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6 4 08 EN PORTADA Proceso a la Justicia Jueces a la carta La relación entre jueces y Fuerzas de Seguridad no siempre es fácil. Junto a colaboraciones ejemplares, también hay momentos de incomprensión POR C. M. P. M. Pido un registro, no un sueldo gistro, de una escucha o de cualquier cosa es porque pensamos que es lo mejor para la investigación, no porque vayamos a ganar más dinero añade con sorna un oficial de la Guardia Civil. La consecuencia de todo ello es clara: no pocas veces los agentes averiguan qué juez está de guardia para presentarle o no un caso. Si sabemos que hay uno que siempre pone pegas y no es algo urgente, ni lo intentamos; y al revés, si es uno muy activo nos volcamos con él admiten los consultados. La saturación de los juzgados influye también de forma muy importante en la actitud de los magistrados, y por ello unos pocos de los jueces de Madrid tienen bien ganada una merecida fama de non gratos mientras que los de los pueblos y ciudades pequeñas se suelen implicar mucho más en la investigación: Lo urgente se hace siempre rápido- -dicen las fuentes consultadas- pero la instrucción se dilata hasta límites desesperantes En esa compleja relación jueces- policías hay otro aspecto que preocupa a estos últimos: la asombrosa disparidad de criterios entre jueces: Con las mismas pruebas uno ordena las detenciones y otro prohíbe la operación. Se ha llegado a límites increíbles, como en el caso del bórico en el que para Garzón los sospechosos eran los peritos y sus jefes los inocentes y para la juez de Madrid Gema Gallego era justo al revés dice otro mando policial. Hay un caso de desaparición en el que el magistrado nos dijo que, si aparece el cadáver, con los indicios que hay se sentaría al sospechoso en el banquillo, pero que si no hay cuerpo, no. ¿Eso es lógico? El mismo policía dice que también es especialmente frustrante la falta de mentalización de los jueces a la hora de apreciar asociación ilícita. E insisto en la disparidad de criterios: en los casos de engorde de ganado el juez la suele admitir; en los de piratería, es muy difícil Además, continúa, es ilógico que los magistrados no utilicen la acumulación de indicios para acusar a alguien cuando no es posible llegar a la prueba directa. Y eso que el Supremo dice que muchos indicios pueden servir para condenar En cualquier caso, nadie quiere hacer demasiada sangre: Al fin y al cabo, mañana tenemos que volver a trabajar con ellos a imagen de un policía o de un guardia civil esperando dos o tres horas a las puertas de un juzgado a que su señoría encuentre un momento para recibirle no es infrecuente. La saturación del sistema judicial y también la falta de conocimiento y confianza mutua lleva a situaciones de tensión. Algunos magistrados creen que lo ideal sería que la Policía Judicial dependiera orgánica y funcionalmente de los jueces, que fuese la Administración de Justicia quien les pagase el sueldo algo parecido a lo que hay en EE. UU. Una posibilidad que disgusta a muchos mandos de las Fuerzas de Seguridad porque trabajamos de forma muy diferente y la eficacia se podría resentir Pero hasta que llegue (o no) ese momento, lo cierto es que tanto la Policía como la Guardia Civil tienen un buen catálogo de objeciones sobre cómo desarrollan algunos jueces su labor, que en ocasio- L nes pone en peligro, cuando no arruina, meses de trabajo de los investigadores. Es intolerable que un agente tenga que estar horas a la puerta de un juzgado a la espera de ser recibido y luego encima se vea obligado a marcharse sin poder ver al magistrado, o que cuando lo atiende le ponga todo tipo de pegas a sus peticiones dice un jefe de la Policía. Eso crea desánimo y, en ocasiones, obliga a sus superiores a ser ellos quienes llamen al juez, no porque vayan a conseguir nada sino al menos para que el agente sepa que está respaldado añade. No pedimos sueldos, como parece deducirse en ocasiones de las reacciones de algún juez; si solicitamos la autorización de un re- Resulta sorprendente la falta total de unidad de criterio. Con las mismas pruebas un magistrado ordena detenciones y otro echa abajo toda la investigación Estos delincuentes pillados in fraganti fueron puestos en libertad por el juez de guardia porque el fiscal no solicitó prisión ABC