Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE El aspecto del río Segre en la parte norte del pantano de Rialb (Lérida) refleja la sequía que sufre Cataluña. La imagen es de esta misma semana ABC Sequía Vidas al límite Más allá de la demagogia y el enredo político, las gentes del campo necesitan agua. La sed, dicen, no se blinda y esto puede acabar como una película del Oeste TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO INFOGRAFÍA: J. AGUILERA E. SEGURA A gustí es un tipo con buena fe. Así le describen quienes le conocen. Cuando pilló a un equipo de topógrafos trabajando en su finca no sospechó nada. Estamos acostumbrados a verlos por aquí señala. Le pregunté a uno y me dijo que estaban haciendo un trabajo para la Generalitat A los pocos días comprobó que habían sembrado de estacas su terreno, pero él siguió practicando su buena fe. Hasta que el lío del trasvase (o, según algunos políticos catalanes, captación temporal del agua del Segre al Llobregat le hizo caerse del guindo. Aquellas estacas marcaban el camino de la transfusión de un río a otro. Entonces este agricultor de Prats, municipio de la Cerdaña leridana, decidió denunciar a la administración autonómica. Cualquier día nos levantamos y están las máquinas trabajando añade con un punto de ironía. Como mínimo los responsables debieron sentarse con la gente de la comarca para explicar sus intenciones. Nos sabe mal, y todavía más que lo desmientan cuando el pastel está descubierto En los tiempos que corren el Segre no está que lo tira, precisamente. Agustí culti- va centeno, trigo y alfalfa. O al menos lo intenta. Aún no podemos hablar de sequía extrema, pero... qué demonios, estamos en un entorno de alta montaña, y parece un secarral. No sé qué va ser de nosotros si la situación no mejora La falta de agua ha hecho afirmar que Cataluña es España a quienes, hasta anteayer, defendían lo contrario, y a los ateos ponerle velas a la Moreneta. Dicen que la solución para Barcelona está en una desaladora almeriense. Los payeses observan estos movimientos con estupor. En algunos pueblos de la Cerdaña y del Pallars ya han recurrido a camiones cisterna para verter el líquido en la red urbana y asegurarse, al menos, el agua para beber. Los regantes de las comarcas de La Segarra y Las Garrigues llevan veinte años esperando la construcción de un canal que les garantice el suministro. Ahora parece que ya hay fecha: 2012- 13. Nadie se ocupa de las poblaciones pequeñas se lamenta Josep Los cultivos, a quemarse al sol Agustí, que cultiva cereal en la Cerdaña, descubrió un día que habían puesto estacas en su finca: señalaban el camino del trasvase del Segre, pero nadie le había informado Lluís Bernaus, representante de Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya (JARC) Si no llueve pronto la gente tendrá que ir con cubos a los pantanos del canal de Urgell. Por supuesto, sólo para consumo humano. Olvídese de jardines y piscinas. Y los cultivos, a quemarse al sol Bernaus trabaja el olivo y el almendro. A este paso no voy a coger ni una aceituna. Pero el problema no es de ahora, llevamos así muchos años En El Cogul, Maials, Aspa y otros pueblos de Las Garrigues se ha prendido la mecha de la movilización. La gente está muy cabreada. Esto dentro de poco se parecerá a una película del Oeste augura Bernaus. Quién lo diría: a los pies de los Pirineos, esos almacenes naturales de líquido, pintan bastos. En Cataluña, pero también en Aragón. No damos agua porque es nuestra rezaban las pancartas de las manifestaciones de 2003 en la plaza del Pilar de Zaragoza en contra del Plan Hidrológico Nacional. Poco después el trasvase acabó en la papelera y el blindaje del Ebro quedó negro sobre blanco en el nuevo estatuto autonómico. Para el clima, sin embargo, esas estrategias políticas son irrelevantes. En Huesca el drama comenzó (Pasa a la página siguiente)