Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Dedos de Dátiles on el sugerente título Dedos de Dátiles editado por la editorial de Enrique de Polanco, El Tercer Nombre Muhsin Al- Ramli, uno de lo más importantes novelistas, poeta y dramaturgo de Irak, doctorado en Filosofía y Letras y Filología española por la Universidad de Bagdad y la Autónoma de Madrid y traductor al árabe de los clásicos castellanos, se da a conocer en el terreno de la novela en nuestro panorama patrio, y lo hace por la puerta grande. Un libro colmado de sugestiones y sinestesias, de apelaciones a los sentido y a la emoción pero, sobretodo, a las razones que confrontan a oriente y occidente. Preocupación esta común a los grandes nombres de las letras árabes contemporáneas de las que Muhsin forma parte importante aunque aún no sea demasiado conocido en nuestros lares, como otros autores de su fuste como Naguib Mahfuz o su contemporáneo iraní Saeid Hooshangi, que salpican las páginas de quienes creen posible la modernización y evolución de la sociedad teocéntrica musulmana a un modelo democrático que ponga en valor su cultura, pero que separe poderes, pasando, necesariamente, por la laicidad de los países musulmanes. La novela de Muhsin narra un lapso de tiempo de diez años desde que Selim, el protagonista, un exiliado iraquí que trabaja como repartidor de periódicos en Madrid, huyó de la dictadura, la guerra y las estrictas tradiciones familiares y religiosas de su país. Su tranquila vida se ve alterada el día en el que de manera fortuita se encuentra con su padre, empleado en una empresa de petróleo en Irak y de quien no había tenido noticias durante años. Convertido en un irreconocible personaje, su in- C esperada presencia pone en duda todo lo que representaba para Selim su propio origen, los valores religiosos y morales inculcados por su padre en un Irak lejano pero siempre presente en su memoria. El encuentro entre padre e hijo supone para ambos una revelación, un nuevo conocimiento del otro, la posibilidad de descubrirse cara a cara fuera de las restricciones que les imponía su cultura. Este es el nudo narrativo del que es imposible escapar por evocación, nostalgia y memoria, por la belleza del lenguaje de Al- Ramli, que sabe imprimir a la modernidad narrativa, la exquisitez oriental, sin artificios y tópicos de una tradición literaria milenaria, que hunde sus raíces más allá de Las mil y una noches hacia las cuencas del Tigris y el Éufrates hoy salpicadas por la tragedia, donde un día nos dicen que estuvo el paraíso. A este respecto, en los días previos a la fatídica guerra, cuando no era sospechoso de ser un defensor de Sadam por cuya persecución tuvo que exiliarse, como el protagonista, decía el escritor: A los iraquíes, en general, y a los intelectuales, en particular, nos entristece e indigna que hoy sólo se hable de Irak como si de una amenaza se tratara: se dice que es el ¡eje del mal! que tiene armas de destrucción masiva, dictadura y un mar de petróleo. Apenas se menciona a Irak como el país de las mil y una noches y la primera cuna de las civilizaciones: Sumer, Akad, Nimrud, Uruk, Asiria, Nínive, Babilonia; Irak como Mesopotamia, donde hace cinco mil años nació la escritura y aparecieron el primer calendario, el primer código, la primera religión, la primera democracia, los primeros poemas épicos, como Gilgamesh. Sí, la poesía, en la que las mujeres iraquíes han tenido un papel esencial. Así, Angiduana (s. III AC) es reconocida como una de las primeras poetisas del mundo, y Nazik Al- Malaika, como iniciadora de la poesía árabe moderna. Por esta influencia innovadora de la mujer, nos entristece que la gente se imagine Irak resumido en el bigote cargado de machismo del dictador. Todo este mundo de contraposiciones, de contrastes, de esperanzas y tragedias aparece reflejado en esta novela de sencilla complejidad, una delicia para hacernos sentir y reflexionar sobre un mundo en cambio en el que dos modelos antagónicos se enfrentan, y en el que deberemos encontrar formas pacíficas de cohabitarlos. Una novela que nos presenta, bellamente, posibilidades de convivencia y disfrute del otro por el conocimiento, la humanidad y la emoción, que es lo que nos acaba uniendo y salvando, siempre. LORENZO BERNALDO DE QUIRÓS Economía Aterriza... como puedas l Gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha anunciado que el PIB español crecerá un 2,4 en 2008 y un 2,1 en 2001. Estas declaraciones se enmarcan en una semana trágica para la economía nacional. La inflación marca hitos históricos. Los indicadores de confianza de las familias y de las empresas se han desplomado. La matriculación de coches registra caídas sin precedentes. La morosidad se ha duplicado en tres meses. Las bancarrotas de las compañías constructoras e inmobiliarias se multiplican... Todas las variables van de mal en peor. La tormenta perfecta, incubada en el último cuatrienio emerge con virulencia y certifica el comportamiento antipatriótico de los agentes económicos nacionales, inmunes al optimismo teológico del gobierno. En estos días, los más emblemáticos gurús del régimen, Solbes y Sebastián, afirman que la desaceleración será suave, temporal y que se superará en meses. Esta tesis es un ejercicio de política- ficción adobada por unas dosis de voluntarismo olímpicas. España va camino de una crisis profunda y larga cuya superación será problemática si el gobierno se empeña en negar la realidad y, en consecuencia, no pone en marcha las medidas necesarias para afrontarla. Aquí y ahora, el proverbial nihilismo terapéutico practicado por el vicepresidente económico entre 2004 y 2008 y, antes, entre 1993 y 1996, no pasa nada y, si pasa, da igual porque no se puede hacer nada es suicida. España está inmersa en un círculo vicioso. La combinación de desequilibrios macro- -inflación y déficit exterior- -y microeconómicos- -alto endeudamiento de las familias y de las empresas- E en un marco de contracción del crédito conduce de manera inexorable a un ajuste duro, esto es, a tasas de crecimiento muy inferiores a las proyectadas por el gobierno, por el Banco de España y por el grueso de los analistas. Ya verán cómo las corrigen a la baja. En los años de bonanza se han cometido excesos, insostenibles con un dinero más caro y con unos mercados crediticios cerrados. Ante este panorama, los hogares y las compañías tendrán que apretarse el cinturón, gastar e invertir menos para hacer frente a una carga financiera creciente en un entorno económico a la baja con destrucción de empleo. Esto lleva a una dura caída de la demanda interna, agudizada por una restricción de liquidez que no va a desaparecer en muchos meses, como señalaba el lunes Nouriel Roubini en su célebre blog del RGE Monitor. Las cosas se ponen peor si se tiene en cuenta que la concentración de riesgo de las entidades financieras, básicamente las cajas de ahorro, en el sector inmobiliario es muy alta. Es verdad que, como señala Mafo, en España no hay hipotecas basura en un sentido estricto pero también lo es que se ha prestado demasiado dinero a demasiada gente durante demasiado tiempo y con demasiada alegría. Para más inri, los bancos y, sobre todo, las cajas han realizado voluminosas inversiones en un sector, inmobiliario- construcción, en caída libre. Esta situación generará problemas de liquidez y, probablemente, de solvencia en algunas instituciones del sistema financiero español. La crisis banca- industria de finales de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado podría reproducirse en versión ladrillo Si piensan que esta predicción es catastrofista, acuérdense de que nos acusaban de lo mismo a quienes sosteníamos que esto tenía muy mala pinta hace seis meses. La fiesta ha terminado y la economía española se adentra en la senda de la estanflación durante un largo período de tiempo, agravada en sus efectos depresivos por una crisis financiera global. Si hubiese que hacer pronósticos, quien escribe estas líneas apostaría por un crecimiento del PIB ligeramente por encima del 1 por 100 en 2008 e inferior al 1 por 100 en 2009 con tasas de inflación superiores a él en ambos años; la pesadilla de cualquier gestor de la política económica. ¿Y después? Sólo los dioses lo saben pero Alemania tardó diez años en recuperarse tras un proceso de ajuste brutal de los precios y de los salarios internos, y Portugal, que no aplicó esa terapia, sigue en el suelo.