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30 3 08 CLAVES DE ACTUALIDAD Vietnam Los atormentados nietos de la guerra Tres décadas después de la contienda, en Vietnam siguen naciendo niños con malformaciones provocadas por el Agente Naranja, el herbicida químico con el que el Ejército de EE. UU. arrasaba la jungla POR PABLO M. DÍEZ. HANOI unque nació en 1985, diez años después de que los últimos helicópteros evacuaran la Embajada norteamericana en Saigón, Neuyen Thi Van Long figura en la larga lista de víctimas que dejó la guerra de Vietnam, una de las más cruentas y devastadoras del siglo XX, a la vez que de las más retratadas por el cine de Hollywood. Y sin embargo, su historia no aparece en ninguna película por dos motivos. El primero: porque es vietnamita y las películas siempre las ruedan los norteamericanos y, el segundo, porque la joven no luchó contra los soldados del Ejército más potente del mundo. Aunque las secuelas del sangriento conflicto están marcadas con sangre y fuego en su piel y, sobre todo, en sus genes. Su alargada cabeza, desproporcionada en comparación con el A resto del cuerpo, y sus ojos salidos de las órbitas la han convertido en un desdichado monstruo humano que, además, no puede hablar por los graves daños que sufre su atrofiado cerebro. Como miles de niños venidos al mundo en Vietnam tras el fin de la contienda, Neuyen Thi Van Long sufre los efectos del Agente Naranja, el abrasivo herbicida con el que las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos arrasaban la jungla para obligar a los guerrilleros del Vietcong a salir de sus escondrijos. Uno de esos milicianos era su padre, quien, al igual que otros 4,8 millones de vietnamitas, se vio directamente expuesto a esa potente sustancia química que se ha ido perpetuando de generación en generación hasta afectar a tres millones de personas en la actualidad. La pesadilla comenzó cuando, el 10 de agosto de 1961, un helicóp- Dos niños con las características y terribles malformidades provocadas por el Agente Naranja EPA tero H- 34 de la aviación norteamericana vertió la primera oleada de defoliantes en la Carretera Nacional 14, al norte de Kon Tum. Desde entonces, y hasta su prohibición el 30 de junio de 1971, los bombardeos ordenados por la Casa Blanca lanzaron sobre tres millones de hectáreas de Vietnam 80 millones de litros de pesticidas, la mitad de ellos de Agente Naranja. Estas 110.000 toneladas de herbicidas, que quemaron 90 millones de metros cúbicos de madera de los bosques vietnamitas, contenían 336 kilos de dioxinas, un componente químico tan venenoso y letal que sólo 80 gramos del mismo disueltos en la red pública de suministro de agua son capaces de aniquilar a una ciudad de ocho millones de habitantes. Según los expertos, dichas dioxinas pueden permanecer en la superficie terrestre 25 años y hasta un siglo en las capas más profundas, por lo que sus daños ecológicos son también catastróficos. En el ser humano sus consecuencias suelen durar una década, pero ha habido casos de contaminación que se han prolon-