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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Pistas Cómo llegar Aunque generalmente se suele llegar en avión, hay otra más y divertida: coger el barco Barcelona- Génova o Barcelona- Livorno, y luego, por carretera, vía Pisa y Venecia, atravesar la frontera italo- austriaca por los Alpes, que es precisamente lo que se ha hecho para realizar este reportaje. Además de salir algo más barato, la experiencia a bordo resulta inolvidable. www. grimaldi. com Hoteles Además de la variada oferta de hoteles del centro de Salzburgo con facilidades para familias, la conocida cadena Kinder Hotels (www. kinderhotels. at) cuenta con el Hotel Egger a unas dos horas de Salzburgo en un pueblecito que en invierno está literalmente al pie de los remontes que llevan a las pistas de esquí, y en verano es un buen punto de partida para explorar los lagos cercanos. Dispone de monitores que se ocupan de organizar actividades para los chicos en función de su edad. Hay además comedores separados para familias con niños o para adultos. Hablan inglés. Tel. 43 6541 63220. www. hotel- egger. at html index. php Minas de sal, en Hallen, a unos 45 minutos de Salzburgo. www. salzwelten. at Trineos en hierba, junto a las minas de sal www. duerrnberg. at sommer german start. html Cuevas de hielo, a seis kilometros de Werfen. www. eisriesenwelt. at En la oficina de turismo de Austria disponen de todo tipo de folletos para ese viaje con padres que queda en la memoria de los niños. 902 999 432 www. austria. info A los piez de Mozart, en el corazón de Salzburgo chorro díscolo decidido a empapar al visitante. En comparación, la visita al zoo anexo con sus cabras montesas, osos y otros animales de los Alpes resulta mucho más tranquila. Hellbrunn es el paso previo para explorar los alrededores de Salzburgo; la región resume la Austria recóndita, real, de pueblecitos de cuento de hadas que podrían habitar Hannsel y Gretel. O los mismísimos enanitos de Blancanieves, que es precisamente lo que parecen las hileras de turistas montados a horcajadas en el tren que desciende a las minas de sal de Hallein, todos vestidos de blanco capucha incluida. Un viaje a las entrañas de la tierra mucho más divertido de lo que parece en un principio declara Alejandro: Porque hay que bajar primero por un tobogán de 23 metros y luego por otro de 45. Y cruzar además un lago subterráneo en una barcaza que espera allí abajo, silenciosa y solitaria como si la condujera un fantasma Las entrañas de la tierra albergan otro museo natural incuestionable: el Eisriesenwelt, las cuevas de hielo más grandes del mundo. Para llegar hay que afrontar media hora de caminata monte arriba antes de poder coger el teleférico que asciende- -mejor vuela- hasta la cumbre a 1.640 metros de altitud. Los viajeros sin embargo no se arredran y una vez al otro lado descubren que se está mejor dentro que fuera porque la temperatura de cero Las entrañas de la tierra Surfeando sobre la yerba por las cercanías de Eisriesenwelt que lo separa de Salzburgo. Rodeado de lagos con isletas donde un centenar de figuritas mecánicas de latón representan una y otra vez la misma función en su teatrillo, el castillo parece inofensivo. Pero hay letreros que avisan del peligro. El jardín sin embargo sigue pareciendo inofensivo: estanques, estatuas, plantas; todo al uso. ¿Más flores? gruñe Andrés, y se acomoda con el resto del grupo en torno a una mesa de piedra, dispuesta como para un banquete de la que empiezan a surgir chorros de agua en todas direcciones. Desbandada general y algunos huéspedes se refugian a la sombra de un reno de hojalata que en cuanto los siente, escupe a su vez agua por las orejas. Era la forma que tenía el obispo- anfitrión de agasajar a sus amigos explica la guía. El recorrido continúa pero a partir de ahí el grupito de visitantes avanza con más tiento no sea que de las inocentes fuentes, o del oscuro fondo de una gruta, surja- -que sí surje- -otro El castillo de Hellbrunn parece inofensivo y de postal, pero tiene truco: fuentes inesperadas que calan a los visitantes, una vieja broma de su antiguo propietario grados es constante. Es una cueva enorme; asombrosa. Y eso que sólo recorrimos 1.600 metros de los 42 kilómetros que hay descubiertos explica Alejandro. Queda todavía lo mejor o al menos lo más emocionante: la bajada en un trineo de hierba: una montaña rusa natural que deja verdes de envidia a las que existen en los parques de atracciones. La más impresionante, también la más larga de Austria es la de la estación de esquí de Duerrnberg. junto a las minas de Hallein que abre de mayo a octubre si el tiempo es favorable. Por 5,80 euros los adultos y 2,80 para niños por bajada, se puede disfrutar a la vez de la velocidad y del paisaje aunque a Andrés le parecía que íbamos demasiado lentos porque había semáforos y los que iban delante se paraban a ver plantas