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6 4 08 CLAVES DE ACTUALIDAD ¿Una vicepresidencia social o una de seguridad? Esa es una encrucijada capital para la carrera política de Rubalcaba ABC LA SEMANA EN UN BLOC Percances de diseño n viejo amigo anda lisiado después de dos noches en un hotel de diseño. Patinó en la bañera al enfrascarse con una ducha con más mandos que un cohete espacial. A la hora de ciertas necesidades, no siempre sabe lo que es el lavabo, el bidé o el urinario. Correr las cortinas es más complicado que levantar el telón de la Scala de Milán. Las almohadas producen una migraña como de vibraciones telúricas, sueños epilépticos, por no hablar de fases de insomnio en las que uno solo tiene a mano un canal de televisión de una pitonisa que echa las cartas y aparece torcida a causa de su último lifting Añoramos aquellas viejas posadas donde se dormía como un tronco, el desayuno era de huevos rotos con jamón ibérico y lo más fashion era el mantel de hule a cuadros rojos y la cinta matamoscas colgada de una viga. U VALENTÍ PUIG Vicepresidencias puestas sobre una vicepresidencia social o una vicepresidencia de seguridad. El buenismo apuesta por la primera; el realismo por la segunda. Esa es una encrucijada capital para la carrera política de Rubalcaba, admirado por unos y temido por otros, odiado en el PP por el 11- M. A buyera de modo fáctico- -en votos contantes y sonantes- -a la ascensión de Zapatero frente a José Bono en el XXXV Congreso Federal del PSOE. No, se trata de que existen en Guerra las virtudes públicas y la experiencia necesarias para haber presidido con holgura de patricio socialista el Congreso de los Diputados, como ha presidido la Comisión Constitucional de forma magistral y con asuntos de máxima tensión. Muchos diputados estaban por esa labor pero no ha podido ser. Así Alfonso Guerra- -ahora mismo el diputado con más trayectoria en la Cámara- -hubiese culminado debidamente su ruta política. Un país se reconoce en la experiencia de sus hombres públicos y les honra. Eso hubiese estado bien pero mandan las partitocracias, la componenda, los enanos infiltrados. A buen seguro que cualquier día le ponen una calle los mismos que ahora no han querido aprovechar sus saberes y destrezas, su experiencia histórica y su conocimiento institucional. El jacobino que fue tan provocador afila los dardos para interpelar el pasado desde otros volúmenes de memorias. Otros menesteres podrían haber dado cobertura a la facundia de José Bono, a su inexperiencia del silencio. rría en el Palacio del Pueblo que Ceaucescu hizo construir en Bucarest. Todo el mármol rumano no bastó para concluir las obras. Para tanta megalomanía- -se le supone el edificio más grande de Europa y solo un poco más pequeño que el Pentágono- -hubo que arrasar buena parte del viejo Bucarest. Utilizado hoy solo en pequeña parte como sede de las dos cámaras acogía estos días a quienes en no poca medida llevaron a Ceaucescu a su final. En España algunos confiaron en el comunismo de Ceaucescu como si fuera otro Tito. De reciente aparición, La guerra fría de John Lewis Gaddis rememora como Ceaucescu, abierto ya el muro de Berlín, quiso imitar la represión china en Tiananmen y ordenó disparar contra quien se manifestase. Hubo casi cien muertos. A Ceaucescu se le ocurrió una convocatoria de adhesión popular. Acudieron muchísimos pero fue para abuchearle. Vimos en televisión como el rostro de Ceaucescu se trastocó. Gaddis lo compara a la cara del ciervo aturdido por los faros de un coche. Huyó con su esposa en helicóptero. No recurrió al refugio atómico. Al poco fueron fusilados o más bien linchados. En su último encuentro, Gorbachov le había dicho: El 9 de enero seguirás vivo Ceaucescu murió el día de Navidad. Fue en aquel annus mirabilis Mujeres que fuman a nostalgia del fumar reaparece cuando en los fotogramas de Cayo Largo tenemos a Edward G. Robinson fumándose un puro en la bañera. También Bette Davis tuvo un estilo de fumar como para ponerse de felpudo a fin de que sus personajes nos apisonen echando humo como una locomotora, con una caída de ojos fulminante y un revuelo de abrigo de pieles lo más parecido a Cruella de Ville. Van cien años del nacimiento de Bette Davis pero el tiempo no pasa por el humo melodramático de sus cigarrillos extra- largos. Como tantas grandes actrices y actores, impuso incluso sus manierismos, el humo turbador de sus cigarrillos, esperar fumando al hombre que más frágil la iba a hacer. L Urgencias inútiles qué viene tanta prisa por descalificar el equipo parlamentario de Rajoy? En el contraste mediático entre la descalificación inmediata de Soraya Sáez de Santamaría y la acogida neutral a José Antonio Alonso resuena un eco del toque de corneta para el séptimo de caballería. vpuig abc. es El mármol de Ceaucescu a Historia tiene reveses de gran efecto taumatúrgico aunque andemos tan flojos de memoria. La reunión de los líderes de la Alianza Atlántica transcu- ¿A Alfonso Guerra N L o se trata concretamente de que Alfonso Guerra contri-