababa de descubrirse la coramina, que es la dietilamida del ácido nicotínico. Fracasó y no volvería al cornezuelo hasta 1943, cuando aisló la dietalimida 25 del ácido dextrolisérgico y experimentó sus efectos psicotrópicos. No había ido en busca de ese hallazgo pero comprendió que se trataba de algo portentoso pues, tal y como nos confesó en las conversaciones: Tomado en dosis infinitesimales produce en la psique unos efectos de intensidad inimaginable. Lo primero que pensé es que sería muy importante en psiquiatría Ese augurio se cumplió. Los psicoanalistas se dieron cuenta de que favorecía la reaparición de contenidos psíquicos eliminados. Fue por esto- -afirmaba Hofmann- -que se acuñó la palabra psicodélico, que significa que manifiesta la mente o que dilata la conciencia Personalidades como el actor Cary Grant o el escritor Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz o Las puertas de la percepción, ensayo dedicado a las experiencias con enteógenos, lo probarían. Huxley propugnaba una vía accesible a todos para obtener experiencias estéticas y religiosas de gran intensidad, una espe- cie de misticismo cotidiano aunque no recomendaba su uso a cualquiera, porque él combinaba esa experiencia con la exigencia espiritual de superar el tradicional dualismo occidental, primero platónico y luego cartesiano, entre sujeto y objeto, cuerpo y espíritu decía Hofmann. -También la CIA y otros organismos se interesaron por el LSD, aunque no con fines... místicos- interrumpe Volpi con ironía al terminar el primer plato. La cultura de los años 60 es incomprensible sin la psicodelia, pues marcó el pensamiento, el cine, las artes y la moda hasta avanzados los 70. La generación beat,