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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Ayer y hoy. A la izquierda un joven Cohn- Bendit, R. RUZ anarquista, agitador de masas y estudiante en la Universidad de Nanterre en 1968. Hoy, el mismo personaje convertido en un asentado eurodiputado del grupo de los Verdes, ecologista, sí, pero en el sistema Cohn- Bendit lo que le suelo decir es que yo también viví el 68, pero hace tiempo que lo dejé atrás, mientras que él aún se ha quedado allí Para ser exactos, Cohn- Bendit también empieza a estar un poco cansado de ser el mayor icono andante del 68. Acosado constantemente por periodistas, ha conmemorado a su manera este cuarenta aniversario con un librito muy superficial en el que se deja entrevistar y que ha titulado en inglés Forget 68 Olvidar el 68, que no significa que el pasado haya muerto, sino que se ha hundido bajo cuarenta toneladas de adoquines que desde entonces han labrado y cambiado el mundo. El mundo de hoy ya no es el del 68, porque los años que han seguido han pasado por encima Cohn- Bendit ha logrado incluso llevarle personalmente un ejemplar de este libro a Sarkozy, aprovechando las reuniones en el Elíseo con todos los grupos de la Eurocámara para preparar la presidencia francesa: Para Nicolas: La imaginación al poder ¿para cuándo? Dicen que el presidente francés sonrió ante la provocación de uno de los lemas más celebrados en aquellos días de mayo, junto al prohibido prohibir o debajo de los adoquines está la playa La frase favorita entonces de un hombre de campo como Daul era, desde luego, haz el amor y no la guerra Cohn- Bendit lo explica de una forma más sutil: Queríamos que rimase la libertad con el placer No era una revolución para subvertir el orden político y económico, no pensaban en ocupar los ministerios ni los centros de poder, sino algo completamente diferente, cambiar la vida, nuestra vida, todo ello marcado por situaciones surrealistas: era poesía revolucionaria. Pero contrariamente a los revolucionarios que quieren el poder político, en las revueltas de 1968 lo que querían era el poder sobre su propia existencia ¿Y después? Para gentes como Daul, el después fue regresar a la explotación agrícola de la familia cuando apretaba el trabajo de recogida de la cosecha, mientras que en París, en la Sorbona, en Nanterre, sobre los adoquines que ocultaban las playas de la imaginación, fue el vacío. La situación aberrante se produce- -dice CohnBendit- -cuando los distintos grupos intentaban responder a la pregunta sobre qué tipo de sociedad es más propicia a la actualización de esta libertad conquistada. Y en la gama de las propuestas está desde la revolución cultural china (y peor para los millones de chinos que han desaparecido allí) las elucubraciones de los trotskistas, por no hablar de las masacres del leninismo, del estalinismo y compañía. Otros defienden a Vietnam del Norte, sin fijarse demasiado en el estalinismo de Ho Chi Min, otros el régimen cubano sin preocuparse por las libertades, en fin revolucionarios que desembocan en propuestas de sociedad abominables... y luego estábamos los libertarios como yo mismo, con un programa simpático, pero que se basaba en experiencias de la revolución rusa, de la autogestión en Cataluña en 1936, de los consejos obreros en Budapest en 1956. En realidad, nos identificábamos con los perdedores de las revoluciones Durante años, era frecuente que media Europa jurase que había estado en el París del 68 lanzando adoquines contra los antidisturbios, ahora parece que el único que estuvo fue Cohn- Bendit, aunque en los escaños del Parlamento Europeo se esconden algunos sesentayochardos como se les llama en Francia, como el socialista Henry Weber, que después Sesentayochardos emboscados Estaban los trotskistas, los prochinos... y, aparte, los libertarios, que teníamos un programa simpático y nos identificábamos con los perdedores de las revoluciones de tomar la universidad en un gesto insurreccional, acabó de profesor en el campus de París VIII en Vincennes, que se construyó precisamente para sacar a los estudiantes del centro de la ciudad, y ahora se encarga de seguir las relaciones económicas con China y Japón, tan aburguesado como un eurodiputado cualquiera. Así que en el fondo la pretendida revisión histórica de Mayo del 68 se ha quedado prácticamente en un debate a distancia entre Cohn- Bendit y Sarzkozy. Solamente ha habido una incursión similar de otro de los históricos, el filósofo André Glucksmann, que reaccionó hace un par de meses a las palabras de del presidente con un libro escrito al alimón con su hijo Raphael y que titulan sin rubor: El Mayo del 68 explicado a Sarkozy que al eurodiputado Dany el Rojo no parece que le haya gustado mucho. En vez de eso, el libro de Glucksmann debería llamarse: Cohn- Bendit explicado a Sarkozy dice. En el libro en cuestión, André Glucksmann reproduce la carta que le envió al presidente justo después de su famoso discurso contra el espíritu del 68: Se trató de una crisis de civilización, como dijo Malraux, y como toda crisis produce lo mejor y lo peor. Lo peor es el acomodo al nihilismo del que hablas, lo mejor, de lo que no hablas, es el espíritu antitotalitario, la contestación contra crápulas estalinistas, el principio del fin del partido comunista francés... en mi opinión, el mejor heredero del lenguaje franco de Mayo del 68, eres tu