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27 4 08 1968. EL AÑO EN QUE NOS VOLVIMOS LOCOS EE. UU. 68- 08 Aquel año que nunca acabó 1968, el año que permitió diferenciar el pasado del futuro, es aún para EE. UU. una inevitable referencia marcada por un superávit de tragedias y esperanzas TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL FOTO: EDDIE ADAMS ño olímpico, bisiesto y electoral. Con una guerra tan lejana como impopular y un presidente de Texas que no se presenta a la reelección. Los opositores de la Casa Blanca prometen terminar con ese enorme sacrificio bélico, sin final a la vista e iniciado bajo excusas cuestionables. La oposición demócrata se encuentra bastante dividida. Hay un líder negro que intenta alterar el statu quo. Aunque la historia no se repite, es verdad que a veces rima un poco. Sobre todo cuando se cae en la tentación de contrastar con la A actualidad todo lo que ocurrió en 1968, un año que parece no haber terminado nunca para EE. UU. entre inevitables y reiteradas comparaciones. Pese a comenzar ordenadamente en un lunes y con titulares casi bucólicos en la portada del New York Times del tipo El mundo dice adiós a un año violento o Nevada en la ciudad se puede decir que 1968 cimentó una línea imaginaria pero profunda entre pasado y futuro. Sin acabar el mes de enero, la guerra de Vietnam terminaría por monopolizar la atención americana a través de la ofensiva Tet. Aprove- chando las festividades del año nuevo basado en el calendario lunar, los norvietnamitas orquestaron múltiples batallas a gran escala. Militarmente, la ofensiva fue un fracaso. Pero psicológicamente supuso una victoria para los comunistas de Hanoi. En Estados Unidos, la cobertura periodística de Tet- -con televisivos combates en la misma Embajada americana en Saigón- -supuso un shock para la opinión pública. Por primera vez, las críticas contra la guerra se convirtieron en un fenómeno a escala nacional entre listas de quinientos soldados americanos muertos a la semana y dudas públicas por parte de Walter Cronkite, el legendario presentador de la CBS. El presidente texano Lyndon Johnson rechazó la petición de enviar 200.000 efectivos adicionales, abriendo las puertas a una desescalada que culminaría con la retirada de 1973 y la caída de Vietnam del Sur en 1975. El 4 de abril, el reverendo Martin Luther King fue asesinado en el motel Lorraine de Memphis, mientras lideraba una huelga de basureros. La violenta reacción de la comunidad afroamericana provocó enormes disturbios con cuantiosos daños por todo el país, empezando por la capital Washington. Se necesitaros efectivos militares para detener las incendiarias protestas. En lugares como Chicago, el alcalde Richard Daley llegó a dar la orden a sus fuerzas policiales de disparar a matar Los disturbios raciales se saldaron a nivel nacional con casi medio centenar de muertos y tres mil heridos. Pocas semanas después, el senador Robert Kennedy fue tiroteado en las cocinas del hotel Ambassador de Los Ángeles tras haber ganado las primarias demócratas de California. La decisión del presidente Johnson de no presentarse a un segundo mandato había abierto un reñido pulso de competidores por la nominación del Partido Demócrata, que finalmente sería adjudicada al vicepresidente Hubert Humphrey en la violenta convención nacional de Chicago. Pero en las generales de noviembre, Richard Nixon ganó por un estrecho margen con sus promesas de poner fin a Vietnam y restaurar el orden y la ley. Y para colmo, la viuda Jackie Kennedy terminó casándose con el multimillonario griego Aristotle Onassis. Por lo menos, en la nochebuena de 1968, los astronautas del Apolo 8 enfilaron para casa tras haber dado la vuelta a la Luna diez veces y conseguir espectaculares imágenes del planeta Tierra como un espejismo de armonía, paz y serenidad más allá de la combinación de sexo, drogas y rock and roll Magnicidios y elecciones Saigon 1968: El jefe de la Policía de Vietnam del Sur mata a sangre fría a un prisionero del Vietcong. Una foto que sacudió conciencias