Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
30 3 08 VIAJES canoas para acercarse a saludarla. Las madres nos observan tímidamente desde la playa. No más de dos chozas asoman entre la espesura, lo que indica que seguramente no más de dos familias comparten el idílico islote. Una vez bajo el agua, sigo dócilmente a mi guía como un lazarillo a su amo. Dondequiera que se dirija la mirada, aguarda una sorpresa: cardúmenes de peces danzando misteriosamente al unísono, criaturas con formas de otro planeta... Mientras miro embobado un perfecto abanico formado por nervios de coral, siento el contacto de la mano de Yayoi que me señala algo mientras extiende los brazos. Sólo entonces me doy cuenta de que el abanico se encuentra sobre el ala de un avión hundido durante la II Guerra Mundial. El fuselaje del aparato está intacto, aunque cubierto de corales. Lo recorremos lentamente. Está apoyado sobre la panza, pero en un plano muy inclinado, de tal manera que el ala superior se halla a sólo quince metros de profundidad, mientras la inferior sobrepasa los veinticinco. Yayoi rasca delicadamente con una navajita en un tubo de coral y enseguida asoma el acero del cañón de una ametralladora. El cajetín de las balas está lleno de proyectiles. La carlinga del avión debió de saltar antes del impacto porque no aparece por ninguna parte, lo que permite a Yayoi acceder al asiento del piloto. Ante mi asombro, se desprende del chaleco y la botella y los deja en el asiento del copiloto, mientras se aferra con ambas manos a los mandos como si estuviera pilotando. Para mayor pasmo, se quita el respirador de la boca y se queda tan tranquila jugando en el avión como si se tratara de una criatura anfibia. Mucho antes de lo que hubiera deseado se nos acaba el aire y ascendemos lentamente a la superficie. Ya en el barco, me cuenta que se trata de un bombardero americano B 25 que fue derribado y cayó muy cerca del islote en que nos encontramos. Bombardero B 25, sumergido La autenticidad es uno de los principales alicientes de una isla a salvo del arrollador turismo de masas Papúa Un paraíso escondido (Viene de la página anterior) verdor y flores: magnolios, buganvillas, flores de pascua, estanques llenos de lotos floridos e inmensas praderas de césped que lo mismo valen para un picnic que para una partida de golf. Lo menos aparente de Madang son los edificios, todos de una planta y ocultos entre la abundante vegetación tropical que crece por todas partes. Nada destaca en esta hermosa ciudad, si no es la extraordinaria belleza que en ella ha puesto la Naturaleza, mientras el hombre se ha limitado a levantar supermercados. Casi todos los islotes que se alcanza a ver en el horizonte están habitados por unas pocas familias de pescadores. Son lugares de ensueño, moteados de playitas de arena blanca que contrastan con el intenso verdor del manglar, los bananos y las palmeras. Los niños que viven allí pasan el MAR DE Wewak BISMARCK AUSTRALIA día en diminutas canoas, en realidad, pequeños troncos ahuecados con un flotador lateral de bambú que les da estabilidad y les hace prácticamente insumergibles. Los chicos las manejan como si fueran una prolongación de su propio cuerpo y no es infrecuente encontrárselos en medio del mar regresando de la escuela o transportando racimos de plátanos de una isla a otra. En las cálidas aguas del Mar de Bismarck han crecido durante milenios las más extraordinarias formaciones de coral del planeta. Lejos de cualquier forma de pesca comercial y a salvo del turismo de masas, se han desarrollado auténticos jardines psicodélicos donde bailan su misterioso ballet miríadas de peces de exóticas especies. Por eso no puedo resistir la tentación cuando Yayoi, una instructora de buceo japonesa que no ha dudado en abandonar la confortable vida que llevaba en su país para disfrutar de este santuario marino, me anima a zambullirme con ella y explorar las aguas. Todo el mundo conoce a Yayoi y un aluvión de mozalbetes rema desaforadamente en sus Wabag Mendi Mount Goroka Madang Kimbe Lae MAR DE SALOMON Cuaderno de ruta Cómo llegar Turkish Airlines (www. turkishairlines. com) tiene una excelente conexión de Madrid a Singapur, vía Estambul. Se trata de una vía alternativa y poco utilizada, pero el tránsito en el moderno aeropuerto de Estambul resulta muy cómodo. Además, Turkish presta un servicio de primera en los vuelos de larga distancia. Desde Singapur a Port Moresby, Air Niugini (www. airniuguini. com. pg) vuela sólo dos veces por semana. Esta compañía cubre también la mayoría de los vuelos domésticos entre Papúa Nueva Guinea y sus principales islas y ciudades. Dónde quedarse En Madang, el Madang Resort Hotel (www. madangresort. com) es probablemente el mejor hotel del país. Sus habitaciones y bungalows, entre jardines de orquídeas, tienen un nivel más que aceptable, incluso para estándares occidentales. Además, goza de una excelente situación en una pequeña península en el corazón de la ciudad. PAPUA- NUEVA GUINEA Kerema Popondetta Daru Port Moresby Alotau N AUSTRALIA