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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Versos en Calaceite ay ciudades que poseen en sí una vibración, una resonancia, un eco que proviene de tiempos anteriores y superpuestos, ciudades impregnadas de la intensidad de quienes la habitaron en el pasado y que concitan y convocan a ella a los presentes para hacerlos partícipes de su energía y su magia. Este es sin duda el caso de Calaceite, enclavada en la provincia de Teruel, en la comarca del Matarraña que toma su nombre del río que la cruza. Algún imán poderoso debe poseer este lugar cuando se sabe que estuvo poblada por Iberos- -se conservan tres yacimientos de este periodos con calles perfectamente delimitadas, casas, granero, fortificación y cisternas para guardar el agua de lluvia- así como romanos, visigodos y musulmanes, que le dieron nombre a esta población que conforma uno de los parajes más bellos e insólitos de esta zona fronteriza entre Aragón y Cataluña. A la noble inscripción tan invisible como indeleble de la piedra hay que sumarle los también nobilísimos habitantes que han paseado sus calles y plazas, fue, entre otras cosas, el lugar donde se asentara la casa solariega de los Moix, antepasados de los ilustres escritores Ana María y Terenci. Esta magnética capacidad de seducción consiguió que en el año 1971, una casualidad, o quizá no, que José Donoso, uno de los escritores chilenos más importantes del llamado Boom Latinoamericano recalase en Calaceite con motivo de ver a su traductor, que andaba trabajando en su novela El obsceno pájaro de la Noche junto con su esposa Pilar Serrano y su hija, y gracias a esto, infinidad de ilustres personajes se conviertieron en fijos o eventuales: Gabriel García Márquez o García- Cardona, Jaime Gil de Biedma, Esther Tusquets, José Agustín Goytisolo, Jorge Herralde, Carmen Balcells, Juan Marsé, Ricardo Franco... Firme, seduciendo a nuevos Mario Vargas Llosa- -quien también compró casa en el pueblo- así como Jorge Edwards, el propio cineasta Luis Buñuel, gran amigo de Donoso, o el mítico editor Carlos Barral, el novelista y traductor chileno Mauricio Wacquez y su pareja, el poeta y traductor Francesc LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS H creadores, y gracias también a la entusiasta labor de su flamante alcaldesa, Rosa Domenech, su teniente alcalde Ángel Ferré, que recuerda cómo de niño jugaba con la hija de Donoso, entre los libros y bajo la mesa en la que el escritor trabajaba así como por el apoyo del escritor y cineasta Emilio Ruiz Barrachina, actual alma de aquel espíritu junto con Elsa Arana, de las pocas supervivientes de la época en la que Calaceite fue conocido como El Cadaqués de Aragón según recoge el libro sobre el tema Tinta y Piedra de Barrachina, la población se ha convertido en la capital cultural de la comarca, organizando ahora unos primeros encuentros sobre la cultura y la poesía, además de los que se celebran cada otoño en el Matarraña, gracias también a las iniciativas de la Asociación Festi- Zeyd, primera asociación cultural de la población que preside Marcos Mateu Serrano, y los apoyos del Diputado Provincial de Archivos y Bibliotecas, Rafael Martí, y el Director Provincial de Educación, Cultura y Deporte, Jesús Rodríguez Argensola, así como el viceconsejero de Educación del Gobierno de Aragón Juan José Vázquez, conscientes de poner en valor la historia de encuentros alrededor de la literatura en Calaceite Estas primeras jornadas contaron con el lujo de unos poetas como Félix Grande, Premio Nacional de las Letras, Manuel Rico, Francisca Aguirre, los ya citados Emilio Ruiz Barrachina y Elsa Arana, Francisco Quintero, el calacitano Jaume Gimeno, así como una joven hornada de poetas aragoneses, en las que hubo lugar para el debate sobre el estado actual de la poesía española en mesas redondas, disertaciones sobre los orígenes y la pervivencia de la cultura andalusí en la literatura española, así como recitales, y un vivo recuerdo para el poeta Ángel Crespo, que vivió largamente en este lugar, donde está enterrado. Tal vez porque en Calaceite, como escribió Crespo, al sentir su piedra pase como en su poema: El peregrino llega junto al muro, ya sin aliento, apoya en él las manos y la frente, buscando refrigerio: mas pronto las aparta, que unas manos y una encendida frente lo sostienen del otro lado Economía Más madera n el tren en el que viajaban los Hermanos Marx en Go West Groucho gritaba: Mas madera, esto es la guerra En esta semana, continuidad de la trágica pasada, se ha producido el debate de investidura. El candidato- presidente, Sr. Rodríguez Zapatero, ha diagnosticado la situación de la economía nacional como una desaceleración transitoria cuya duración será de, al menos, dos años; curioso sentido de la transitoriedad... A la vez y, como ya anuncié el domingo pasado, la batería de revisiones a la baja del crecimiento económico para 2008 han empezado. El BBVA de Francisco González y el FMI de Strauss- Kahn han abierto la veda. Han situado sus estimaciones de incremento del PIB para este año por debajo del 2 A pesar de todo, Sancho- Solbes sigue aferrado a sus previsiones con un impasible ademán que empieza a resultar tragicómico. Ante una brutal pero hipotéticamente transitoria caída de la actividad económica, el Sr. Rodríguez Zapatero plantea una política vieja, caduca y periclitada como diría el gran Paco Umbral. Con esos términos se puede calificar su decisión de combatir la crisis con más gasto público, como la receta clásica del keynesianismo cañí. En ningún lugar, en los últimos treinta años, esta terapia ha servido para nada positivo, excepto para generar agujeros presupuestarios cuyo impacto sobre el crecimiento de la economía es cero patatero si, ceteribus paribus, nada cambia y resulta negativo si las necesidades de plata del gobierno reducen los recursos financieros disponibles para las familias y para las empresas, lo que además tiene consecuencias demoledoras sobre la econo- E mía en un escenario de restricción de liquidez. Entre las ofertas realizadas por el Presidente y o sólo con la propia contracción del PIB, el superávit presupuestario se volatizará en 2008. Por desgracia, eso no servirá ni para sacarnos del pozo ni, mucho menos, para impulsar la vuelta a la senda de un crecimiento equilibrado y sostenible. No hay ni una sola medida de las planteadas por Zetapé que permita conseguir ese objetivo. Este año cerraremos las cuentas públicas con equilibrio si hay suerte y, en 2009, con un boquete fiscal considerable si las cosas, como es muy posible, van a peor el curso que viene, y el gobierno mantiene su pertinaz estrategia gastadora, calificable en términos casi humorísticos de keynesianismo hidráulico. El activismo gubernamental es una mezcla diabólica de oportunismo y de propaganda. Los políticos suelen sucumbir a la tentación intervencionista ante las crisis para no dar sensación de parálisis aunque eso no sirva para nada. Como enseñó el viejo y sabio Milton Friedman hace varias décadas, las estanflaciones en cristiano, las coyunturas en las que el crecimiento va para abajo y la inflación para arriba, no se curan con políticas monetarias o fiscales expansivas, esto es dándole a la maquina de hacer billetes del banco central o con más gasto del gobierno. A nadie se le ocurre apagar un fuego echándole petróleo. En cualquier caso, resulta irónico que el progre Zetapé recurra a la misma terapia que su archienemigo el conservador George W. Bush, para atajar la caída de la actividad económica. Al final, los extremos se tocan... En un glorioso debate, en la Inglaterra de los años veinte, Noel Coward decía que los socialistas laboristas, antes o después, se enfrentan a un dilema peliagudo: sacrificar sus principios para que el barco de la economía no naufrague o ser leales a ellos y seguir la senda del Titanic. A la vista de los planteamientos económicos de ZP en su investidura, todo indica que ha elegido la vía titanesca 2008 será un año económico perdido porque un erróneo diagnóstico de la situación económica ha llevado al gobierno a plantear políticas inadecuadas. Aquí no se necesita a Papá Estado para superar la crisis, sino disciplina presupuestaria, mercados libres y competitivos, impuestos más bajos... es decir, todo lo que no le gusta a este gobierno porque, en definitiva, es incompatible con su ideario. Aunque puede estar un tiempo a dieta, un tigre no será nunca vegetariano.