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13 4 08 VIAJES Salzburgo excelente para recorrer la ciudad en familia. Cada cual encontrará algo a su medida y mucho que compartir En clave de familia Salzburgo (Austria) suena a belleza, a música, a cultura. ¿Visitarla con niños? Pues, aunque le parezca una locura, puede ser un destino POR MARÍA EUGENIA RUIZ DE AZCÁRATE FOTOS: CHARLES PAXTON MARTIN uién metió el compact disc de Mozart en la caja de galletas? Nadie lo sabe. El caso es que el cedé con la pequeña serenata y el programa de la Flauta Mágica que interpretaron las marionetas en Salzburgo acabó medio sepultado entre galletas; en el fondo de la clásica caja de latón, recuerdo de ese destino familiar insospechado que es Salzburgo. Salzburgo debería llamarse Mozartburgo concluye Andrés, de 13 años. La sentencia es inapelable: sobre todo tras cubrir en bicicleta la distancia entre las dos casas del músico al que le gustaban las cosas al revés: tenía los cuadros colgados boca abajo, edificios pintados en el techo y en el suelo dibujado el firmamento Pero Salzburgo es mucho más que Mozart y eso se descubre en cuanto se trepa en el funicular hacia el castillo que domina la ciudad y alberga una variopinta colección de maquetas, armas, uniformes y hasta instrumentos de tortura, amén de exposiciones temporales. En el vecino palacio episcopal se conservan muchos ¿Q ALEMANIA Río Danubio REP. CHECA N Salzburgo Bregenz Innsbruck ITALIA 0 Km 100 Wels Linz Viena AUSTRIA Klagenfurt Graz ESLOVENIA CROACIA EUROPA objetos curiosos. Entre ellos un reloj que desde el siglo XVIII delimita, inexorable, horas, meses, estaciones... Y lo seguirá haciendo, hasta el año 2017 exactamente, nadie sabe por qué. A los mayores les emociona contemplar la plaza desde las ventanas, como de fijo haría Mozart, y pasear la mirada por la gran sala dorada testigo de sus primeros conciertos. Más prosaica es la perspectiva de una de las mil tartas que los camareros se ocupan de hacer circular en carritos entre los clientes de los viejos cafés, en la sucesión de calles jalonadas de tiendas con lucecitas de colores que desprenden cierto regusto a Navidad, incluso en verano. Viene ahora la inevitable píldora cultural y la familia se entera de que en el techo de la Sala de Mármol del palacio Mirabel hay dibujadas 237 florecitas exactamente; ni una más, ni una menos. Las ha contado Andrés durante el espléndido concierto de piano al que le han sometido sus padres. Pero sabe que el concierto es parte del convenio colectivo familiar que le llevará al día siguiente a ver una adaptación de Cultura ma non troppo ABC Paseo en bicicleta de Andrés y Alejandro entre trago y trago de cultura La Flauta Mágica en el famoso teatro de marionetas. A su vez, Alejandro, de 14 años, reconoce que ha disfrutado de Chopin pero no de Schubert y de ninguno tanto como del borsch o sopa de verduras que se ha zampado para cenar. Y es que el goce gastronómico es sin duda importante al elegir un destino familiar: filetes empanados, salchichas, ensaladas y una repostería capaz de tentar a un santo. Y todo a precios más asequibles que en España. ¡Otro castillo, no! rechaza Andrés rotundo. Pero el de Hellbrunn tiene truco y por eso vale la pena la media hora de camino