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27 4 08 1968. EL AÑO EN QUE NOS VOLVIMOS LOCOS A los pies de Notre Dame, el Barrio Latino fue el mítico escenario del 68. Una insurrección que quedará para siempre en el DAVID LEFRANC alma del barrio por más hamburgueserías y riadas de turistas que lo invadan. A la izquierda, Saint Michel, ángel custodio del lugar París MARC VERHILLE Por la ruta de las barricadas Este es un recorrido por las calles que conocieron aquella anárquica revuelta en un Barrio Latino cargado de historia y de huella española, desde Baroja a los Machado que aquí vivieron, soñaron y escribieron POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL EN PARÍS as jornadas parisinas de mayo de 1968 se propagaron por toda Francia con la velocidad de un incendio; desde Cannes, donde se paralizó el festival de cine, a las grandes ciudades mineras del norte, donde los obreros de la siderurgia se sumaron a la crisis. Pero el incendio genuino, en el que prendieron las L primeras llamas con ocupaciones simbólicas de la Sorbonne y el Odeón, dos de los grandes símbolos de la cultura nacional, estalló en una diminuta geografía urbana que se llama Barrio Latino desde el siglo XIV Tras el estallido del incendio en el Barrio Latino, las llamas alcanzaron de manera intermitente otros escenarios urbanos de la capital, como las plazas de la República y la Nación (teatro de las grandes manifestaciones históricas) incluso la plaza de la Concordia (donde estuvo instalada la guillotina durante el Terror revolucionario de 1793) y los Campos Elíseos (escenario de la gigantesca manifestación conservadora, encabezada por André Malraux, que puso fin a la crisis, anunciando unas elecciones de apoyo masivo al general De Gaulle) Pero el escenario mítico de Mayo del 68 fue el Barrio Latino, a caballo entre los distritos V y VI de la capital. Quizá el mejor manual para conocer, revisitar y comprender la geografía urbana de esas jornadas siga siendo la gran literatura española de los últimos siglos. El epicentro del huracán de mayo fue el tramo del bulevar SaintMichel que se cruza con la plaza de la Sorbonne y la rue Vaugirard. Es en ese palmo de tierra, hoy colonizado por tiendas de moda barata, hamburgueserías y otros horrores, donde comenzaron los grandes mítines que propagarían la crisis por el resto del barrio, París y toda Francia, frente a la gran puerta barroca de la universidad, símbolo del poder cultural de Estado, desde Riche-