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27 4 08 1968. EL AÑO EN QUE NOS VOLVIMOS LOCOS El Sena fue la frontera natural de la insurrección. En su orilla izquierda el hogar de la revuelta; en la derecha, los barrios burgueses. En el centro la nave de Notre Dame (Viene de la página anterior) París Por la ruta de las barricadas les. En su juventud tuvo ahí Picasso uno de sus domicilios parisinos. Frente a la ventana de su balcón, estuvo la primera y más importante durante décadas de las librerías españolas de París, la de León Sánchez Cuesta, el gran librero de la Generación del 27. A dos pasos florecería una libreríaeditorial igualmente legendaria, La Vieille Taupe, donde hicieron sus primeras armas algunos protagonistas españoles de Mayo, como Xavier Domingo y Carlos Semprún Maura. Siguiendo por la misma calle, a la altura exacta de la barricada de Mayo, frente al cruce con la rue Saint- Jacques, se encuentra el Instituto de Estudios Hispánicos de la Sorbonne, donde enseñaron español y sirvieron de puente cultural entre España y Francia, Jorge Guillén y Pedro Salinas, que allí comenzó a traducir la Recherche de Marcel Proust. Al final de la calles se encuentra el cruce con Claude Bernard. Camino inolvidable para don Pío Baroja, cuyo primer hotel parisino se encontraba a dos pasos, en una diminuta calle donde se apagaron para siempre algunos de los fuegos fatuos de Mayo. La últi- ma célula de las Brigadas Rojas parisinas, rostro criminal del Mayo italiano, fue detenida frente al antiguo hotel de Baroja, en el mismo edificio donde hoy reside una gran especialista en Santa Teresa, hija pródiga de un gran militar español. Desde el epicentro, SorbonneOdeón- Saint- Michel- Claude Bernard, las llamas se propagaron en todas direcciones, con una rapidez fulgurante. Todo comenzó en la encrucijada Saint- Michel- rue Monsieur Le Prince. En esa misma encrucijada, a unos metros de distancia, se encontraba el primer hotel de los hermanos Manuel y Antonio Machado, llegados a París desde una melancólica Feria de Abril sevillana. En la calle de su hotel se produjeron muchos de los enfrentamientos físicos más violentos entre estudiantes y fuerzas antidisturbios. Y allí moriría otro estudiante perseguido por la policía, veinte años más tarde. En esa misma calle ironizaba don Pío Baroja sobre el destino de la humanidad, contemplando el domicilio de Auguste Compte. Desde Saint- Michel- Edmond Rostand, subiendo por la rue Sufflot, hacia el Panteón, la revuelta de Mayo corrió a una velocidad vertiginosa hasta la Biblioteca de Sainte- Geneviève y Maubert Mutualité. Escenarios indisociables de la más alta cultura españo- La Universidad de la Sorbona, epicentro de aquella revolución de estudiantes contra mandarines MARC BERTRAND Todo comenzó en la encrucijada entre Saint- Michel y rue Monsieur Le Prince. A unos metros de distancia, se encontraba el primer hotel de los hermanos Machado