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27 4 08 1968. EL AÑO EN QUE NOS VOLVIMOS LOCOS ABC estuvo allí Muchos dicen que estuvieron en el Mayo del 68, pero pocos son los que de verdad pueden dar prueba de ello. José Julio Perlado escribió para ABC la crónica diaria de aquella revuelta. Un testimonio de primera mano, del que reproducimos dos de los más destacados eventos de tan fulgurantes días ESTADO DE SITIO París, (Crónica de nuestro corresponsal, recibida por telex EL BARRIO LATINO, EN las cinco y media de esta tarde, en el Barrio Latino de París, en la plaza Maubert, que ha sido hoy el marco dramático de la máxima agitación estudiantil, ha caído herido muy cerca de mí, entre los cascotes y bajo el humo de las granadas lacrimógenas, un policía que no había conseguido defenderse de las piedras con su escudo. He visto su cuerpo ensangrentado, abandonado medio minuto en una tierra de nadie, entre los dos bandos de estudiantes y de fuerzas del orden. Después, una atmósfera que sin exageración ninguna puede calificarse similar a la de la guerra; los camilleros de la Cruz Roja se han llevado aquel cuerpo al hospital. Era uno de los cuarenta policías que hasta la hora en que comunico con Madrid han caído aquí, en París, en una larga tarde de violencia. Frente a esos cuarenta policías heridos hasta el momento, cincuenta estudiantes han tenido que ser retirados, algunos de ellos con graves heridas, señales en sus rostros y en sus cuerpos. Resulta imposible poder precisar exactamente el número total de víctimas; pero las fuerzas del orden temen que se acerque a doscientos heridos. Jamás he visto nada igual en esta ciudad me ha dicho un periodista francés atrincherado como yo en uno de los lugares estratégicos de la plaza. Había comenzado todo poco después de las dos de la tarde. He seguido a la manifestación desde la plaza de la avenida de la Ópera, por los jardines del Louvre, hasta pasar a la orilla izquierda del Sena. Eran entonces sólo unos quinientos estudiantes, en los que se notaba la indecisión al elegir sus objetivos. A José Julio Perlado Fue corresponsal de ABC en París en 1968. Autor de Mayo 1968 Marchaban pidiendo a gritos la dimisión del ministro de Educación Nacional, M. Pyerfitte, y la dimisión del rector de la Universidad de París. Ha sido media hora de violencia verbal, interrumpiendo por completo la circulación en el centro de la capital y golpeando, mientras caminaban al Barrio Latino, los escaparates de los comercios. Era una furia que iba creciendo, un griterío de protestas contra la suspensión de cursos en la Sorbona y en la Facultad de Nanterre; sobre todo contra las detenciones y arrestos a estudiantes que se han llevado a cabo en los últimos días. No era, sin embargo, esa manifestación de la primera hora la prevista por el Sindicato Nacional de Enseñanza Superior y por la Unión Nacional de Estudiantes de Francia. Se sabía que hoy lunes, a las seis y media, la plaza de la Sorbona iba a ser escenario de una imponente concentración estudiantil. Por ello, el Barrio Latino estaba ya desde anoche en verdadero estado de sitio. En las últimas horas del domingo no se dejaba pasar a nadie hacia la plaza de la Sorbona y diversos coches de la Policía, atravesando las calles, han permanecido allí toda la noche. El encuentro entre estudiantes y fuerzas del orden, a las tres de la tarde, ha sido de una violencia inusitada. Los manifestantes han desplazado decenas de automóviles para levantar barricadas; han arrancado los hierros que circundan el tronco de los árboles para usarlos como picos improvisados y, elevándolos en la tierra, extraer enormes piedras de la calzada. Con ellas han entablado la batalla frente a la Policía de París. He visto cómo ardían dos quioscos de Prensa, cómo los manifestantes se apoderaban incluso de las bombas lacrimóge- nas de los guardias para arrojarlas contra éstos, cómo por su parte la Policía usaba las mismas piedras arrojadas por los estudiantes para lanzarlas sobre la manifestación. Ha sido aquí esta tarde quizá la más violenta desde hace tiempo en el calendario de los desórdenes. La Policía ha perseguido a los estudiantes por las escaleras del Metro y por los andenes. Los estudiantes, a su vez, han conseguido que la Policía retrocediera y la han obligado a pedir urgentes refuerzos. A las seis, todo el Barrio Latino estaba invadido por guardias armados, no ya con porras, sino con fusiles. Únicamente quienes llevábamos el brazalete de Prensa podíamos atravesar de un lado a otro las calles y aun así automóviles, en los que se realizaba información, como por ejemplo el de Radio Luxemburgo, ha quedado envuelto por el humo y acribillado por las piedras. Al fin, cerca ya de las seis y media, una improvisada conferencia de Prensa se ha llevado a cabo en la misma calle, cuando los alrededores de la plaza Maubert parecían entrar poco a poco en la calma. Al prefecto de París, M. Grimaud, que respondía a las preguntas de los periodistas, le he preguntado sobre la impresión de esta segunda jornada de violencia- -la primera tuvo lugar el viernes- -que actualmente domina a París. Creo que lo de hoy- -contestó- -es más importante que lo que ocurrió el viernes: desde estos años últimos ha sido éste uno de los días en que la violencia ha adoptado un carácter más grave. Esta era también la impresión de todos mis colegas franceses y extranjeros que han podido seguir manifestaciones y protestas de todo género en la capital francesa. A la hora en que transmito, las cargas de la Policía en los alrededores de la Sorbona continúan,