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D 7 23 3 08 Nació en Irak en 1951 y a España llegó en 1984, donde se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Valencia. Media, entre ambas fechas, una durísima historia en torno a lo que él mismo llama mis problemas muy serios con el régimen de Sadam Husein. Militaba en un partido contrario al Baaz, así que fui torturado y estuve encarcelado explica. Dejó su país en 1978, residió durante algunos años en Marruecos y aquí comenzó una nueva vida. Nacido en el seno de una familia de talante liberal y mentalidad abierta, en la actualidad es escritor y doctor en Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad Autónoma. El ala radical del Islam (Ed. Siglo XXI) es su obra más reciente, un texto necesario para entender las claves de la violencia y el extremismo en torno al mundo musulmán ISABEL GUTIÉRREZ- -En su obra usted se muestra muy didáctico. ¿Es que el occidental de a pie carece de ideas claras sobre la violencia y el radicalismo vinculados al Islam? -Hay occidentales interesados en la violencia y el extremismo dentro del mundo musulmán. Yo no quiero hablar de terrorismo y asociarlo al Islam, porque, en mi opinión, son opuestos. Podemos hablar de extremismo, como en todas las ideologías. Podemos hablar de grupos violentos, nadie niega su existencia. Gentes que están matando y masacrando, y hay que ver qué les lleva a eso. Pero hay una postura en Occidente que lo mezcla todo. A veces de manera intencionada y otras, por ignorancia. Cuando una persona como yo explica las razones, no se hace cómplice, ni mucho menos. Yo no lo justifico. En el ámbito islámico hay muchas cosas bárbaras, pero también hay muchas cosas positivas. Somos muchos en contra de los violentos. ¿Hay que entender que no se trata de un mundo cerrado? -No es un mundo homogéneo. Es cierto que, por parte de algunos grupos, de algunos partidos, de algunos clérigos, de algunas personas, se insiste en que todo es maravilloso: Somos pacíficos, somos los mejores y lo que ocurre no es responsabilidad nuestra No hay autocrítica. Ante esta postura y su opuesta, ambas sesgadas e incompletas, he querido tomar una visión equilibrada. Hay que tener en cuenta que la inmensa mayoría las víctimas de estos grupos pertenecen al ámbito musulmán. Y ni en un sitio ni en otro tienen sentido estas muertes. Condeno por igual cuando la víctima es occidental, musulmana o china. ¿Es el extremismo patrimonio de nuestro tiempo? -No, el extremismo no surgió de repente. En la historia del Islam, como en la del Cristianismo y el Judaísmo, siempre han existido violentos que justificaban sus medios para conseguir ciertos fi- GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Waleed Saleh Alkhalifa ESCRITOR Y DOCTOR EN ESTUDIOS ÁRABES E ISLÁMICOS Los países musulmanes necesitan su propia Revolución Francesa lución Francesa, necesitan una auténtica agitación. Tienen que deshacerse de una gran cantidad de usos y creencias que forman parte de la tradición pero que están desfasadas. Hay que modernizar estas sociedades, ya no sólo desde el punto de vista tecnológico y económico, sino ideológico y del pensamiento. ¿En qué sentido? -Hay clérigos que vienen a decir que el Corán es un libro que sirve en su conjunto para toda la Humanidad y para todos los tiempos. Ahí hace falta una revisión. Si somos musulmanes y queremos aplicar nuestro libro sagrado, habrá que ver qué parte del Corán nos puede servir y qué parte no nos puede servir en absoluto. Han pasado catorce siglos desde la aparición del Islam. No podemos vivir como en los tiempos del profeta. Eso es un disparate. ¿Quiénes deberían articular esa revolución? -Hay grupos, partidos, intelectuales... Gente liberal y culta. Deberían encontrar apoyo. El occidental puede apoyarles para hablar. Lo menos valiente es usar la violencia. Por otro lado, no habría que colaborar ni apoyar dictaduras ni regímenes corruptos, porque contribuyen a perpetuar la situación. No se entiende que al señor Gadaffi, antaño bestia negra de Occidente, ahora se le reciba en todas partes. Y ese señor es el mismo. ¿Y la mujer? -Es clave, porque las mujeres constituyen la mitad de la sociedad. Lo que les afecta, afecta hombres, hijos, familias... A la sociedad en su conjunto. Se debería hacer un cambio radical, desde los códigos civiles hasta las costumbres y la educación. -En la violencia islámica, ¿existe algún componente relacionado con el nacionalismo? -No, trasciende el nacionalismo. Tienen unos valores basados, según ellos, en el origen del Islam y es un mensaje universal para toda la Humanidad. Ninguna ideología puede convivir con su manera de ver las cosas. Islam y Europa La excepción extremista En Occidente, la presencia de extremistas vinculados al Islam es una excepción. En la UE hay casi 20 millones de musulmanes, ¿qué ocurriría si se mostraran violentos? ¿si cada uno lanzara no digo bombas, sino una sola piedra? La vida estaría paralizada. No es bueno sembrar dudas. La inmensa mayoría es pacífica, trabajadora, leal a las normas, agradecida. Si quisieran hacer daño a la sociedad occidental, sería una traición JAIME GARCÍA nes. Hoy, algunos de estos grupos utilizan escritos del pasado en torno al Islam y al Corán, y la aplicación estricta de las fuentes básicas del Islam, como argumento para justificar las barbaridades de cometen. ¿Y usted se atreve a proponer alguna solución? -No hay fórmulas mágicas, pero con el tiempo... Es como cuando vas al médico: si se conoce el mal, se podrá tratar. ¿Solucionarlo? ojalá. ¿Pero qué armas puede tener la sociedad musulmana para tratar ese mal? -A nivel global, los países musulmanes necesitan su propia Revo-