Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
13 4 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Éramos muchos... parió la abuela... Aunque también se puede aplicar el dicho de los enanos creciditos. Rajoy no solo pierde unas elecciones que creía prácticamente ganadas sino que tiene un lío monumental en Madrid, y en esta ocasión la sangre sí empieza a llegar al río, ya no valen disimulos entre Esperanza y Alberto, entre Aguirre y Gallardón: se detestan políticamente hasta el punto de que no parece importarles que en el afán de hundir al contrario ellos mismos se pueden ir de cabeza al hoyo. Mientras Zapatero continúa su paseo triunfal con la designación de los nuevos ministros sin que le pongan mala cara ni siquiera los que han sido enviados a casa- -a ver si así cae un premio de consolación- a Rajoy se le abre un frente muy complicado. Desde su entorno se ha pedido prudencia tanto a Aguirre como a Gallardón, que se muerden la lengua y miden un poco, sólo un poco, sus palabras, pero los segundos de a bordo están desatados. Hurgan en las heridas, lanzan venablos, echan mano del vocabulario más hiriente, descalifican mordazmente al otro equipo y hacen un avío a un Rajoy que anda necesitado de afectos políticos. Le debió sonar a música celestial el aplauso que recibió al subir a la tribuna de oradores el día del debate de investidura, era evidente que eran aplausos de aliento ante la que estaba cayendo. Debe estar pasando días amargos, a poco que ponga antena o se fije en las caras que se cruza en el Congreso de los Diputados se da cuenta de que hay un grupo de diputados que tuvieron cargos de relevancia en tiempos anteriores que se dedican a enredar; y debe haber oído que entre los periodistas ya Y se habla de los cabreados, los conspiradores y los cabreados conspiradores, todos ellos con nombre y apellido y que ponen a Rajoy de vuelta y media y están atentos a la jugada Aguirre por si fuera conveniente apuntarse a ese bando. Soraya calmará a unos cuantos en cuanto llegue la hora del reparto de las portavocías. De hecho, alguno de los enredadores, al que le han ofrecido ya lo que quería, ha dejado inmediatamente las opera- Rajoy pasa días amargos, rodeado de operaciones dirigidas desde fuera, peleas poco claras y engaños I. GIL ciones de compadreo que no le llevaban a nada bueno. Sáenz de Santamaría conoce los nombres de todos y cada uno de los enredadores, y el hecho de que ofrezca cargos a quienes considera más preparados, no significa que vaya a olvidar pronto que en momentos difíciles jugaron la carta de la deslealtad o se pusieron de perfil a la espera de que se aclarase el panorama. Quedan por delante dos meses complicados para Rajoy. Seguramente no le produce ninguna inquietud que tenga que vérselas con Esperanza Aguirre si finalmente la presidenta da el paso; en una situación como la suya lo que desestabiliza política y emocionalmente no es la aparición de un o una contrincante, sino las operaciones dirigidas desde fuera, las peleas poco claras, los engaños. ZP mientras tanto, en la gloria, con equipo nuevo y ministros dispuestos a dar el do de pecho y a hacer historia mejorando la etapa anterior. Está tan en la gloria que ni pestañea cuando Montilla le da un corte de mangas y anuncia que va a sacar agua de donde sea, Segre incluido, se ponga como se ponga el mismísimo ZP. Un apunte: todo el mundo elogia el inicio de cargo de José Bono, que ha estado efectivamente impecable. Pero que no mueva un dedo por el compadreo entre ERC, IU y BNG para trampear y formar un grupo parlamentario aliándose durante un ratito, es un auténtico escándalo. La historia de los votos prestados es un fraude como la copa de un pino, que se ha visto también en el Senado al prestar el PSOE nada menos que seis senadores al PNV para formar grupo. Luego exigen respeto a las instituciones... Bono tendría que sacar sus habituales agallas y plantarse. Como Dios manda.