Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6 4 08 VIAJES Bali Sensual, cortés y espiritual Con la delicadeza de la flor de loto que adorna la isla, Bali abre sus puertas a un mundo de belleza y espiritualidad que encanta al turista, pero que forma parte de su más profundo acervo místico POR MANENA MUNAR a primera sensación al salir del aeropuerto de Denpasar es la de un golpe de humedad cargado de aromas agridulces. Enseguida te espabilas y aterrizas en el mundo real con una escandalosa mezcla de sonidos en la que predominan las bocinas del tráfico. La mirada, no obstante, se entretiene deambulando entre las orquídeas, la vegetación tropical, las eternas sonrisas de los balineses y los altares hindúes con ofrendas que aparecen por doquier, la mayoría coquetamente vestidos con unas telas ajedrezadas. En el trayecto de apenas quince minutos desde el aeropuerto a L Nusa Dua, se puede pulsar el vivir balinés. Son omnipresentes las motos, muchas conducidas por mujeres ataviadas con los hermosos trajes locales. La arquitectura es caótica y está salpicada por altarcillos en los que de continuo se renueva la ofrenda. Por la calle es fácil observar a la gente llevando sus ofrendas- -frutas o dulces- -en las manos o sobre la cabeza. Profesan el hinduismo en una manifestación muy peculiarmente balinesa, que se dice monoteísta aunque la divinidad se exprese a través de una multitud de encarnaciones. Existe también en el clima de tolerancia de la isla sendas minorías de budistas y musulmanes. Los turistas buscan las playas de la isla, mientras los balineses cultivan su acervo místico FOTOS: EPA EFE Pequeña península situada en el sur de Bali, Nusa Dua es solo un preludio, la puerta de todo lo que queda por ver, escuchar y saborear, ya que Bali es una hermosa sinfonía para los sentidos. La playa, bañada por las aguas del Índico, es espectacular. Y a su vera se encuentra los hoteles más sofisticados, entre ellos las villas de golf de Wantilan y el Amanusa, que se han fundido con el entorno en su decoración y gastronomía. La llegada del turismo no ha alterado el quehacer cotidiano de Nusa Dua. Las coloristas barcas de los pescadores adornan la playa, y las granjas de seaweed (algas) ocupan una parte importante de la playa y aumentan su atractivo. Masajes playeros, masajes hoteleros; los masajistas y manicuristas pululan por Nusa Dua ofreciendo sus agradables servicios, mientras los niños, sin perder la sonrisa, venden botellas de aire -que así llaman al agua- -a los acalorados visitantes. Budas y vasijas de piedra volcánica bordean las carreteras. Los propietarios de las tiendas saben que son un imán para los turistas. En el camino que conduce a Ubud, en el norte de Denpasar, se