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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Los monumentos más emblemáticos de la República fueron tomados por una juventud libertaria y lenguaraz creyeron, aterrados, que el país corría el riesgo real de una revolución, y trabajaron mano a mano (negociaciones de Grenelle) para enterrar una crisis que nadie controlaba y que ya había comenzado a cambiar a Francia, antes siquiera de haber estallado. El PCF y las distintas familias socialistas se emplearon a fondo en canalizar y dar un sentido al movimiento, cuando, en verdad, Mayo ya había hecho la crítica radical del marxismo y el socialismo. En el terreno intelectual, a través de la Internacional Situacionista y los escritos de Castoriadis y Claude Lefort. En la calle, a través de la acción directa el modelo revolucionario jacobino y comunista se había venido abajo; ABC El matrimonio ya estaba en crisis mucho antes de aquel mayo, y en cambio fueron las nuevo libertades las que dieron un nuevo impulso a una familia fundada en el amor el leninismo comenzó a ser percibido como un rostro semejante al del nazismo; estudiantes y obreros, en la calle, anunciaban la gran revuelta popular contra los Estados comunistas, que el comunismo sí sofocó en Praga. De Gaulle temía estar frente a un ejército irregular presto a tomar el Elíseo, cuando, en verdad, los estudiantes sólo querían tomar la palabra: y esa conquista, radical, influyó en la extensión de la crisis y en la evolu- ción posterior de Francia. Las manifestaciones contra la guerra del Vietnam (cuyas conversaciones de paz proseguían en París) ya habían popularizado las modas y costumbres de las nuevas generaciones. El más crítico del pensamiento 68 Luc Ferry, filósofo liberal, subraya en su último libro la dimensión afortunada y feliz de parte de aquella herencia: el matrimonio y la familia ya estaban en crisis mucho antes de aquel mayo; pero fueron las libertades que llegaban (liberad de amarse, libertar de contraer o no contraer matrimonio) las que dieron un nuevo impulso a la familia. Difunto el antiguo matrimonio de interés y conveniencia, hipócrita, floreció en Francia el matrimonio por amor. Con una consecuencia práctica: Francia tiene hoy la natalidad más alta de Europa. De Gaulle y el PCF terminaron por imponer el orden. Pero se trataba de un orden nuevo, que todavía tardó años en ser visible. Una pléyade de oportunistas escribió incontables opúsculos, haciendo interesadas interpretaciones revolucionarias de mayo. Puro esperpento. Ferry ha desmontado con finura intelectual el inmenso vacío de aquellas escuelas de pensamiento difuntas. Las jornadas de mayo concluyeron con la gigantesca manifestación gaullista de los Campos Elíseos, con André Malraux al frente. Semanas más tarde, De Gaulle consiguió una mayoría parlamentaria excepcional. En verdad, Mayo había comenzado años atrás. Aquella primavera y verano tuvieron incontables prolongaciones. Y el nuevo orden no tenía nada que ver ni con el comunismo ni con el gaullismo. La familia y la empresa cobraron nuevas fisonomías. Los patronos ya habían descubierto- -y Mayo les confirmó- -que la empresa podía y debía ser un vínculo de cohesión y progreso. Las libertades de mayo permitieron la emergencia de familias fundadas en el amor. Son hoy los sindicatos quienes defienden el difunto orden burocrático que Mayo no consiguió enterrar. El antiguo marxismo, dominante durante varias décadas, comenzó su ocaso histórico, víctima de la fronda anarco- capitalista de Mayo. Incluso la diplomacia de Estado, dominada por el más cínico realismo, comenzó a sufrir una tímida metamorfosis humanista, teorizada por Jean François Revel y canonizada por Benedicto XVI: la injerencia humanitaria. No es un azar que al frente de la diplomacia de Nicolas Sarkozy esté hoy un antiguo libertario, Bernard Kouchner.