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6 4 08 CLAVES DE ACTUALIDAD CANTABRIA Sequía Vidas al límite (Pasa a la página siguiente) en el verano de 2005. En época de vacas gordas se abren las compuertas porque los embalses existentes- -pocos y pequeños, según las gentes del lugar- -no pueden contener el agua que llega del deshielo. El trasvase es un asunto que, para un aragonés, mejor ni mentarlo. Pero en la Comunidad General de Riegos del Alto Aragón, una de las más importantes de la cuenca del Ebro (representa los intereses de 25.000 familias) reconocen que el anexo del PHN, el que incluía obras en la región, sí les beneficiaba, y que la mejor forma de blindar el Ebro no es trocear el río, sino hacer las infraestructuras pertinentes. Los afluentes importantes, los de la margen izquierda, traen agua en otoño y en primavera, que es cuando menos se necesita; por lo tanto, hay que almacenarla Memoria de la sed La lluvia (o su ausencia) ha sido objeto de debate en España desde hace centurias. En 1850 ya encontramos un texto titulado Fenómenos meteorológicos en la península Ibérica desde el siglo IV hasta el XIX de la Real Academia de Medicina. Entonces las grandes sequías iban seguidas de hambrunas y epidemias. Antonio Gil Olcina, en el libro Causas y consecuencias de las sequías en España cita 1801 como el año del hambre en la cuenca del Segura. Y recuerda un Real Decreto de marzo de 1850 que instaba a buscar la mejor memoria sobre las causas de las constantes sequías en Murcia y Almería 5.829 km 2 766 km 2 13,14 %0,90 CASTILLA Y LEÓN 94.010 km 2 8.186 km 2 8,71 %9,64 LA RIOJA 5.034 km 2 5.013 km 2 99,58 %5,90 COMUNIDAD AUTÓNOMA Extensión total Extensión en la cuenca de la Comunidad en la cuenca de extensión en el total de la cuenca División entre Comunidades Horizonte de restricciones El sufrimiento de los 164 vecinos de Antillón, un pequeño municipio de La Hoya de Huesca, ejemplifica la imprevisión de los políticos. Hace un par de años no pudieron regar las judías, tomates y cebollas de sus pequeños huertos ni llenar las piscinas para solaz de una población que, en los meses de verano, se duplica con la gente que vuelve a su terruño. El año pasado hubo una pequeña tregua. Pero en los últimos meses no ha caído ni una gota. El cereal no ha crecido. Ya le costó una barbaridad nacer. Necesitamos que las precipitaciones lleguen a los 30 ó 40 milímetros, o si no la cosecha se echará a perder asegura Cristina Benito, la alcaldesa. Lamenta los metros cúbicos que se fueron a ninguna parte porque no se pudieron retener y teme un horizonte lleno de restricciones Ante este oscuro panorama, ¿puede el Ebro realmente suplir las carencias de otras cuencas, o su caudal está sobredimensionado? ABC publicaba esta semana un informe según el cual este río tiró al mar en cuatro años lo que Barcelona necesitaría en un siglo. Hay expertos que sostienen que, antes de nada, habría que definir qué es carencia y que este debate no tiene ningún sentido con los actuales parámetros, porque el agua está prácticamente regalada. Según Enrique Cabrera, catedrático de Mecánica de Fluidos de la Universidad Politécnica de Valencia, con estas condiciones, al final no sobraría agua ni del Amazonas, porque la demanda crece hasta límites insospechados Entretanto, la sequía no perdona a nadie en este mezquino año hidrológico, ni siquiera en la España verde donde la noticia, este invierno, ha sido la falta de lluvia. Mucho menos en Extremadura. Anastasio Marcos, la cuarta generación de criadores de abejas de su familia y presidente de Apihurdes, tiene sus más de 700 colmenas en los llanos de Cáceres. De cada una se obtienen once kilos de miel, pero en una estación seca la producción puede ser nula. Las abejas no tienen flores donde libar se queja Anastasio. Estos insectos viven 40 días y, en una carrera contra el reloj, necesitan mucho polen para alimentar a las crías y asegurar el relevo generacional. Aún recuerda con pavor el año 2005, el peor de todos Al menos hasta ahora. Si no llueve pronto, perderemos las colmenas En Murcia están fritos Muerte en las colmenas En el sureste peninsular tienen sus propios problemas. Los agricultores de Totana (Murcia) llevan muchos meses apurando los pozos, pero a los campos no les sienta igual esta agua con abundante salinidad que la procedente del trasvase del Tajo, un suministro que ha aumentado la intensidad de la guerra entre Castilla- La Mancha y Murcia. Los manchegos, también sedientos, quieren su río y su agua. Lo que decíamos: una del Oeste. Estamos llegando a los 250- 300 metros de profundidad en los pozos; cuanto más bajas, peor es el agua. Es lo que hay señala José Cánovas, presidente de la Asociación En el Pirineo oscense, donde no tienen infraestructuras para retener el agua del deshielo, dicen ahora que la mejor forma de blindar el Ebro no es trocear el río En el valle del Guadalentín (Murcia) tiran de agua de pozo con alta salinidad. Es lo que hay. Lo peor no es que se pierdan las hortalizas, sino que se mueran los frutales de Jóvenes Agricultores de Totana. José cultiva hortalizas y uva de mesa en el valle del Guadalentín. Este año es el peor de los últimos 30. Estamos fritos. Porque la sequía no desaparece de la noche a la mañana. Cuando era chico, pasaba igual. Para colmo, están las plagas asociadas a la escasez de agua. Si se pierden las hortalizas es grave, pero la temporada siguiente plantas otras y te encomiendas al cielo. Si se mueren las parras, en cambio, necesitas cuatro años para lograr otras productivas En el último lustro, las rentas de los campesinos de la región han disminuido un 35 por ciento, según datos de ASAJA Murcia. En estas desgracias, paradojas de la vida, las gentes del campo murciano y catalán están hermanados. Si se sentaran a hablar probablemente se entenderían mejor que esos políticos que tiran de demagogia, de campos de golf y de blindajes para arañar un puñado de votos. Agustí Picas, el agricultor de la Cerdaña, observa con preocupación los campos de cereal. Esto no prospera No hay nieve en las montañas, así que tampoco en el río. Recuerdo cuando el Segre bajaba tremendo y había truchas y ranas. Ahora las depuradoras vierten al río. La mierda no mata, pero el producto químico, sí. ¿De verdad que la gente de Barcelona quiere consumir esta agua? Yo no lo haría, no está para beber Entonces mira el cielo y hace un pronóstico: Tranquilo, que antes de Navidad llueve