Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
27 4 08 1968. EL AÑO EN QUE NOS VOLVIMOS LOCOS México Un sacrificio ritual azteca La matanza de estudiantes en Tlatelolco fue el principio del fin de la Revolución Mexicana y de décadas de gobiernos del PRI, el fin de la dictadura perfecta POR: MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL EN MÉXICO uizá Octavio Paz se dejó llevar por su vena literaria cuando declaró a Le Monde que el asesinato de estudiantes en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, el 2 de octubre de 1968, fue un sacrificio ritual: Se quiso aterrorizar a la población usando los mismos métodos de sacrificios humanos de los aztecas El premio Nobel- -que, como muestra de repulsa renunciaría a la Embajada en la India- -recuperó esa idea en Postdata (1069) al calificar la matanza como una manifestación de la intrahistoria más un Q rito de sacrificio que un hecho histórico. El asesinato de decenas de universitarios fue el principio del fin de la Revolución Mexicana y de décadas de gobiernos ininterrumpidos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) el fin de la dictadura perfecta como la calificó Vargas Llosa. Del mismo modo que la matanza perpetrada el 13 de agosto de 1521 por los conquistadores españoles y sus aliados indígenas contra los mexicas supuso el fin del imperio y de la civilización aztecas. La represión contra los estudiantes es un hecho recurrente en la política mexicana, quizá porque sus detalles aún no han terminado de conocerse y porque sus responsables no han penado sus crímenes. Se da por cierto que fue el Gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz y su secretario de Gobernación y futuro primer mandatario, Luis Echeverría, quienes dieron la orden de poner fin a una revuelta que, alentada por el mayo francés, amenazaba con arruinar la imagen falsamente próspera de un país que se preparaba para los Juegos Olímpicos. Nunca se llegó a determinar el número de muertos: unas fuentes hablan de más de 300 personas; la versión oficial deja la cifra en menos de 50. Los acontecimientos arrancan el 22 de julio, cuando una disputa durante un partido de fútbol americano entre dos escuelas preparatorias termina en una multitudinaria gresca, que lleva a la intervención del cuerpo de granaderos (antidisturbios) y a la detención de varios estudiantes. Muchas escuelas se declaran en huelga, se suceden las manifestaciones y el 18 de septiembre el Ejército asalta la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma, donde permanecerá hasta el 1 de octubre. En la tarde del 2 de octubre de 1968 miles de personas se reunieron en la plaza de las Tres Culturas ante la vigilancia del Ejército. Según se revelaría tiempo después, dos grupos paramilitares entraron en acción, después de que sendas bengalas lanzadas desde un helicóptero dieran la señal convenida. Por un lado estaría el Batallón Olimpia, vestidos de civiles y con guantes blancos, que, según el general Marcelino García Barragán, entonces titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, sólo tenía órdenes de detener a los cabecillas del movimiento. Por otro, un comando de diez francotiradores, integrado por elementos del Estado Mayor Presidencial bajo el mando del general Luis Gutiérrez Oropeza, que disparó sobre la multitud y sobre los soldados de uniforme. En 2005, la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado solicitó la aprehensión del ex presidente Luis Echeverría como uno de los responsables de la matanza. Un año después, el Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal lo exoneraba, al considerar que no existían pruebas en su contra. Empezó en el fútbol La represión contra los estudiantes en Tlatelolco es un hecho recuerrente en la política mexicana, porque sus responsables todavía no han penado sus crímenes Soldados mexicanos le cortan el pelo a un estudiante detenido en las manifestaciones de la plaza de Tlatelolco en octubre del 68 AP