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27 4 08 1968. EL AÑO EN QUE NOS VOLVIMOS LOCOS Los insurrectos se hacen mayores sus 63 años, le contesta: A su lado yo parezco un burgués conservador... Sin el 68, él nunca habría podido ser presidente POR ENRIQUE SERBETO ILUSTRACIÓN EN PAG. SIGUIENTE: EDUARDO REVALDERÍA Bendit a los 63 3 Sarkozy critica la moral de los sesentayochistas, pero Cohn- Bendit, a F ue el presidente francés el que levantó el debate el año pasado durante la campaña electoral. Según Nicolas Sarkozy, Mayo del 68 nos impuso el relativismo intelectual y moral. Los herederos de Mayo del 68 habían impuesto la idea de que todo vale, que no hay ninguna dife- Joseph Daul, veterano del 68 y hoy jefe del PPE en la Eurocámara FOTOS: ABC rencia entre el bien y el mal, proclamaron que todo estaba permitido, que se había terminado el concepto de autoridad Uno de los principales protagonistas de aquellos días, el hoy eurodiputado ecologista Daniel Cohn- Bendit, alias Dani el Rojo le ha respondido con sorna: Sarkozy me hace reír con sus discursos, ya tiene hijos de dos matrimonios y puede que en su nueva relación haya otros. A su lado yo parezco un burgués conservador que no tiene más que un hijo con su mujer y otro que ella tuvo en una relación precedente. Sin mayo del 68 alguien como Sarkozy no habría podido llegar nunca a ser presidente, porque lo que hay que comprender es que fue precisamente la concepción de un Estado- sociedad- moral rancia lo que voló en pedazos. Lo que quedó atrás era un mundo increíblemente puritano, con una concepción puritana de la vida y una moral autoritaria Ese ambiente festivo e insurreccional al mismo tiempo, que efectivamente cambió las relaciones entre los hombres y las mujeres, la sexualidad, la música... era probablemente el aspecto más atrayente en aquel caluroso mayo francés. Tal vez todo fue a causa de una ola de calor que nadie recuerda ya, porque lo que ha quedado grabado han sido las manifestaciones, las barricadas y un Gobierno en jaque por la rebelión de los estudiantes. Cuarenta años después, los franceses siguen hablando de aquellos días en los que unos y otros pensaron que el mundo que habían conocido se terminaba bruscamente en las calles de París y en las universidades de toda Francia. Ahora se puede ver que aquel 1968 está marcado en el calendario de muchos otros países: en México con la matanza de estudiantes de Tlatelolco, en Praga con la subleva- ción contra el dominio comunista soviético, en Berkeley contra la guerra de Vietnam; si se sumasen todas parecería que los jóvenes de medio mundo se habían vuelto locos. Sin embargo, en un planeta en el que entonces no había internet ni siquiera sabían lo que significaría décadas después la palabra globalización, cada cual protestaba por su cuenta. Joseph Daul, por ejemplo, que acababa de cumplir entonces los 21 años y que es hoy también eurodiputado, nada menos que el jefe de filas del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, no estaba en París, pero no se perdía ninguna de las manifestaciones en la Universidad de Alsacia, en Estrasburgo. Estoy completamente de acuerdo con lo que dice Sarkozy Y no lo dice sólo porque ahora es su jefe político, sino porque su recuerdo de aquella época es completamente distinto. En el 68 lo único que nos interesaba era la fiesta, las chicas, la ruptura de los tabúes, disfrutar de la vida. Seguramente no habría podido pasar lo mismo en invierno cuando hace frío. Y cuando me cruzo con En el Parlamento Europeo, Cohn- Bendit entregó a Sarkozy un ejemplar de su libro con una dedicatoria: Para Nicolas. La imaginación al poder ¿para cuándo?