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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE De izquierda a derecha: Kenneth Parnell, Wolfgang Priklopil y Brian David Mitchell, tres secuestradores, tres ejemplos de mentes perturbadas Carceleros Marc Dutroux Despiadado pederasta Marc Dutroux ya tenía un largo historial en los archivos de la Policía belga por venta de drogas y robo de coches de lujo cuando fue detenido en 1986 por secuestrar y violar a cinco muchachas. Sin embargo, fue liberado cuando apenas había cumplido tres años de prisión gracias a una supuesta buena conducta. El sujeto incluso se las ingenió para cobrar una pensión del Estado por invalidez En libertad y sin vigilancia, Dutroux secuestró a Julie Lejeune y Melissa Russo, ambas de ocho años, a quienes encerró en un sótano, donde las violaba y filmaba las vejaciones que después vendía como vídeos pornográficos. Dutroux amasó una considerable fortuna que invirtió en la compra de siete chalets en la deprimida localidad belga de Charleroi. Cuando fue detenido y confesó sus crímenes, la Policía se llevó la sorpresa de que en los jardines de tres de ellas aparecieron los restos de varias víctimas de las que ya casi se habían olvidado. Julie y Melissa murieron de hambre durante los cuatro meses en los que Dutroux permaneció retenido por la Policía mientras se investigaba su implicación en una red de exportación de coches de lujo robados. Ni la mujer de Dutroux ni sus cómplices se molestaron en Torturar por devoción Perturbados que secuestran a menores y los mantienen encerrados durante años en sótanos. Unos se comportan como sádicos torturadores, otros aseguran que son su única familia mientras los humillan alimentar a las pequeñas. Apareció también el cadáver de su compinche, Bernard Weinstein. Le había matado, dijo, por dejar morir de hambre a Julie y Melissa. No está claro. Aparecieron los cadáveres de otras dos jóvenes a quienes también había secuestrado. Y fueron encontradas vivas Sabine y Laetitia, a quienes raptó cuando tenían 12 y 14 años, respectivamente. El proceso del pederasta fue un rimero de escándalos, desde la destitución del fiscal por compartir una cena con spaguettis con las víctimas hasta la huida del pederasta ante las narices de la Policía. Fue finalmente capturado y condenado a cadena perpetua, pero Bélgica aún no se ha repuesto de aquel ominoso proceso tan cargado de sospechas y siniestras revelaciones. vagabundo, como un homeless pero se sentía convencido de que tenía una misión divina. Incluso empezó a proclamar que Dios le había comunicado que le había hecho su profeta para reconducir a la Iglesia Mormona- -dominante en Salt Lake City y el estado de Utah- -a sus orígenes y valores fundamentales. Poco sospechaba de tales visiones el matrimonio Smart cuando le ofreció unos dólares por arreglar el tejado y limpiar el jardín. Mitchell predicaba que la Iglesia Mormona debía recuperar la práctica de la poligamia. Y cuando en casa de los Smart vio a la pequeña Elizabeth- -de 14 años- -se dijo que ésta sería su segunda esposa. La secuestró para convertirla en su otra mujer y, dijo, para que hiciera compañía a su primera esposa. Durante nueve meses la tuvo encarcelada y sometida a varias humillaciones. En su Libro de Emmanuel, David e Isaias había escrito que un buen cristiano debe tener 49 esposas. oculto bajo el garaje de su domicilio. Con el paso de los años, Priklopil le permitió pasar parte del tiempo en el resto de la casa y salir alguna vez al jardín. Cuando Natascha cumplió 18 años intentó llevársela de excursión. Eso sí, bajo la amenaza de que si intentaba pedir ayuda la mataría a ella y a todo aquel que estuviese a su alrededor. Desayunaban juntos y le compraba libros. Como si el perturbado se identificase con el protagonista de la película El coleccionista de mariposas que se declaraba locamente enamorado de su su secuestrada. Cuando Natascha consiguió escapar, Priklopil se suicidó arrojándose a las vías de un tren. Kenneth Parnell Ladrón de niños En diciembre de 1972 Parnell secuestró a Steven Stayner, un niño de siete años, en un hotel del parque Yosemite donde trabajaba como vigilante nocturno. Le contó al muchacho que sus padres no podían mantenerle y que un juez le había entregado su custodia legal. Ocho años después, Parnell secuestró a Timmy White, de cinco años. Y Steven, que no estaba dispuesto a que aquel niño tuviera un destino como el suyo, no paró hasta que logró escapar cargando con el chiquillo sobre sus hombros. Su intención era devolverlo a su hogar y, después, intentar escapar él mismo. Hasta aquel momento tenía la convicción de que sus padres le habían entregado a aquel indeseable. Como no pudo encontrar la dirección de Timmy, acudió a la Policía, donde se descubrió que el secuestrador ya fue antes condenado por violación de menores, pero había logrado escapar del hospital en el que recibía tratamiento. Todavía a sus 71 años, cuando vivía en libertad vigilada, viejo y enfermo, intentó chantajear a su cuidador para que le comprase a un niño de cuatro años por 400 dólares. Quería tener una familia declaró. Acabó sus días en la cárcel. Brian David Mitchell Quería tener 49 esposas La fascinación por Satán que sentía Brian David Mitchell en los oficios de la Iglesia de los Santos del Último Día de Salt Lake City inquietaba al resto de feligreses. En cambio, su tercera esposa, Wanda Barzee, se sentía fascinada por aquel hombre a quien trataba casi como a un santo. Su Iglesia terminó expulsándoles por promover un extraño estilo de vida pero la pareja siguió predicando por cuenta propia. Mitchell vivía como un Wolfgang Priklopil Coleccionista de mariposas Wolfgang Priklopil intentó mantener la ficción de una cierta familiaridad en su trato con Natascha Kampusch, a quien había secuestrado cuanto apenas tenía diez años de edad y encerrado en un zulo de solo cinco metros cuadrados