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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura La fiesta del 68 uando se nos vienen encima las celebraciones de los cuarenta años del famoso Mayo del 68 unos se afanan en denostarlo y desmitificarlo- -a veces con la misma dosis de vehemencia y realidad ficción en sus argumentos para desposeerlo de méritos- -y otros en ponderarlo como movimiento progresista. Lo cierto es que, en un sentido u otro, ya aparecen las primeras exposiciones, como la inaugurada en Berlín a finales de este enero. Con la ayuda de un extenso material gráfico y sonoro, la exposición Berlín: Foco del 68 que aquí todos arriman el ascua a su sardina, rememora los acontecimientos acaecidos en la capital alemana, escenario de agitados enfrentamientos entre los estudiantes y la policía, que lograron encender la llama de la revolución por todo el país, asegurando ser el antecedente del mayo parisino. La exhibición, en la Casa Americana de Berlín, presenta una colección de objetos protagonistas de aquellos meses: desde cuartillas reivindicativas a pancartas con las proclamas de los jóvenes manifestantes, pasando por barricadas. Junto a la puerta del edificio, un tanque de las fuerzas de seguridad emite por su megáfono una grabación con las órdenes de la policía, que retrotrae al visitante al Berlín de aquellos meses. Grandes carteles del Ché Guevara y Ho Chi Minh añaden un toque de color a las fotografías y proyecciones en blanco y negro, con estos iconos del momento ya cosificados por la mercadotecnia, que documentan las concentraciones masivas, algunas de las cuales acabaron tiñéndose de sangre. Una de las aportaciones más interesantes sobre este tema es la novela que acaba de publicar la escritora vasca Mariasun Landa, en C la editorial Bakanak, La fiesta de la habitación de al lado Esta profesora de Didáctica de la Literatura en la Escuela Universitaria del profesorado de Donostia, reconocida autora de literatura infantil y juvenil en euskera, por la que recibió el Premio Euskadi en 1991, y el Premio Nacional en 2003, además de ser candidata al premio Andersen en este 2008, ha tomado la elegante y acertada decisión de contar lo vivido, sin parafernalias enrevesadas ni artificios narrativos, en un delicioso y divertido relato de la época con enormes tintes autobiográficos. Quizá por esta razón, en una entrevista, asegura al respecto: Era una joven de 19 años de aquella época, lo que supone, por el momento que vivíamos aquí, que era muy adulta para según qué aspectos, pero muy inocente en otros coincidiendo con la joven protagonista femenina de la novela, española de la época, en la Francia de entonces. Sobre la corriente política y filosófica del momento, Maruiasun Landa dice: Mayo del 68 fue un movimiento de tipo utópico que como todas las utopías fue un fracaso político pero una fuente de cambios de mentalidad, de avances en valores democráticos y sociales, apertura de ideas y renovación cultural. Por poner un ejemplo: después del año al que aludo en el texto, yo seguí viviendo en París otros tres más, fui a la universidad donde me licencié en Filosofía... Creo que las jóvenes de hoy en día olvidan a menudo que los avances de los que disfrutan son resultado de luchas anteriores... el divorcio, la contracepción, la legalización del aborto así como toda la eclosión del movimiento de las mujeres y sus luchas por la dignidad femenina tuvieron como base y motor la atmósfera del 68 la francesa, la americana... La escritora, inteligentemente, se aparta de los postulados maniqueos, narrando, con enorme calidad y sentido del humor, lo experimentado en primera persona que, en muchos casos, parece que le ocurriese a otro. Quizá por esta razón, y no casualmente, la novela se llame La fiesta de la habitación de al lado porque, para muchos, incluso los que lo vivieron, esta fiesta presunta parecía más que sucedía en la habitación de al lado, metáfora también de lo que ocurrió con muchos españoles que oían, desde los coletazos finales del franquismo, los relatos de lo que pasaba en el país vecino, o en E. E. U. U. Una novela encomiable por veracidad y divertimento, por la capacidad de reírse con ternura y verdad de la historia y en la que, quizá, no sólo se canta lo que se pierde que diría Antonio Machado, sino que se revive lo que una vez ilusionó. FERNANDO FERNÁNDEZ Economía La Bolsa nos da un respiro ras la semana de pasión, ha vuelto una cierta calma tensa a las Bolsas europeas. Los inversores asustados después de haberse asomado al precipicio, han ganado perspectiva y se lo piensan dos veces antes del asalto final. Como los boxeadores en el ring, los directores financieros cuentan daños tras el duro castigo sufrido. Nada hay decidido, el combate puede acabar en k. o. técnico, pero también es posible que hayan aprendido la lección y se convenzan de que no hay salvación individual. El dilema del prisionero nos dice que en estas circunstancias la cooperación es una buena estrategia, pero alguien ha de tomar la iniciativa, ha de demostrar que confía en sus competidores. Alguien tiene que empezar a prestar y poner en marcha la circulación financiera para evitar que los problemas de liquidez acaben convirtiéndose en problemas de solvencia. Estamos en un equilibrio inestable, de resultado incierto, pero hay razones para el optimismo. Bernanke, Trichet, King han dado ya todas las señales posibles. Están dispuestos a inyectar toda la liquidez que sea necesaria a todo tipo de banco, aceptar como garantía toda clase de activo que los intermediarios puedan aportar; están incluso preparados para adoptar medidas extraordinarias para solucionar el problema hipotecario. Pero no pueden actuar como banqueros. Habrá minusvalías importantes, pero el sistema no tiene por qué colapsarse. Las Bolsas europeas parecen confiar en la solidez fundamental de la economía del viejo continente y apuntan un tímido distanciamiento del mercado americano. La caída del dólar puede haber llegado a su fin; las exportaciones americanas se recuperan con intensidad y el precio del petróleo da muestras de agotamiento. T En España empezamos a conocer la magnitud del desastre inmobiliario, la venta de viviendas está en caída libre y la cadena de empresas en concurso de acreedores es demasiado larga para sabérsela de memoria. El Banco de España rebaja más de medio punto la previsión de crecimiento. Pero son indicadores atrasados; nos dicen lo que ha pasado y las consecuencias que tendrá. Pero, como en las obras de la M- 30 o el caos ferroviario catalán, las tuneladoras han acabado el derribo y es la hora de llamar a los jardineros, diseñadores y paisajistas para recuperar el entorno. Habrá plan de choque, ya casi nadie lo duda. Incluirá estímulos fiscales a empresas y familias; puede que si hay suerte hasta alguna medida de oferta que aproveche la sensación de emergencia para recuperar competitividad perdida. Parece también que el cierre de la central nuclear de Garoña puede ser el último- -toda conversión ideológica tiene un coste pero Zapatero puede haberse encontrado con su camino de Damasco- -y que el despropósito energético llegue a su final. Hasta los jueces se muestran conscientes de la situación- -siempre ha habido preocupación por los conocimientos económicos de la Judicatura- -y en una sentencia que traerá cola en Europa han utilizado el precedente de la defensa numantina de Pizarro en Endesa en beneficio de la Iberdrola de Galán. Bankinter y Crédit Agricole pactan una tregua de conveniencia, no están los tiempos para peleas de consejo ni para operaciones corporativas apalancadas. Puede incluso que los acreedores de Martinsa Fadesa, son 5,100 millones de deuda, hayan llegado a un acuerdo, aunque el procedimiento no haya sido ejemplar y la nota comunicada a la CNMV sea más un desecho de buena voluntad que un ejercicio de defensa de los intereses de los minoritarios. Los inversores parecen también otorgar el beneficio de la duda a Colonial aunque haya roto con Dubai. Son solo síntomas, el árbitro no ha pitado el fina, pero flaquean las fuerzas y todos los jugadores piensan ya en el próximo encuentro. La Liga es muy larga, como lo será la crisis en la economía real. Habrá que cambiar de jugadores, directores y propietarios. Tardaremos bastante tiempo en tener un equipo competitivo, la Champions queda lejos y los problemas estructurales, entre los que el diferencial de inflación no es el menor, continuarán lastrando el crecimiento. Ya no discutimos el diagnóstico, sino las posibles soluciones. El calendario electoral nos acompaña. Tenemos cuatro años por delante. No hay excusa para no tomar medidas impopulares pero eficaces a medio plazo. No podemos volver a equivocarnos.