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30 3 08 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Diversidad los políticos no se les va la palabra diversidad de la boca, hablan de la España plural como si en ello nos fuera la vida, lo que está muy bien porque los pueblos se enriquecen cuando se respetan y preservan sus lenguas, hábitos y culturas. Pero con toda seguridad los padres de la Constitución, que tanto lucharon por redactar un texto en el que todos los españoles se sintieran representados, nunca pensaron que las cuestiones autonómicas y los toma y daca políticos nos llevarían a una España en la que tienes determinados derechos en función del lugar en el que naces y en el que resides. Que se lo digan a los funcionarios de Justicia, que llevan dos meses de huelga pidiendo que sus sueldos sean equiparados con los funcionarios de las comunidades a las que se ha transferido la administración de Justicia. Lo mismo podrían decir policías y guardias civiles, que sufren un permanente agravio comparativo salarial con los mossos d esquadra o los ertzainas, sin ir más lejos. O los funcionarios de los cuerpos del Estado frente a los de los gobiernos autonómicos, o de los autonómicos entre sí. Ahora que Zapatero empieza una legislatura con más numero de diputados que la anterior, y por tanto con más capacidad de tomar decisiones sin necesidad de compadrear con los nacionalistas, nos haría un favor si corrigiera infinitos despropósitos, sin que ello signifique que tenga que faltar el respeto a la identidad cultural, lingüística o económica de las regiones. Porque es evidente que por contentar a los nacionalistas se han tomado decisiones que han convertido algunos escenarios en un auténtico disparate. Es inaudito que un español no A puede estudiar la lengua castellana en cualquier ciudad en la que decida vivir. No hablamos de estudiar en castellano sino el castellano, que es bien distinto. Pero al tan debatido asunto de la enseñanza del castellano se pueden sumar algunas historias reales: Un joven sufrió un accidente fuera de su comunidad y fue ingresado en un hospital público, donde permaneció varias semanas acompañado de su familia. Señor Zapatero, haga algo: la España de la diversidad no puede ser tal disparate de desigualdades Cuando le indicaron que podía ser trasladado a su domicilio en ambulancia, no pudo ser al no existir un convenio entre su comunidad de residencia y aquella en la que se había accidentado. Finalmente fue trasladado en una ambulancia hasta el límite de una comunidad, para ser recogido allí por otra que le trasladó hasta su domicilio, las dos costeadas por la sanidad pública. Un amigo ha vendido la casa familiar en la que pasaba el verano desde su infancia porque ahora ya no se le puede hacer una diálisis en esa comunidad como en los últimos años: no hay convenio entre los dos gobiernos autonómicos que lo permita. Media España se muere de sed y la otra media se ahoga por la lluvia y los deshielos, y mientras políticos y asociaciones debaten sobre los trasvases y sobre quién es el dueño de los ríos, hectómetros y hectómetros de agua van a parar irremediablemente al mar. Un joven de Madrid no puede ser guardia forestal en Galicia si no demuestra que habla gallego perfectamente, y un juez de Galicia tiene dificultades- -o imposibilidad- -de ser juez en Cataluña, por la misma razón. Un madrileño que logró una beca para estudiar en Barcelona pidió autorización para presentar sus trabajos en castellano durante unas semanas, hasta que se hiciera con el catalán. No se lo permitieron. Al año siguiente, el primer día de clase un profesor explicó a los asistentes que contaban con un alumno peruano en el aula y que, por respeto a su origen, durante un tiempo iba a impartir las clases en castellano, hasta que aprendiera la lengua catalana. Señor Zapatero, señor Presidente: haga algo. La España rica por su diversidad no puede ser esto